Atún rojo, figura emblemática, por Rémi Parmentier

Fotografía de un atún. EFE/Remí Parmentier

Rémi Parmentier, Director de la consultoría internacional Varda Group Se sospecha que dueños de la flota industrial de pesca del atún rojo fueron al origen de la publicación, hace un par de semanas, de un proyecto de informe del Comité Permanente sobre investigación y Estadísticas (conocido como SCRS por sus siglas en inglés) de la Comisión International …

Rémi Parmentier, Director de la consultoría internacional Varda Group

Se sospecha que dueños de la flota industrial de pesca del atún rojo fueron al origen de la publicación, hace un par de semanas, de un proyecto de informe del Comité Permanente sobre investigación y Estadísticas (conocido como SCRS por sus siglas en inglés) de la Comisión International para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT). Según los dueños de granjas de engorde de atún rojo, aquel informe del SCRS demuestra que los ecologistas estaban equivocados del todo; hay muchos atunes rojos en el Mediterráneo; tantos que las restricciones de cuotas deberían revisarse e incrementarse en la reunión anual del ICCAT el mes próximo en Agadir, Marruecos.

Yo he seguido los trabajos del SCRS bastante de cerca en las últimas semanas;  estuve en la reunión de expertos dónde se redactó, a principios de septiembre, el informe filtrado por los empresarios del atún rojo, así que tal vez puedo ayudar a aclarar la situación.

Hasta 2009, los 48 gobiernos miembros del ICCAT ignoraron las recomendaciones de sus propios asesores científicos cuando fijaban los límites de captura y las cuotas de atún rojo para el Atlántico oriental y el Mediterráneo.  Esto fue el causante de un grave agotamiento de la población de esta especie que desova cada año en el Mediterráneo. Y así fue como el atún rojo del Mediterráneo se transformo en figura emblemáticade la perdida de diversidad biológica del mar.  El atún rojo era una mercancía de alto valor alcanzando más de 1000 millones de dólares anuales en el mercado internacional.  Una gran red de empresarios atuneros con tentáculos en muchos países mediterráneos (Francia, España, Libia, Turquía, Croacia, Malta, Túnez, Grecia, etc. y por supuesto con conexiones en Japón y otros países consumidores), remolcan de manera rutinaria millones de atunes juveniles y adultos desde sus zonas de desove hasta grandes jaulas para engordarlos y mandarlos a Japón y otros países.

Como  organismo regional de pesca establecido para asegurar la “conservación” de la especie, el ICCAT estuvo en el punto de mira y – reconociendo que la situación estaba fuera de control — en 2006 dijeron que adoptarían reglas en busca de la recuperación de la especie para el 2022.  Un  sistema de notificación conocido como Sistema de Documentación de Capturas (BCD, por sus siglas en inglés) fue establecido por el ICCAT después del 2007 para saber cuantos peces se pescan, y en el 2010 fijaron cuotas máximas de 12.900 toneladas para el Atlántico oriental (incluido el Mediterráneo). Consiguientemente, la flota de cerco que captura los atunes en las zonas de desove  está sobre-dimensionada; bastan sólo dos o tres semanas para que pesquen sus cuotas.  En este contexto, la temporada de pesca de cerco cada año en el mes de Mayo se parece a la fiebre del oro, y no es sorprendente que exista un fuerte lobby en Bruselas y otras capitales  para subir las cuotas.

Es verdad que el SCRS cree que es probable que el atún rojo del Mediterráneo  esté en vías de recuperación. Pero lo que recomiendan unánimemente ahora es que los límites de capturas se queden dónde están – por lo menos por ahora. No suban las cuotas es el mensaje clave de los expertos nombrados por los gobiernos.

Yo he leído el informe final de los expertos; sólo en el Resumen Ejecutivo (8 páginas) he encontrado la palabra “incertidumbre” mencionada 18 veces. Estamos hablando de peces muy grandes pero sin embargo es imposible contarlos uno por uno aunque se utilicen avionetas, fotografía aérea o por satélites, así que los expertos trabajan con modelos informáticos complejos alimentados con datos que incluyen hipótesis que los tomadores de decisión tienen que considerar y valorar. En sus conclusiones el informe dice que existe “por lo menos un 60 por ciento de posibilidad” de que la especie se esté recuperando. En este contexto piden precaución, y dicen a los gobiernos que no suban las cuotas, por lo menos hasta que una evaluación más completa pueda realizarse en el 2015. Seria un error bajar la guardia  ahora, justo cuando parece que los esfuerzos empiezan a dar frutos.

Una cuestión clave es saber si la industria respeta verdaderamente los límites de captura. Es muy reconocido que el actual sistema manual de Documentación de Capturas (BCD) adoptado en 2007 es insuficiente (puede haber errores, deliberados o no); en 2010 se llegó a un acuerdo para remplazarlo por un sistema electrónico que permitiese al ICCAT seguir en tiempo real lo que está pasando. Pero este sistema electrónico no está todavía listo para funcionar.

© Rémi Parmentier

© Rémi Parmentier

El ICCAT ha recibido en los últimos dos años, por lo menos, cuatro estudios comparativos de los datos de capturas oficiales con los datos del comercio internacional, y siempre aparece una gran diferencia sin explicar. Según estos estudios, se comercializan bastantes más peces que lo que se pesca oficialmente. En la reunión de principios de septiembre, el SCRS formó un pequeño grupo de trabajo para examinar estos informes en detalle, y recomendaron que se realice  un examen independiente de los datos de comercio. En estas circunstancias no es de sorprender que el SCRS haya acordado unánimemente que no se deben subir las cuotas.

Después de ser durante años una figura emblemática de la perdida de la biodiversidad del mar, espero realmente que el atún rojo del Mediterráneo pueda llegar a ser   figura emblemática de la recuperación de la biodiversidad marina. Que podamos decir pronto que cuando nos remangamos todos juntos y abrazamos un tema ambiental seriamente, podemos cambiar el curso de la Historia. Esto es especialmente importante porque el medio ambiente necesita victorias. Pero todavía no estamos aquí.

Rémi Parmentier es Director de la consultoría internacional Varda Group www.vardagroup.org. También es Asesor Especial de Pew Environment Group

 

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