2019, el año de las movilizaciones por el clima. Por (*) Rogelio Fernández Reyes

El presente artículo trata de recoger algunas impresiones tras analizar prensa española. Tras tres años estancados en el volumen de cobertura de la prensa española, 2019 ha supuesto un año sin precedentes en la atención mediática del cambio climático. ¿A qué elementos podemos atribuir esta mayor cobertura mediática?

Desde mi limitada percepción, creo que no se puede entender 2019 sin el Acuerdo de París y el Informe Global Warming +1.5° C del IPCC. A ello se le une la robustez que han ido adquiriendo los resultados de otros estudios científicos y un sinfín de retroalimentaciones desde otros ámbitos: reacciones políticas, movimientos climáticos, continuas anomalías meteorológicas, iniciativas económicas, etc. Si tuviera que resaltar algún elemento entre todo lo acontecido y reflejado en la prensa española analizada en MeCCO (El País, El Mundo, La Vanguardia y Expansión), 2019 sería el año de las movilizaciones por el clima. Ello sin desdeñar el avance en la relevancia otorgada al cambio climático por la política europea y nacional, las señales que han dado numerosos fondos, empresas e instituciones públicas en la atención de la emergencia climática, los efectos del cambio climático materializados en catástrofes meteorológicas o eventos como incendios e inundaciones, y el impulso que han dado los medios de comunicación con un mayor volumen de cobertura y un tratamiento de más calidad a este reto. La escasa alusión a los límites sería, a mi juicio, la debilidad que acompaña a los logros.

Fernández-Reyes y Jiménez-Gómez (2020) MeCCO 

La cobertura del cambio climático y/o calentamiento global en la prensa ha tenido una subida generalizada en 2019. En la prensa mundial subió un 73 % con respecto a 2018 en los diarios analizados en MeCCO, en Europa aumentó un 91 % y en España un 88,3 %. El tercer cuatrimestre fue el de mayor cobertura en la prensa internacional a lo largo de 2019. Septiembre se situó en primer lugar en volumen de cobertura en el mundo, con motivo de la Cumbre de Acción Climática en Nueva York y las movilizaciones mundiales por el clima en torno a ella. En España también se concentró la mayor atención mediática en el tercer cuatrimestre, aunque el mes de diciembre fue el de mayor atención, con la celebración de la Cumbre de Chile en Madrid, seguido de septiembre y noviembre. Si comparamos la cobertura internacional y la nacional en el año 2019 nos encontramos con un paralelismo considerable de subidas y bajadas. Ello parece indicar que la agenda internacional sigue teniendo un peso notorio en la agenda nacional. En España el mes de diciembre se convirtió en el mes de mayor cobertura histórica, superando al anterior hito, el mes de la Cumbre de Copenhague, en un 44,2 %. Nos encontramos, por tanto, en un periodo de cobertura récord. Según los datos de MeCCO, 2019 ha batido el récord de cobertura en numerosos países y regiones, entre ellos España, Europa, EE. UU. e India; ha supuesto un año destacado en el recuento de la cobertura total mundial, con niveles similares a 2007 y 2009; y ha pasado como un año sin una atención mediática especial en países como Australia y Japón.

“2019 ha batido el récord de cobertura en numerosos países y regiones, entre ellos España, Europa, EE. UU. e India”

De los diarios estudiados en España, El País es el diario que más relevancia le ha otorgado en las portadas y editoriales aludiendo a los términos “cambio climático”, “calentamiento global” o “crisis climática”, y El Mundo, incluyendo las ediciones regionales, fue el que publicó más artículos. Por meses se observa que se repiten, con bastante frecuencia, las tendencias de crecimiento o disminución de los cuatro diarios. Prevalecieron los temas y los marcos políticos, lo cual es la tónica de la serie histórica estudiada. Lo novedoso es que, en segundo lugar, además del marco científico, los marcos social y meteorológico tuvieron un protagonismo considerable, lo cual es inusitado. La escala fue mayormente interior y nacional, ámbitos que consiguieron revertir una tendencia en el abordaje del cambio climático de arriba abajo, de lo internacional a lo nacional, que ha venido prevaleciendo a lo largo de las dos décadas anteriores.

Los informes de la ONU han vuelto a tener una mayor cobertura en el ámbito científico: entre ellos Perspectivas del Medio Ambiente, el informe sobre biodiversidad y ecosistemas, el informe sobre los usos del suelo y el informe sobre calentamiento y océanos. Los resultados del Informe Global Warming of + 1,5 grados han estado latentes en las referencias a la necesidad de una reacción antes de 2030 y en la percepción de emergencia climática, aunque apenas se ha citado. Grosso modo, no parece haber más informes científicos, ni los resultados de los mismos han variado significativamente con respecto a otras ediciones, aunque sí se aprecia un mayor impacto y una mayor percepción del riesgo del cambio climático. Lo que parece es que prevalece una mayor receptividad en los medios de comunicación a la hora de dedicarles espacio y relevancia. No obstante, la ciencia nacional existente todavía tiene poco eco mediático comparado con la ciencia internacional.

Los ámbitos meteorológico y climático han copado un mayor espacio que en años anteriores. Temas como los resultados de un informe de AEMET, las temperaturas inusuales en junio, los fenómenos extremos en Europa en el mes de julio, las lluvias torrenciales en septiembre o la inundación de Venecia consiguieron hacerse sitio en las portadas y editoriales. El ámbito meteorológico se hace eco de los impactos que ya está causando el cambio climático y lo “hace visible”, por lo que potencialmente es un ámbito que parece que se consolidará en los espacios mediáticos. 

El ámbito político volvió a ser el más abordado por la prensa. En la escala nacional destacó la atención mediática por: la Ley de Cambio Climático y Transición Energética en los primeros meses; por motivo de las distintas elecciones, siendo las europeas las que más espacio dedicaron al cambio climático; por la declaración de estado de emergencia climática por el Congreso de los Diputados; y por una priorización en la agenda política en algunos partidos políticos. En el ámbito europeo también se declaró el estado de emergencia climática y creció la importancia otorgada, siendo el eje de las principales políticas diseñadas por la Comisión Europea. Europa pactó el objetivo de emisiones cero para 2050 y siguió como referente internacional de las políticas climáticas. En el ámbito internacional, el G7, el G20, la Cumbre de Acción Climática de Nueva York y la Cumbre de Madrid no lograron un mayor compromiso, tal como se requería a partir de los datos científicos. Sigue un bloque de negacionistas con Trump y Bolsonaro, otro bloque poco dispuesto o capacitado a aumentar sus responsabilidades y países con una mayor preocupación por el tema. Pero en el ámbito global no hay un “volantazo” como requería el presidente de la ONU, Antonio Guterres, para atender el Acuerdo de París. A pesar de que los objetivos del Acuerdo de París quedaron cortos.

En el ámbito económico se percibe una lejanía considerable entre los avisos de las organizaciones internacionales económicas y los compromisos adquiridos. El Foro de Davos comenzó señalando que los tres principales y más probables riesgos, de ámbito ambiental, tienen que ver con el cambio climático. El Banco Mundial reconoció al cambio climático como el principal riesgo a medio plazo. La OCDE lo consideró como riesgo económico estructural. Y el FMI pidió endurecer los impuestos al carbono. Como fortaleza se ha percibido movimiento de las multinacionales y fondos para incorporar el reto del calentamiento global; como debilidad, la mayoría de la estructura económica no lo tiene en cuenta o presenta iniciativas de green washing, y sigue sin tener presente los límites del planeta. Una muestra ilustrativa es Saudi Aramco, la compañía con más beneficios a costa de la atmósfera, con la mayor huella de carbono del mundo, no ha fijado objetivos de reducción de emisiones.

El ámbito social ha logrado tener una presencia inusitada e inesperada. La figura de Greta Thunberg  (imagen adjunta, tuit de Greta compartiendo el reconocimiento de Time como persona del año) y el movimiento Fridays For Future, junto a multitud de grupos que se han manifestado por el clima por todo el mundo, han conseguido movilizar a millones de ciudadanos, mayormente jóvenes, especialmente en las convocatorias de marzo, mayo, septiembre y diciembre. En el panorama también apareció Extinction Rebellion, y movimientos sectoriales como el Flygskam, “vergüenza de volar” o el Köpskam, “vergüenza de comprar”. El ámbito social ha sido un factor decisivo en la demanda de acciones climáticas. Otro elemento clave fueron las movilizaciones sociales generadas por las medidas económicas en torno a los combustibles fósiles, tales como los chalecos amarillos franceses, los tractores naranjas holandeses, los ecuatorianos contra las medidas de liberalización del precio del diésel y la gasolina, o la revuelta chilena a partir de la subida del precio del transporte público. Todo ello supone un reto clave para la aplicación de políticas climáticas en los próximos años. 

La firma de más de setenta medios de comunicación del Decálogo de Recomendaciones en la comunicación del cambio climático elaborado por los propios profesionales ha podido ser una de las iniciativas más interesantes en el ámbito mediático. Ha sido firmado a día de hoy (15 de enero de 2020) por más de 70 medios de comunicación, siendo reconocido por la ONU como buenas prácticas comunicativas. Una mala praxis se mostró en las portadas de numerosos diarios el día 2 de diciembre, día del inicio de la Cumbre de Chile en Madrid. Días antes, el Observatorio de la Sostenibilidad informaba en un informe que “Endesa, la empresa más contaminante del país, expulsa a la atmósfera el 23% de las emisiones industriales y el 9% de las totales”. El día de inicio de la Cumbre numerosos diarios aparecieron cubiertos por publicidad o publirreportajes encubiertos de Endesa con titulares como “Endesa lidera el cambio hacia una sociedad libre de emisiones”. Al estudiar 26 portadas o cubiertas de portadas de diarios españoles que abordaron los contenidos de Endesa el día 2 de diciembre, se observa cuatro tipos de publicación. En un bloque de diarios, el publirreportaje de Endesa no se explicita que es tal, en otro bloque se encontrarían los diarios que avisan de que se trata de publicidad con las letras más claras de toda la portada, en un tercer bloque se encuentran los periódicos que sí notifican que se trata de una publicidad, con unas letras pequeñas y un cuarto bloque en la que las letras de publicidad son de un tamaño mayor. Los diarios del bloque 1 incumplen directamente las normas específicas de la Ley General de Publicidad: “Es engañosa la publicidad que de cualquier manera, incluida su presentación, induce o pueda inducir a error a sus destinatarios”. Por otro lado, dicha Ley expone “Los medios de difusión deslindarán perceptiblemente las afirmaciones efectuadas dentro de su función informativa de las que hagan como simples vehículos de publicidad”. El bloque 2 y 3 persigue que el espacio pagado pase lo más inadvertido para el lector. En los tres bloques citados se trata, en mayor o menor grado, de una práctica mediática que desacredita la profesión periodística al intentar engañar al público disfrazando de noticia lo que es puro contenido interesado. 

Al efectuar un repaso del tratamiento informativo del cambio climático en prensa en 2019 nos encontramos con récords de cobertura, con una serie de acontecimientos que han llevado a los medios de comunicación a tratar la crisis climática y una evolución con características atípicas. ¿Son señales de que algo está cambiando? ¿Qué nivel de cambio? ¿Es suficiente? Una de las observaciones personales en el estudio de la prensa es el poco espacio dedicado a los logros. Bien es sabido que, en el gremio periodístico, lo positivo es menos noticiable que lo negativo. De esta manera, puede haber ríos de tinta sobre la demanda del autoconsumo energético. Y una vez conseguido ciertos logros, éstos apenas generan literatura al respecto. El interés se desplaza a otros retos. Sobre el cambio climático es difícil tener una perspectiva global que permita ver los avances y lo retrocesos. Si algo se caracteriza el cambio climático es su complejidad. No sabemos, por ejemplo, las consecuencias de las subidas de temperaturas en el Ártico, ni tampoco sabemos que consecuencias generarán los movimientos por el clima o las declaraciones de emergencia climática. Lo que sí sabemos es que son precisos cambios sin precedentes, profundos y rápidos. En este marco, la aportación de los movimientos sociales por el clima ha sido de un valor incalculable. ¿Cómo han reaccionado los medios de comunicación en el cumplimiento de su función social? Tras muchos años de limitada cobertura cuantitativa y limitado reconocimiento cualitativo, este año el ejercicio periodístico en general parece haber dado un paso importante en su función social.  Digno es reconocerlo para consolidarlo. Si bien, este es, sencillamente, un paso más ante el gran reto de la humanidad en dirección a un viraje sin precedentes. Es una señal que abraza las corrientes creativas del cambio, que tanto es posible y preciso fortalecer…  

(*)  Rogelio Fernández-Reyes (ReCambia) es periodista ambiental y impulsa comunicación de alternativas ante la crisis climática

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