Razones para la esperanza: casos reales de proyectos energéticos insostenibles evitados gracias a la oposición social (1ª parte)

Razones para la esperanza: casos reales de proyectos energéticos insostenibles evitados gracias a la oposición social (1ª parte)

Razones para la esperanza: casos reales de proyectos energéticos insostenibles evitados gracias a la oposición social (1ª parte)

La oposición en Ibiza y Formentera al proyecto de explotación de hidrocarburos en el golfo de Valencia sigue avanzando con paso firme, con la progresiva adhesión de entidades de todo tipo a la Alianza Mar Blava.

Carlos Bravo, durante una visita a EFEverde

Carlos Bravo en EFEverde

Por  Carlos Bravo. Miembro de Salvia.

La oposición en Ibiza y Formentera al proyecto de explotación de hidrocarburos en el golfo de Valencia sigue avanzando con paso firme, con la progresiva adhesión de entidades de todo tipo a la Alianza Mar Blava.

Esta plataforma intersectorial ha presentado recientemente su página web (www.alianzamarblava.org), cuya elaboración y aportación de contenidos ha sido coordinada por el equipo de Salvia, el cual participa también en el Secretariado de la Alianza. Esta también ha estrenado logo, un diseño basado en la Posidonia oceanica, como símbolo de los extraordinarios valores a proteger en los mares baleares, el cual ha sido elaborado de forma altruista por Enric Mayoral, reconocido artista cuyos puntos de referencia y de inspiración son el mar y la naturaleza de la isla de Formentera.

 

Uno de los apartados de esta web es el denominado “Razones para la Esperanza”, una recopilación de algunas de las victorias ambientales logradas por la sociedad civil en el ámbito de la exploración y explotación de gas y petróleo. La finalidad de este contenido es contrarrestar las erróneas afirmaciones propagadas por determinadas instancias de la Administración Central, como el propio titular del Ministerio de Industria, Energía y Turismo (MINETUR), José Manuel Soria, en el sentido de que no hay marcha atrás posible a las prospecciones petrolíferas frente a la costa de Ibiza y Formentera.

 

Desde su web, la Alianza Mar Blava quiere recordar que la legislación española y europea facultan al Gobierno central para denegar los permisos ambientales de un proyecto en el supuesto de que éste tenga un impacto ambiental inasumible. Sin los ineludibles permisos ambientales, el proyecto no puede ejecutarse. Esta negativa no implicaría ni prevaricación para la Administración, como se ha llegado a decir por parte del MINETUR, ni indemnización alguna para la empresa promotora del proyecto. Un claro ejemplo de ello es la Declaración de Impacto Ambiental negativa del proyecto Refinería de Balboa (Extremadura), emitida en 2012, que demuestra que en estos casos no es preciso indemnizar a la empresa.

 

El Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (MAGRAMA) está evaluando actualmente los permisos ambientales de la primera fase de investigación solicitada por la petrolera escocesa Cairn Energy en el golfo de Valencia, es decir la de los estudios sísmicos. La Alianza Mar Blava recuerda que incluso las fases previas de exploración en busca de hidrocarburos (pruebas sísmicas y perforación de pozos de cata) conllevan unos riesgos ambientales intolerables de contaminación acústica (que afectaría principalmente a las 7 especies de cetáceos que viven en la zona, a la tortuga boba, o a la pesca…), por hidrocarburos y por metales pesados en un entorno privilegiado y amparado por varias figuras de protección ambiental. Estos argumentos son suficientes para que el MAGRAMA considere la alternativa cero (no realizar el proyecto) y se ponga punto final a este aberrante proyecto.

 

Hay muchos ejemplos, dentro y fuera del Estado español, que demuestran que estas prospecciones se pueden parar, que las Administraciones pueden actuar sensatamente y no imponer proyectos medioambientalmente peligrosos que la sociedad rechaza por sus riesgos ambientales, socioeconómicos y a la salud.

 

A continuación, se explican algunos de ellos, en dos partes, de las que este post constituye la primera.

 

Victoria de los Inuit contra los sondeos sísmicos en Lancaster Sound, en el Ártico canadiense

 

En agosto de 2013, el pueblo Inuit de Canadá consiguió una gran victoria legal contra una campaña de sondeos sísmicos en sus territorios culturales en el Ártico, proyectada conjuntamente por los gobiernos canadiense y alemán en la zona conocida como Lancaster Sound, en Nunavut, al Nordeste de Canadá, una zona de gran valor ambiental, conocida como el Serengeti del Ártico. Nunavut (“Nuestra Tierra” en la lengua de los Inuit) es un territorio autónomo de Canadá, situado al Nordeste del país, entre Groenlandia al Este, la provincia de Manitoba al Sur y a los Territorios del Noroeste al Oeste.

Tras la denuncia de los Inuit contra el proyecto antes mencionado, un juzgado de Nunavut sentenció que el estudio científico planeado largamente por los gobiernos alemán y canadiense entrañaba demasiados riesgos para la vida animal del Ártico y para los seres humanos que dependen de ella.

La sentencia, además de cimentar el derecho de los Inuit a ser adecuadamente consultados sobre actividades que vayan a tener lugar en sus tierras, impuso un interdicto que prohíbe la realización del programa de prospecciones sísmicas que estaba previsto que se ejecutase durante ese verano, y lo paralizó un día antes de la fecha planificada para su inicio.

La campaña sísmica, de 65 días de duración, es parte del proyecto denominado “Experimento Sísmico en el Ártico Oriental Canadiense” (financiado por el Gobierno alemán y que cuenta con el beneplácito del Gobierno canadiense), dirigido por el Instituto Alfred Wegener para la Investigación Marina y Polar. El buque que se utilizaría en la adquisición sísmica es el RV Polarstern, el barco rompehielos de investigación del propio Instituto. Una página web oficial del Gobierno alemán afirma que el coste diario de operación del Polarstern ronda los 75.000 dólares diarios, lo que implica una factura multimillonaria para toda la operación.

Estas pruebas sísmicas implican la utilización de cañones de aire comprimido, remolcados por el buque, que disparan a las aguas marinas “burbujas” de aire a alta presión, cuya explosión produce un fuerte sonido que penetra hasta 7.000 metros en el suelo marino y provoca un nivel de ruido extremadamente alto que resulta dañino para la fauna marina, y esto, como argumentan los Inuit, provocaría un daño significativo e irreversible a la economía de las comunidades afectadas que dependen de estos recursos.

En su demanda los Inuit han argumentado que estos sondeos sísmicos podrían afectar negativamente a la salud de narvales, morsas, ballenas beluga, focas y osos polares en Lancaster Sound, una parte de la bahía que es parte de una importante ruta migratoria de estos mamíferos. Esta zona está en vías de ser protegida con una figura de conservación ambiental de ámbito estatal y de hecho, como se ha comentado más arriba, se la denomina como el “Serengeti del Ártico” por su abundancia de vida.


Denegado el permiso para unos sondeos sísmicos en la costa de California

El 14 de noviembre de 2012 el voto unánime de los comisarios de la California Coastal Commission permitió rechazar el proyecto de la compañía Pacific Gas and Electric (PG&E Co.) de realizar sondeos sísmicos de alta energía en la costa del Condado de San Luis Obispo, debido a los riesgos para las pesquerías y la vida marina. La denegación es de momento temporal por un año, pero lo más probable es que se convierta en definitiva.

La compañía eléctrica PGE había planteado realizar esos sondeos sísmicos para analizar la red de fallas geológicas que rodean la central nuclear Diablo Canyon con el fin de disponer de más datos sobre frecuencia e intensidad de terremotos. Se trataría de la utilización de cañones de aire comprimido para realizar golpes explosivos de sonido de 250 decibelios en el océano cada 15 segundos durante un prolongado periodo de tiempo.

La campaña en contra de estos sondeos sísmicos ha movilizado a miles de personas, entre ellas a colectivos de pescadores, submarinistas, surfistas, activistas medioambientales y nativos americanos.

La California Coastal Commission ha tomado la determinación de proteger sus recursos pesqueros. Los estudios científicos demuestran un daño seguro a las pesquerías en el corto-medio plazo, con reducción de capturas de hasta en un 50%, y posibles efectos en el largo plazo debido al daño a las poblaciones por la mortandad que los sondeos sísmicos provocarían en larvas y ejemplares juveniles. Además, se darían importantes daños en el medioambiente marino (muy especialmente en las poblaciones de cetáceos).

En estos elementos se ha basado la decisión de no abrir la costa californiana a ese tipo de actividades sísmicas. En este caso concreto ha llegado a la conclusión de que los estudios sísmicos no contribuirían a hacer la central nuclear más segura ni a procurar una herramienta eficaz para predecir terremotos. Sin embargo, el daño ambiental estaría asegurado.

 




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Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE www.efeverde.com y www.efefuturo.com