30 años después del Protocolo de Madrid, es mas urgente que nunca proteger el océano Antártico- POr (*) Geneviève Pons, Pascal Lamy

protocolo de madrid

El 4 de octubre, ministros y expertos de todo el mundo se reunen en Madrid para conmemorar el 30º aniversario de la firma del Protocolo al Tratado Antártico sobre Protección del Medio Ambiente (también conocido como Protocolo de Madrid). Nos uniremos a ellos para celebrar este paso clave para la gobernanza medioambiental que declaró la plena protección del continente antártico.

Este aniversario nos servirá para reflexionar sobre lo que se ha conseguido en estas últimas décadas para proteger la Antártida. Y, lo más importante –teniendo en cuenta el drástico cambio climático y la pérdida de especies que ya están afectando al continente y a sus aguas circundantes-, será una oportunidad clave para que los firmantes del Tratado Antártico, entre ellos España, se comprometan a emprender nuevas acciones innovadoras para hacer frente a los enormes retos de las próximas décadas.

Durante los años 70 y 80, ante las crecientes evidencias de la presencia de yacimientos petrolíferos y minerales bajo el hielo, países y empresas pusieron el foco en la explotación de la Antártida. El continente ya había sido protegido de la actividad militar en 1959 gracias al Tratado Antártico, que le dedicaba exclusivamente a la paz y la ciencia. Pero la amenaza inminente de la explotación comercial ponía cada vez más en peligro este frágil espacio natural. De hecho, en 1988 se negoció un nuevo acuerdo para gestionar la explotación de estos vastos recursos minerales. Sin embargo, gracias a una larga y sostenida campaña de Greenpeace con otros grupos ecologistas y figuras públicas clave, este nuevo convenio fue finalmente abandonado y se elaboró uno completamente nuevo. Este sería el Protocolo de Madrid, firmado en 1991, que se centró en la protección de la Antártida, en lugar de su explotación, y que cambió el rumbo de su futuro: desde entonces, la tierra de la Antártida ha quedado libre de explotación.

Sin embargo, las heladas aguas que la rodean siguen abiertas a la pesca comercial, que se ha ido extendiendo en las últimas décadas, amenazando grandes franjas de ecosistemas vulnerables e importantes hábitats de vida silvestre. Un organismo internacional dependiente del Tratado Antártico llamado Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCAMLR por sus siglas en inglés), regula la pesca y es responsable de la conservación de la vida marina de la Antártida. La buena noticia es que este organismo, a través de sus 26 miembros, tiene el pleno y exclusivo poder de proteger grandes áreas del océano Antártico. La mala noticia es que se está retrasando mucho en sus compromisos para hacerlo.

Hasta la fecha, solo se han establecido dos áreas marinas protegidas en la región, y durante años no ha habido consenso para designar tres nuevas áreas a gran escala en el Mar de Weddell, la Antártida Oriental y la Península Antártica. Declararlas áreas marinas protegidas supondría, en conjunto, preservar de la acción humana casi 4 millones de km2 más de océano. Esto proporcionaría al 1% del océano mundial un refugio seguro para la fascinante vida silvestre, como las ballenas, los pingüinos y las focas. Fundamentalmente, ayudaría a estos ecosistemas a adaptarse mejor y a crear resistencia a la crisis climática. Hasta la fecha, casi todos los miembros de la CCAMLR están de acuerdo con la necesidad de crear nuevas áreas marinas protegidas. Nos alegra ver que algunos países europeos (Alemania, Bélgica, España, Francia, Italia, Países Bajos, Polonia y Suecia) y la Unión Europea han hecho suya esta ambición. Ahora es necesario que otros dos países, China y Rusia, se sumen a esta reivindicación, que garantizaría el mayor acto de protección oceánica de la historia.

Como miembros de Antarctica2020 -una iniciativa que reúne a líderes y voces influyentes del mundo de la política, la ciencia, el deporte y los medios de comunicación- estamos abogando por un apoyo de alto nivel de los líderes mundiales para la protección de estas zonas.

El 4 de octubre, junto con las ONG asociadas en la Coalición para la Antártida y el Océano Austral (ASOC por sus siglas en inglés): Avaaz, Blue Nature Alliance, Ocean Unite, OnlyOne, SeaLegacy, The Pew Charitable Trusts y We Move Europe, entregaremos al Presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, la petición #CallonCCAMLR, que ya cuenta con casi 1,5 millones de firmas de personas en todo el mundo, y que está dirigida a todos los gobiernos que van a conmemorar el Protocolo de Madrid, pidiéndoles que actúen ya y que garanticen una mayor protección marina antártica.

Los líderes, incluida España, deben usar todo su peso diplomático para que Rusia y China se sumen a esta acción histórica en materia de biodiversidad y clima. Es el momento de actuar: la región no puede permitirse perder otro año por inacción, ni que la CCAMLR actúe como la orquesta del Titanic antes de hundirse, mientras la Antártida se derrite (por adaptar un dicho).

Con el espíritu de colaboración y protección del medio ambiente con el que nació el Protocolo de Madrid, instamos a los gobiernos a que se pongan a la altura del desafío medioambiental antes de que sea demasiado tarde.

(*) Geneviève Pons y Pascal Lamy (Antarctica2020 Champion)

Foto principal: Antártida. Archivo EFE/Felipe Trueba

 

 

Creadores de Opinión Verde #CDO es un blog colectivo coordinado por Arturo Larena, director de EFEverde 

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