¿Los pies calientes del gigante? Una historia de ciencia del cambio climático – Parte 2

¿Los pies calientes del gigante? Una historia de ciencia del cambio climático – Parte 2

¿Los pies calientes del gigante? Una historia de ciencia del cambio climático – Parte 2

Hace unos días comentaba (ver https://www.efeverde.com/blog/blog/para-que-sirve-un-glaciologo/) que acompaño a la expedición científica del profesor Gordon Hamilton y su equipo interdisciplinar para ver en directo cómo se estudia un glaciar como el Helheim en Groenlandia oriental. El objetivo del equipo científico es, año tras año, desentrañar los mecanismos exactos por los que los glaciares de Groenlandia reaccionan al cambio climático, al cambio de temperatura del aire y del océano para poder llegar a predecir su comportamiento de forma precisa.

 

La masa de hielo se transporta desde el interior de la capa de hielo de Groenlandia hacia el océano a través de numerosos glaciares que se mueven de forma rápida. Los cambios que afectan el flujo de estos glaciares como por ejemplo, su velocidad, modulan también su impacto sobre el nivel del mar. Recientes estimaciones indican que la contribución de Groenlandia y sus glaciares al aumento del nivel del mar se ha más que duplicado en la última década, pasando de 0,23mm/año en 1996, a 0,57mm/año en 2005. Además, se ha determinado que la mayor parte de esta pérdida de masa de hielo se debe a los cambios experimentados en unas pocas lenguas glaciares. Tres glaciares en particular (Kangerdlugssuaq, Helheim y Jakobshavn Isbrïŋ), han sido objeto de gran aceleración, retirada y adelgazamiento en los últimos 5 años. Según la profesora Leigh A. Stearns (que nos acompaña) hay pruebas convincentes de que estos cambios repentinos fueron provocados por veranos con temperaturas especialmente cálidas. Y ahora quieren estudiar en detalle cuáles son esos mecanismos.

 

El glaciar Helheim es lo que se denomina un glaciar emisario, es decir se origina desde el interior de los hielos continentales de Groenlandia, adoptando la forma de una corriente de hielo que descarga directamente al océano.

 

Mantienen monitorizado este glaciar tan especial durante todo el año con los satélites que van dando información de cómo varía su grosor, cómo se retira y expande su frente durante las temporadas cálida e invernal. Gracias a los estudios de la profesora Leigh A. Stearns sabemos que sólo entre 2001 y 2006, el glaciar ha perdido 240 metros de grosor a causa del cambio climático.

 

Además, cuentan con dos cámaras situadas en la orilla del fiordo al que desemboca este glaciar cuyo frente se extiende por unos seis kilómetros de ancho y cuya profundidad en tal punto es de unos 800 metros (parte del cual sumergido en el agua del océano que lo baña). Cada seis horas se tienen accesibles en sus ordenadores una foto del frente del glaciar y otra de la zona llamada de mélange en la que se “apiñan” los icebergs que acaban de desprenderse del glaciar flotando sobre centenares de metros de agua salada.

 

Gracias a estas imágenes los científicos pueden ver en directo (inclusive en los meses en los que nos se puede acceder al glaciar), imágenes de cómo este desprende icebergs y de cómo estos se van moviendo en el fiordo en función de las mareas y de las corrientes. Estos datos les permiten observar y determinar, por ejemplo, eventos excepcionales de creación repentina de témpanos por parte del glaciar.

 

Según explica el profesor G. Hamilton, a pesar de su difícil acceso, precisamente la zona de mélange es de lo más interesante para captar la relación entre el océano y el glaciar ya que es razonable pensar que unas aguas más cálidas y salinas puedan acelerar el proceso de ablación del frente del glaciar. Sin embargo, es una zona inaccesible debido a la presencia de una cantidad tan elevada de icebergs en contacto entre sí que resulta imposible llegar a alcanzar ni medir corrientes, temperatura o salinidad de las aguas que en el punto en que bañan los pies del gigante de hielo. Hace pocos años, de manera inesperada, gracias a la colaboración con la profesora Fiamma Straneo, de la Woods Hole Oceanographic Institution, ha empezado a haber evidencias de que llegan corrientes de agua más cálida y salina hasta el interior del fiordo que baña el glaciar Helheim. El calentamiento de las aguas oceánicas es uno de los mecanismos al que se está apelando de manera mayoritaria para explicar la reciente pérdida de masa de las capas de hielo de Groenlandia.

 

Estos datos se recogen a lo largo de todo el año pero lo excepcional de esta expedición es que se van a emplear tres tipos de mediciones directas del movimiento en detalle del glaciar y de los icebergs cercanos a su frente.

 

Hoy mismo hemos sobrevolado, no sin sobresaltos, en helicóptero varios icebergs de gran tamaño recientemente desprendidos del glaciar para colocar de modo rápido unos receptores GPS “desechables”. Gracias a su señal, el equipo puede seguir los movimientos de estos icebergs hasta que éstos se derritan en su periplo dentro y fuera del fiordo en el que se han originado, esperando determinar, con el tiempo, el tipo de corrientes marinas presentes en el mélange, no pudiendo medirlas de otra manera.

 

Otros GPS, más precisos, grandes y alimentados por paneles solares, los hemos colocado de manera provisional en diferentes zonas del glaciar no muy lejanas al frente. Parece una operación normal pero es todo un logro encontrar zonas de aterrizaje seguro en la superficie crispada del glaciar cuando llega a acercarse a la zona de descarga.  Estos aparatos, llamados coloquialmente entre el equipo “Gonzac reciever” por su similitud en el concepto con otro aparato ideado por un español, se han fijado al hielo e irán dando señales del movimiento de diferentes partes del glaciar durante los próximos días y hasta que los recuperemos antes de marcharnos de Groenlandia.

 

Mañana, volaremos al glaciar Helheim para acampar a su orilla durante cuatro días midiendo el movimiento del glaciar de otra forma aún más detallada. Unas mediciones pensadas para completar las otras en el detalle.

 

Mientras tanto: ya se está preparando la cena y las comidas para llevar al campamento. Entre las “especialidades de la casa”: pollo thai, pasta alla carbonara, chile con tacos… Ayuda mucho que antes de ayer llegase el cargamento de las provisiones a Tasiilaq. Todo aquí viene de fuera, de Dinamarca principalmente y no sobrevive en los estantes muchos días casi nada que no se pueda congelar o conservar. Tanto es así que, en el supermercado se encuentra una forma un tanto peculiar de huevos… en tubo y congelados.

 

Sara Pizzinato, miembro de Salvia

 




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