Razones para la esperanza: casos reales de proyectos energéticos insostenibles evitados gracias a la oposición social (2ª parte)

Razones para la esperanza: casos reales de proyectos energéticos insostenibles evitados gracias a la oposición social (2ª parte)

Razones para la esperanza: casos reales de proyectos energéticos insostenibles evitados gracias a la oposición social (2ª parte)

Carlos Bravo. Miembro de Salvia

Como explicábamos en nuestro anterior post, hay muchos ejemplos, dentro y fuera del Estado español, que demuestran que las Administraciones pueden actuar sensatamente y no imponer proyectos medioambientalmente peligrosos que la sociedad rechaza por sus riesgos ambientales, socioeconómicos y a la salud.

En el apartado “Razones para la esperanza” de la web de la Alianza Mar Blava, elaborada por Salvia, se explican algunos de ellos en el ámbito de la exploración y explotación de hidrocarburos, como prueba de que el proyecto petrolífero promovido por la petrolera escocesa Cairn Energy en el golfo de Valencia se puede parar. En este post, seguimos con el relato de estas victorias ambientales logradas por la sociedad civil.

El Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (MAGRAMA) está evaluando actualmente los permisos ambientales de la primera fase de investigación solicitada por Cairn Energy, es decir la de los estudios sísmicos.

La Alianza Mar Blava recuerda que incluso las fases previas de exploración en busca de hidrocarburos (pruebas sísmicas y perforación de pozos de cata) conllevan unos riesgos ambientales intolerables de contaminación acústica, por vertido de hidrocarburos y por metales pesados en un entorno privilegiado y amparado por varias figuras de protección ambiental. Estos argumentos son suficientes para que el MAGRAMA considerase la alternativa cero (no realizar el proyecto) y pusiese punto final a este aberrante proyecto.

Se consigue un aplazamiento sine die de las pruebas sísmicas en aguas del Atlántico Sur en los Estados Unidos

En agosto de 2013, el Bureau of Energy Management del Gobierno federal de los Estados Unidos comunicó oficialmente el acuerdo de retrasar sine die su decisión de autorizar o no la realización de pruebas sísmicas para la prospección de petróleo y gas en aguas del Atlántico Sur del país norteamericano. La zona de pruebas sísmicas propuesta abarcaría más de 540.000 kilómetros cuadrados de océano, un área dos veces el tamaño de California.

Este organismo ha vuelto a posponer (es la tercera vez) una decisión definitiva al respecto. La fase de alegaciones tuvo lugar en 2012 y la decisión final se esperaba, inicialmente, para otoño de 2012. La justificación oficial del Bureau es que quiere revisar adecuadamente la exhaustiva y extensa documentación aportada por el público y las entidades consultadas y asegurarse de que en la decisión final se tienen en cuenta las últimas investigaciones científicas relevantes sobre esta cuestión.

Desde el punto de vista social hay una gran y creciente oposición a estos proyectos energéticos, no sólo por el daño potencial que podrían tener sobre la costa y el medio ambiente, sino por poner en peligro los ingresos multimillonarios que proporciona la industria turística.

También hay críticas y una exigencia pública a la National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA) para que actualice, de acuerdo a los últimos descubrimientos científicos, sus obsoletos estándares sobre el nivel de ruido que resulta dañino para la vida marina.

La industria del gas y del petróleo usa cañones de aire comprimido en esos sondeos sísmicos para encontrar depósitos de estos combustibles fósiles por debajo del suelo marino. Remolcados por buques especializados, estos cañones disparan chorros de aire comprimido a través del agua cada 10 a 15 segundos, y las ondas sonoras reflejadas crean un mapa geológico. Pero estas explosiones, cuya intensidad es hasta 100.000 veces superior que el rugido de un motor a reacción, también desorientan y dañan la vida marina.

Las estimaciones del Gobierno prevén que las pruebas sísmicas perturbarán comportamientos críticos, como la alimentación, el parto y la crianza, de un sinnúmero de criaturas marinas. El ruido molestará a las amenazadas tortugas bobas en su viaje a las playas de anidación para poner sus huevos. Al menos 138.500 delfines y ballenas quedarán lesionadas o posiblemente morirán a causa de las explosiones ensordecedoras, incluyendo la ballena franca del Atlántico Norte, que está en grave peligro de extinción.

Los delfines y muchas especies de ballenas son animales sociales, que se basan en gran medida en el sonido para comunicarse en todas las facetas de su vida, resultando vital para la caza, el cortejo y la migración. La pérdida de audición temporal o permanente a causa de esas explosiones producidas en las pruebas sísmicas condenará a muchos mamíferos marinos a la muerte por inanición o por varamiento, como recuerdan organizaciones de defensa ambiental como Oceana.

Incluso las pesquerías están en riesgo. El ruido producido por esos cañones sísmicos desplaza a las especies comerciales, matan a los huevos y larvas de peces, y las tasas de captura disminuyen entre un 40 y un 80 por ciento, por lo que afectará a las economías de los siete estados estadounidenses de la costa del Atlántico Sur.

La petrolera brasileña Petrobras abandona su proyecto de explotación en aguas profundas en Nueva Zelanda

El gigante petrolero brasileño, Petrobras, anunció en mayo de 2011 su decisión de abandonar su proyecto de exploración y explotación de petróleo en aguas profundas neozelandesas en la zona conocida como Raukūmara Basin. El anuncio fue realizado tras siete semanas de protesta ciudadana, sin haber llegado a terminar su campaña de sondeos sísmicos previos, que ya estaba en marcha.

Raukumara Basin es una cuenca oceánica muy inexplorada que yace a gran profundidad en aguas de la costa este de la Isla Norte de Nueva Zelanda. Petrobras emprendió unos sondeos sísmicos mediante el barco Orient Explorer, que se encontró con la oposición de una flotilla organizada por Greenpeace y la tribu Maorí local, los Te Whanau a Apanui. El Gobierno neozelandés incluso envió barcos de su armada con policías para proteger la actividad del Orient Explorer, en sintonía con su política de favorecer la explotación de petróleo en aguas profundas.

La campaña sísmica de Petrobrás tenía que durar entre 45 y 60 días, pero a los 32 días de actividad la empresa decidió cancelar las operaciones, tras ver impedida su actividad en ese tiempo durante una serie de días por el mal tiempo y por las protestas de la flotilla.

Por supuesto, Petrobrás ha argüido que su decisión de abandonar la zona era puramente comercial, basada en una serie de factores incluidos los de estrategia interna en cuanto a priorización de su carpeta de proyectos de prospección petrolífera y de gas en el mundo. También afirmaba no haber encontrado nada interesante en la zona desde el punto de vista geológico.

La prohibición del fracking en Cantabria y otras CC.AA. de España, tras el de Francia y Bulgaria a nivel estatal.

Tras una larga e importante movilización que ha aglutinado a miles de personas y a numerosos colectivos y entidades de todo tipo, incluidos más de 40 ayuntamientos cántabros, el Parlamento de Cantabria aprobó el 8 de abril de 2013 una ley que prohíbe el uso de la técnica de la fractura hidráulica (fracking) en la región. Cantabria se convirtió así en la primera Comunidad Autónoma española en aprobar una ley de esas características. Luego ha sido seguida por La Rioja. En ambos casos, la ley deja claro su carácter retroactivo, suspendiendo los permisos de investigación concedidos con anterioridad a su promulgación de forma automática y sin indemnización. Navarra y Cataluña han continuado sus pasos.

Decenas de miles de firmas y alegaciones entregadas contra los proyectos de fracking en Cantabria, celebración de diversas manifestaciones que han contado con el apoyo de destacados deportistas, músicos, periodistas o escritores han servido para alertar contra el riesgo que entraña el fracking de transformar irreversiblemente el territorio rural y perjudicar la ganadería, la agricultura y el turismo sostenible.

Con anterioridad, Francia, en 2011, y luego Bulgaria en 2012, prohibían el fracking en todo su territorio nacional mediante leyes estatales, haciéndose eco del principio de precaución. En Alemania, Gran Bretaña y Estados Unidos, se han impuesto moratorias a nivel regional sobre la práctica del fracking. La oposición crece en todo el mundo a medida que se conoce más sobre sus impactos negativos y sobre la falsedad de las expectativas creadas por esta industria.

El fracking es una técnica de extracción de hidrocarburos que consiste en inyectar a gran presión en pozos perforados al efecto millones de litros de agua cargados con un cóctel químico y tóxico a gran presión para causar fracturas en la roca y liberar el gas que yace en ella para que fluya a la superficie. Este proceso conlleva una serie de impactos ambientales, entre ellos contaminación de las aguas subterráneas, contaminación atmosférica, emisión de gases de efecto invernadero (metano), terremotos (sismicidad inducida), contaminación acústica e impactos paisajísticos. Además de estos impactos, también se debe tener en cuenta los relacionados con el tráfico de camiones para transportar el gas extraído, el consumo de agua y la ocupación del territorio.

Razones para la esperanza: casos reales de proyectos energéticos insostenibles evitados gracias a la oposición social (1ª parte)




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Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE www.efeverde.com y www.efefuturo.com