¿Para qué sirve un glaciólogo? Una historia de ciencia del cambio climático – Parte 1Por Sara Pizzinato, miembro de Salvia

¿Para qué sirve un glaciólogo? Una historia de ciencia del cambio climático – Parte 1Por Sara Pizzinato, miembro de Salvia

¿Para qué sirve un glaciólogo? Una historia de ciencia del cambio climático – Parte 1Por Sara Pizzinato, miembro de Salvia

Una historia de ciencia del cambio climático – Parte 1

En Tasiilaq, la más populosa villa en Groenlandia oriental (unas 2.000 personas) que descansa a pocas millas del circulo polar ártico se respira un día excepcional: la guardia costera va a recuperar los cuerpos que aguardan atrapados en una avioneta de rescate desde 1924 bajo metros de nieve a unos 100 km rumbo a norte, siguiendo por el glaciar Helheim.

 

Aquel año una avioneta se desplazaba para informar de las condiciones del hielo para la navegación cuando fue sorprendido por el mal tiempo y tuvo que aterrizar de emergencia sobre uno de los muchos glaciares que aquí dan salida a la masa de hielo hacia el océano. Salvados casi todos los accidentados, el último vuelo de recuperación también cayó víctima del mal tiempo llevándose la vida de los tripulantes y de los últimos rescatados. Este último avión es el que, el año pasado fue posible hallar gracias al esfuerzo del grupo de científicos del Profesor Gordon Hamilton [Instituto de Cambio Climático de la Universidad de Maine (EEUU)], a quién la Guardia Costera groenlandesa pidió que aplicara sus estudios y conocimientos sobre el comportamiento de los glaciares y de la capa de hielo de la Groenlandia oriental para determinar dónde pudiera encontrarse el relicto tras 90 años de su pérdida (en un entorno tan cambiante como el hielo). Así fue que, tras consultar las imágenes de satélite y los registros meteorológicos para inferir a qué profundidad bajo la nieve pudiera hallarse, el profesor se dirigió a una zona concreta para “peinarla” en busca del objeto metálico con una avioneta dotada de radar. Dos día y medio después, lo tenía y este año, con la llegada del verano, la Guardia Costera ya está recuperando los cuerpos de los perdidos en 1924.

 

Pero ¿porqué llamaron precisamente al profesor Hamilton? No muchos son los expertos en glaciología en el mundo, y menos aún especializados en esta parte remota de Groenlandia, la oriental. Hamilton lleva muchos años estudiando el impacto del cambio climático sobre el Ártico y la Antártida así como el efecto que ello provoca sobre el aumento del nivel del mar. Intenta aclarar las dinámicas tan complejas que subyacen al comportamiento de unas masas de hielo tan grandes y tan cambiantes para poder generar unas predicciones fiables y precisas de cómo reaccionarán al aumentar la temperatura del planeta y de los océanos. Para ello vuelve cada año a estudiar en esta zona de Groenlandia uno de los glaciares más importantes: el glaciar Helheim. Junto con otros 9 glaciares de Groenlandia, generan el 80% de los icebergs que tienen origen en esta parte del Planeta. Unos icebergs interesantes desde el punto de vista del aumento del nivel del mar debido a que provienen de tierra y no del mar. Esto hace que, a diferencia de los otros, cuando se desprenden al mar desde los glaciares, provoquen un aumento de su nivel.  Exactamente como si añadiéramos un  cubito de hielo a nuestra bebida. Sólo que en este caso el “cubito” puede alcanzar el tamaño suficiente para, una vez derretido, abastecer de agua dulce a todo Los Angeles ¡durante un año!

 

Hamilton y los demás glaciólogos del mundo empezaron a estudiar los glaciares y las capas de hielo mucho antes de que esto fuera de interés para las primeras portadas de los periódicos a causa del cambio climático. Él mismo dice que empezó con ello por puro deseo intelectual de hacer ciencia. Hoy son una comunidad científica bastante pequeña que tiene que dar grandes respuestas a preguntas tan de actualidad como la necesidad de predecir con precisión el impacto que, a causa del cambio climático, tendrán las grandes masas de hielo terrestres sobre los océanos y al revés.

 

Tras tantos años de escuchar hablar y opinar sobre cambio climático, me ha ocurrido en varias ocasiones tener que oír frases tan rotundas como un “yo no creo en el cambio climático”; como si de una religión se hablase o de dogmas opacos que se aceptan o se rechazan sin poder discutirlos.

 

Nada de eso, cada dato en el que se fundamentan los miles de estudios científicos que el Panel Intergubernamental de Cambio Climático usa y usará para informar sobre el estado del cambio climático cada 7 años se basan en el trabajo de campo y de laboratorio de científicos que se dedican a analizar, comprender y generar proyecciones de detalle de qué pasará. Juntos, todos esos detalles, sumados a las observaciones globales, dan la foto clara de que no sólo hay un cambio climático sino que está causado por las actividades humanas como la quema de los combustibles fósiles y la deforestación.

 

Desde Salvia estamos convencidos de que cuanto más se sepa de dónde y cómo nacen los datos científicos en los que se sustenta la demostración de la existencia del cambio climático, más entenderemos que no se trata de si creer o menos en ello sino de empezar a ver cómo cada uno de nosotros puede aportar su grano de arena para frenarlo.

 

Por ello he decidido acompañar al equipo interdisciplinar de investigación del prof. Gordon en su última expedición al glaciar Helheim, testimoniando cómo se hace ciencia desde lo más esencial: la recogida de datos.

 

Os presento el equipo con el que estaré los próximos días entre Tasiilaq y la orilla del glaciar Helheim:

 

–       Gordon Hamilton, Profesor Asociado de Investigación en el Instituto de Cambio Climático de la Universidad del Maine (EEUU);

–       Leigh A. Stearns, Profesora Auxiliar en el Departamento de Geología de la Universidad de Kansas;

–       Adam LeWinter, Físico del Laboratorio de Investigación e Ingeniería de las Regiones Frías del Centro de Investigación y Desarrollo de Ingeniería del Cuerpo de Ingenieros de la Armada de EEUU;

–       Ananda Fowler, Jefe de Desarrollo de software para equipos terrestres de scanning con láser de RIEGL;

 

Así que: ¿para que nos va a servir un glaciólogo (y su equipo) en los próximos días? Para enseñarnos de dónde y cómo nace un parte de aquella ciencia que nos habla de cambio climático.

 

Mañana mucho más desde el glaciar Helheim.

 

Sara Pizzinato, miembro de Salvia




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Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE www.efeverde.com y www.efefuturo.com