Aclimata’t, programa educativo sobre cambio climático y gestión emocional para adolescentes con altas capacidades. Por (*) Alexandra Farbiarz Mas

Acercar a los jóvenes conceptos tan básicos como complejos sobre el cambio climático y las diferentes formas de comunicarlo es uno de los objetivos de Aclimata’t, un programa educativo para chicas y chicos de la ESO pertenecientes a FANJAC, asociación para niños y jóvenes con altas capacidades de Cataluña.

Aclimata’t es un programa educativo para chicas y chicos de la ESO pertenecientes a FANJAC, asociación para niños y jóvenes con altas capacidades de Cataluña

Aclimata’t tiene dos objetivos:

1- Acercar a los jóvenes conceptos tan básicos como complejos sobre el cambio climático y las diferentes formas de comunicarlo.

2- Ofrecer herramientas de gestión emocional a los alumnos cuando la situación invita y utilizando metáforas cuando la misma materia, la comunicación y el cambio climático, resultan pertinentes para procesar su propia sensibilidad. Cabe señalar que el alumnado con altas capacidades en su entorno cotidiano relacional suele ser visto como “diferente”, muchos han sufrido bullying y a menudo se sienten solos porque sus iguales no les siguen y el entorno educativo tampoco cuenta con las herramientas necesarias para acompañarlos.

El programa fue diseñado con la intención de no sobrecargar con más deberes a los alumnos utilizando el acompañamiento, diferentes cápsulas audiovisuales provenientes de diferentes ámbitos (desde la NASA, hasta charlas de naturalistas, de ecólogos, etc.) y crear debate y reflexión. Tras pequeñas introducciones sobre conceptos básicos sobre el cambio climático y su comunicación, me posicionaba más como una guía que moderaba los participantes, lanzaba preguntas, ellos opinaban y entonces, sí, entraba más en un papel de profesora para decirles que era correcto o no tanto en su percepción o cuantas opciones de los que habían dicho eran válidas, se podían completar o eran reflexiones interesantes a desarrollar o incluso a compartir más allá del grupo.

Teniendo en cuenta la situación a que nos ha llevado la pandemia del Covidi-19, en esta primera edición, el programa se ha realizado en 8 sesiones, de las cuales 3 fueron presenciales, 4 en línea y 1 sesión de cierre sobre el terreno (para poder pasar de la teoría a la práctica). Esta situación supuso una readaptación de los contenidos y cambiar el diseño original para que pudiera ser más efectivo.

Y ¿cuáles han sido los aprendizajes que como formadora he realizado con estos chicos y chicas? Pues los valores que para ellos eran relevantes y que presento a continuación:

  • El valor del descubrimiento: para ellos y ellas uno de los grandes placeres en la vida es descubrir cosas nuevas, sorprenderse con discursos, materiales y cualquier información que hasta ahora desconocían o no se habían parado a pensar. Y sientes que cuando descubren, quieren más, son personas ávidas de conocimiento a las que les gusta reflexionar.
  • El valor de escuchar y participar: El valor de la escucha es realmente sorprendente entre estos jóvenes. Cuando algo les interesa están concentrados, aprendiendo de lo que se les ofrece. Y cuando se les pregunta sobre lo que les has explicado, tienen opinión. Si los cuestionas su opinión con un razonamiento crítico reconocen su impresión equivocada sin muchas dificultades. Eso sí, lo tienes que explicar muy bien para resultarles convincentes porque son exigentes. Ellos no reconocen la autoridad porque sí, sino que ellos la otorgan. Esta misma dinámica la aplican cuando debaten entre ellos mismos cuando se establece una dinámica participativa. Lo agradecen especialmente ya que, en un entorno educativo formal a menudo no se les sigue y muchos de ellos dejan de emitir su punto de vista e incluso se cierran sobre sí mismos por sentirse a menudo señalados por sus intervenciones.
  • El valor de relacionar ideas y de cómo se traslada la teoría sobre el terreno: A estos jóvenes les encanta relacionar conceptos y elementos aparentemente dispersos, lo cual es una ventaja para trasladar la complejidad que supone el cambio climático. También es cierto que buscan soluciones únicas que pudieran resolver la totalidad de la problemática porque son plenamente conscientes de las dificultades que supone la emergencia climática, pero también comprenden que se debe actuar de forma multidimensional para poder mitigar y adaptarnos a la situación.Otro elemento que resultó altamente gratificante fue cuando pasamos de la teoría a la práctica. Ya en fase de desconfinamiento, se les propuso una excursión de 2 horas por Barcelona en el que nos íbamos parando en determinados lugares y lanzaba una pregunta sobre lo que estábamos observando. El nivel de participación fue muy elevado, así como el de relacionar lo aprendido en el aula tanto presencial como virtual, con una comprensión muy profunda. Como no todos los niños pudieron venir presencialmente, les invitamos a hacer la excursión de manera interactiva enviándolos fotos y las mismas preguntas que los que estaban sobre el terreno. Y funcionó muy bien, iban respondiendo e incluso completando las respuestas de los que estaban in situ.
  • El valor de descubrir diferentes lenguajes comunicativos
    Los diferentes recursos comunicativos utilizados para llevar a cabo el Aclimata’t ha sido una manera para que se dieran cuenta de las diferentes formas de comunicar el cambio climático, de flexibilizar su mirada para darse cuenta de que incluso entre ellos se sentían más cómodos con diferentes discursos o formatos comunicativos y también poder valorar cuáles pueden ser más eficaces y de cómo adaptarlos según el tipo de público destinatario. Esta observación de formatos comunicativos diferenciados también les permitió reflexionar sobre su propia manera de comunicar y sobre cómo ellos podrían ser más eficaces adaptando su propia comunicación en sus entornos cotidianos. Compartir este tipo de inquietudes entre iguales fue un gran regalo para ellos.
  • El valor de la aceptación de la realidad
    Estos chicos y chicas tienen las antenas muy conectadas y no se les escapa lo que ocurre a su alrededor así que son muy conscientes de lo que hay. No envuelven lo que les pasa con papel de celofán. Tienen un alto sentido de la justicia y saben que la situación del cambio climático es algo muy serio. Expresan un alto grado de descontento con respecto a los intereses económicos y la falta de compromiso político que no permiten avanzar en soluciones eficaces ante la emergencia climática. Pero también son críticos con las personas, con la sociedad. Por ejemplo, cuando les preguntaba si creían que la respuesta ciudadana ante la pandemia podría trasladarse a nivel de conciencia y acciones ante la emergencia climática la respuesta de uno de los alumnos y, que el resto secundaron, fue contundente: “La pandemia nos afecta personalmente de una manera muy evidente y, aún y así, hay mucha gente que no respeta ni las normas ni las recomendaciones, pero en cuanto a el cambio climático sigue habiendo mucha gente que lo ve como algo lejano, como si no le afectara, y que además necesita de una acción colectiva, así que no lo creo “
  • El valor de la pertenencia
    Obviamente este es un valor universal, pero en este grupo de chicos y chicas que se suelen sentir muy solos en contextos educativos más estandarizados, el hecho de haber encontrado una pequeña tribu donde expresar sus reflexiones sin sentirse juzgados, ha sido uno gran regalo que, al terminar la primera edición, expresaron de una u otra manera como algo muy valioso. Debo señalar que entre ellos reconocen perfectamente sus diferencias y su propia personalidad y que en todo momento han sido muy respetuosos y comprensivos. Y si en algún momento se expresaba alguna incomodidad por algún comportamiento se hacía con tacto ya menudo con mucho sentido del humor.

Así pues, me siento enormemente agradecida de haber vivido esta experiencia de educación y comunicación ambiental trabajando sus inquietudes emocionales. He podido mezclar mis diferentes facetas profesionales (coaching, formación y comunicación ambiental), 3 en 1, y ha sido muy bonito poder ver la evolución de estos chicos y chicas entre enero y julio.

 El programa tiene intención de continuar para el próximo curso escolar, veremos cómo tendremos que adaptarnos a esta nueva normalidad tan poco normalizada, pero estoy muy satisfecha con el proceso de esta primera edición y estoy convencida de que es un formato educativo también apto para entornos no tan específicos … porque tanto la emergencia climática como la gestión emocional son elementos clave que nos acompañan y acompañarán durante toda la vida. Y conviene prepararnos para ello.




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