Al borde de una emergencia fitosanitaria en Europa. Por (*) Inmaculada Sanfeliu (Intercitrus)

 Inmaculada Sanfeliu (Intercitrus).- Si algo nos ha enseñado la pandemia de COVID-19 durante estos últimos dos años es que hay que estar preparados para actuar de manera rápida y coordinada a la hora de contener o minimizar los daños que un fenómeno de estas características puede ocasionar.

En el caso particular de Europa y sus Estados miembros, la coordinación entre Administraciones y la puesta en marcha de medidas, no solo a nivel nacional, sino a nivel comunitario pone en evidencia que se trata de la única vía eficaz para hacer frente a un desafío que no conoce fronteras, y que tiene enormes implicaciones a todos los niveles.

Hoy, como hace dos años, nos volvemos a enfrentar a otra emergencia en Europa. En este caso no de tipo sanitario, sino fitosanitario.

Desde hace meses venimos analizando de manera periódica el número de interceptaciones que publica TRACES, dependiente de la Dirección General de Salud y Seguridad Alimentaria de la Comisión Europea, con respecto a la detección de cítricos importados a la UE infectados por plagas o enfermedades de diversos tipos.

Los datos muestran que 2021 ha supuesto, con mucha diferencia, un año récord 200 partidas interceptadas hasta noviembre, solamente del pequeño porcentaje que se muestrea, según los últimos datos disponibles. Esto ha provocado, por supuesto, que salten todas las alarmas en la medida en que supone un peligro real e inminente con graves consecuencias económicas, sociales y medioambientales para Europa.

Tanto desde Intercitrus –la interprofesional citrícola española–, como desde otras organizaciones sectoriales de Francia, Italia o Portugal, así como entidades propiamente europeas como COPA-COGECA o FruitVegetablesEUROPE (EUCOFEL), venimos advirtiendo a las máximas autoridades a nivel nacional, representadas por el Excmo. Sr. Julien Denormandie (Francia), el Excmo. Sr. Stefano Patuanelli (Italia), la Excma. Sra. Maria do Céu Antunes (Portugal) y el Excmo. Sr. Luis Planas (España) como ministros de agricultura, y a las autoridades europeas competentes (Comité Permanente Fitosanitario) que nos encontramos a las puertas de una crisis fitosanitaria de primer orden. El “Grupo de Contacto de Cítricos”, que aúna representantes de los productores, cooperativas y comercios de cítricos de los cuatro países mencionados, hemos señalado de forma insistente durante los últimos meses que ya hemos agotado el tiempo y que tenemos que actuar antes de que sea demasiado tarde.

Desde el año 2000 se han introducido en la UE 15 patógenos foráneos, de los cuales 7 están clasificados como prioritarios por su impacto económico y ambiental. Asimismo, existe un grave riesgo de entrada de la Falsa Polilla (FCM) Thaumatotibia leucotreta, la Mancha Negra (CBS) Phyllosticta citricarpa o el Greening (HLB) Trioza erytreae, organismos nocivos altamente peligrosos por la magnitud de los daños que pueden ocasionar; por no hablar de patógenos foráneos ya establecidos en Europa como la Xylella Fastidiosa o el Cotonet de Sudáfrica Delottococcus aberiae, presente desde 2009, que siguen afectando gravemente a los cítricos, con consecuencias económicas, sociales y medioambientales nefastas.

A pesar de las informaciones que apuntan a que no son organismos que puedan propagarse en climas mediterráneos, la realidad es que la Mancha Negra ya está presente en Túnez desde 2019, y hace tan solo unos meses, en octubre de 2021, las autoridades portuguesas confirmaron oficialmente la presencia de Trioza erytreae en la zona del Algarve, el vector africano transmisor de la bacteria que causa el mencionado Greening. Todo ello, en el contexto de la actual crisis climática, que sin duda agrava el riesgo de entrada y propagación existente.

Con los datos actuales, podemos afirmar que estamos ante un momento crítico, no solo porque estas plagas y enfermedades afecten a la citricultura europea, sino porque afectan al sector hortofrutícola en su conjunto. De acuerdo con la Organización Europea y Mediterránea de Protección Vegetal (EPPO), algunos de estos patógenos afectan a más de 70 especies vegetales, incluyendo multitud de cultivos frutales y sus derivados (aceite, vino, mermeladas…). Por tanto, no se trata de una cuestión que atañe solamente al sector citrícola o a un país en particular, sino a gran parte de las plantaciones y cosechas a lo largo y ancho del continente europeo y, por tanto, a sus ecosistemas.

De extenderse por Europa, la magnitud de los posibles daños sería incalculable; supondría un desastre ecológico debido, en gran medida, a la destrucción de especies y pérdida de la biodiversidad europea; tendría graves consecuencias socioeconómicas debido a la fuerte caída de la producción y al abandono del campo; y rompería las cadenas de suministros locales de un sector estratégico, el sector primario, que ha demostrado ser más estratégico si cabe durante la pandemia, lo que dejaría a la UE en una posición de absoluta dependencia del mercado exterior para abastecerse de frutas u hortalizas.

Así pues, no cometamos el error de posponer la implementación de medidas efectivas. Tal y como evidencian los datos oficiales, los controles y medidas que actualmente se realizan han probado ser más que insuficientes. Necesitamos abordar esta emergencia desde un punto de vista científico.

Además, sabemos cómo frenarla porque ya existen mecanismos, más que probados, que garantizan la ausencia completa de plagas y enfermedades en la importación de fruta, tal y como dicta la normativa vigente. En concreto, en el caso de la emergencia más urgente, la Falsa Polilla, se trata de la aplicación del llamado tratamiento en frío (cold treatment) a todos los cítricos importados provenientes de países con esta plaga, ya que ha demostrado ser el único procedimiento eficaz y ajustado al riesgo existente, como apunta la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) tras realizar los estudios científicos pertinentes. Además de ser un procedimiento estandarizado internacionalmente, hoy en día ya lo aplican, de hecho, terceros países cuando exportan a EE. UU., China, Corea del Sur o Japón, entre otros mercados.

En el contexto de la reunión del Comité Permanente Fitosanitario que tendrá lugar los próximos días, la gran pregunta es: ¿Por qué terceros países productores de cítricos exigen el cold treatment por motivos de seguridad y sanidad vegetal, y no lo hacemos en la UE? Si no somos capaces de poner freno a algo tan elemental y necesario como las plagas y enfermedades de especies invasoras que son un peligro para el sector primario, y para el medio ambiente y los ecosistemas europeos, ¿cómo vamos a trasladar seguridad a la ciudadanía europea en tiempos de pandemia? Con las heridas de la pandemia de COVID-19 todavía por cicatrizar, necesitamos actuar con responsabilidad y diligencia. Y necesitamos hacerlo antes de que sea demasiado tarde para todos.

 (*) Inmaculada Sanfeliu es presidenta del Comité de Gestión de Cítricos e Intercitrus



We are on the brink of a phytosanitary emergency in Europe

Written by Inmaculada Sanfeliu

President of the Comité de Gestión de Cítricos and Intercitrus

Valencia, January 20th, 2022.– If the COVID-19 pandemic has taught us anything over the last two years, it is that we must be prepared to act quickly and in a coordinated manner when it comes to containing or minimising the damage that a phenomenon of these characteristics can cause.

In the case of Europe and its Member States, the coordination between Administrations and the implementation of measures, not only at national level but also at community level, shows that this is the only effective way to face a challenge that knows no borders and has enormous implications at all levels.

Today, like two years ago, we are once again facing another emergency in Europe. In this case, not sanitary, but phytosanitary.

For months we have been periodically analysing the number of interceptions published by TRACES, dependent on the Directorate-General for Health and Food Safety of the European Commission, regarding the detection of citrus fruits imported into the EU with pests and diseases of various types.

The data shows that 2021 has been, by far, a record year – 200 consignments intercepted until November, only from the small percentage that is sampled, according to the latest available data. This has, of course, raised all the warning flags, as it poses a real and imminent danger with serious economic, social and environmental consequences for Europe.

Both from Intercitrus – the Spanish citrus interprofessional – and other industry associations in France, Italy and Portugal, as well as from European organisations such as COPA-COGECA and FruitVegetablesEUROPE (EUCOFEL), we have been warning the highest authorities at the national level, represented by Mr Julien Denormandie (France), Mr Stefano Patuanelli (Italy), Ms Maria do Céu Antunes (Portugal) and Mr Luis Planas (Spain) as ministers of agriculture, and the competent European authorities (Standing Committee on Plants, Animals, Food and Feed, ScoPAFF) that we are at the gates of a serious phytosanitary crisis. The «Citrus Contact Group», which brings together representatives of citrus producers, cooperatives and traders from the four countries mentioned, have insistently pointed out in recent months that we have already run out of time and must act before it is too late.

Since 2000, 15 foreign pathogens have been introduced into the EU, 7 of which are classified as critical because of their economic and environmental impact. Likewise, there is a serious risk of entry of False Codling Moth (FCM) – Thaumatotibia leucotreta –, Citrus Black Spot (CBS) – Phyllosticta citricarpa – and Greening (HLB) – Trioza erytreae –, which are highly dangerous organisms because of the serious damage they can cause; not to mention foreign pathogens already established in Europe, such as the Xyllela Fastidosa or the Cotonet from South Africa – Delottococcus aberiae –, present since 2009, which continue to seriously affect citrus fruits with disastrous economic, social and environmental consequences.

Despite the information that claims that they are not organisms that can spread in Mediterranean climates, the reality is that the Citrus Black Spot has already been present in Tunisia since 2019, and just a few months ago, in October 2021, the Portuguese authorities officially confirmed the presence of Trioza erytreae in the Algarve area, the African vector that transmits the bacterium that causes the aforementioned Greening. In the context of the current climate crisis, this undoubtedly aggravates the existing risk of entry and spread.

With the current data, we can say that we are facing a critical moment, not only because these pests and diseases affect the European citriculture, but also because they affect the whole fruit and vegetable industry. According to the European and Mediterranean Plant Protection Organization (EPPO), some of these pathogens affect more than 70 plant species, including many fruit crops and their by-products (oil, wine, jam…). Therefore, it is not an issue that concerns only the citrus sector or a particular country, but a large part of the plantations and harvests throughout the European continent and, therefore, its ecosystems.

If any of them were to spread across Europe, the magnitude of the possible damage would be incalculable; it would be an ecological disaster due, to a great extent, to the destruction of species and loss of European biodiversity; it would have serious socioeconomic consequences due to the sharp drop in production and the abandonment of fields; and it would break the local supply chains of a strategic sector, the primary sector, which has proven to be even more strategic during the pandemic, which would leave the EU in a position of absolute dependence on the foreign market to supply itself with fruit and vegetables.

Thus, let us not make the mistake of postponing the implementation of effective measures. As evidenced by official data, the controls and measures currently in place have proven to be more than insufficient. We need to approach this emergency from a scientific point of view.

In addition, we know how to stop it because there are already mechanisms, more than proven, that guarantee the complete absence of pests and diseases in the import of fruit, as established by the current regulations. Particularly, in the case of the most urgent emergency, the False Codling Moth, it is the application of the so-called cold treatment to all imported citrus fruits from countries with this pest, since it has proven to be the only effective procedure adjusted to the existing risk, as pointed out by the European Food Safety Authority (EFSA) after carrying out the corresponding scientific research. In addition to being an internationally standardised procedure, today it is already applied, in fact, by third countries when exporting to the US, China, South Korea and Japan, among other markets.

In the context of the next ScoPAFF meeting that will take place in the coming days, the big question is: Why do third citrus-producing countries require cold treatment for safety and plant health reasons, and we do not do it in the EU? If we are not able to put a stop to something as elemental and necessary as pests and diseases of invasive species that are a danger to the primary sector, and to the European environment and ecosystems, how are we going to instil confidence to European citizens in times of pandemic? With the wounds of the COVID-19 pandemic still unhealed, we need to act responsibly and diligently. And we need to do it before it is too late for everyone.21


Creadores de Opinión Verde #CDO es un blog colectivo coordinado por Arturo Larena, director de EFEverde 

Esta tribuna puede reproducirse libremente citando a sus autores y a EFEverde

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