Algo más que una moratoria. Por Sergio de Otto

Autor: Sergio de Otto es patrono de la Fundación Renovables Uno de los aspectos que más nos preocupa de la sorprendente decisión del Consejo de Ministros del pasado viernes al aprobar una moratoria al desarrollo de las energías renovables es su trascendencia como señal a la opinión pública y al resto del mundo más allá …

Autor: Sergio de Otto es patrono de la Fundación Renovables

Uno de los aspectos que más nos preocupa de la sorprendente decisión del Consejo de Ministros del pasado viernes al aprobar una moratoria al desarrollo de las energías renovables es su trascendencia como señal a la opinión pública y al resto del mundo más allá de los efectos prácticos que el RDL 1/2012 pueda tener en su aplicación que ya son suficientemente graves. 

En el primer caso el Gobierno le viene a decir a la sociedad que esto de las primas a las renovables es algo nocivo, por ejemplo al señalarlas como responsable del déficit tarifario del sistema eléctrico. ¿Pueden explicarnos entonces por qué en el año 2005 el déficit que se produjo superó los 3.500 millones de euros cuando las primas a las renovables en su conjunto no superaban los 900 millones de euros? ¿No será que existen otros factores que ahora a algunos les interesa ocultar? Dar respuesta a estas preguntas conlleva explicaciones complejas y es mucho más  sencillo descalificar al conjunto de las renovables haciéndolas incompatibles con “la compleja situación económica y financiera”. Mensaje: es algo prescindible, superfluo o casi un capricho.

En realidad los estudios macroeconómicos dejan meridianamente claro que las primas a las renovables no son en ningún caso un “sobrecoste” sino una excelente y necesaria inversión para el conjunto de la economía del país. Solo un dato: el monto total de las primas es casi el mismo del coste del gas que deberíamos comprar para generar los kWh que hoy producen las tecnologías renovables. ¿Qué es mejor? ¿Distribuir esos incentivos -cuya cuantía puede ser discutida en algún caso- entre las empresas que con tecnología propia, con empleo, con I+D+I han creado un tejido industrial que nos convierte en líderes o es mejor para nuestra economía transferir ese dinero a los países exportadores de hidrocarburos?

En segundo lugar la decisión del Gobierno perjudica muy seriamente a la posibilidad de que las empresas del sector internacionalicen su actividad -como ya han hecho muchas- lo que se presenta ahora como su única salida. España ha sido un referente mundial, líder en solar termoeléctrica y en el pelotón de cabeza en eólica y fotovoltaica y ahora le dice al mundo que era una apuesta equivocada, al menos durante un tiempo, que renunciamos porque no vemos sus beneficios. Esta moratoria va a ser usada contra el desarrollo de las renovables en los países que inician ahora su andadura por los sectores convencionales a los que afecta el desarrollo de las tecnologías renovables. Pondrán como ejemplo el “arrepentimiento” español que se volverá en contra de la expansión de nuestras empresas.

Son dos efectos más que añadir a una larga lista en la que podemos hablar de pérdida de miles de puestos de trabajo, frenazo a la reducción de emisiones, incremento de la factura energética en nuestra balanza comercial, etc. Es, en definitiva, una decisión que desde la Fundación Renovables hemos calificado de error histórico puesto que es algo más que una moratoria: es un paso atrás que agravará los problemas que se pretenden solucionar.
 

Sobre el autor:
Sergio de Otto es patrón de la Fundación Renovables
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