Los años que vienen, el planeta que deseamos. Por (*) Manuel Jaramillo, Fundación Vida Silvestre

Por Manuel JaramilloDirector General, Fundación Vida Silvestre Argentina.– La Fundación Vida Silvestre Argentina acaba de cumplir 40 años en nuestro país trabajando en pos de un  mundo en el cual el ser humano se desarrolle en armonía con la naturaleza. Si bien sabemos que nuestro trabajo ha contribuido significativamente a generar mayor conciencia ambiental y a reducir algunas de las amenazas que se ciernen sobre los ambientes naturales de nuestro país, el desafío se mantiene y se incrementa todos los días.

Tenemos que reconocer que el contexto en que nos encontramos presenta enormes diferencias con el que Vida Silvestre debió afrontar en sus inicios. En la actualidad un sector cada vez más importante de la sociedad se preocupa y ocupa de los temas ambientales; muchas empresas líderes avanzaron en los conceptos de sustentabilidad y desarrollaron sistemas de trazabilidad para asegurar a un consumidor cada vez más responsable el mínimo impacto ambiental y social de los productos y servicios que ofrecen. A la vez, muchos de los niños que participaron de procesos formales e informales de educación ambiental que brindamos en la década del 80 y principios de los 90 mantienen hoy, como adultos, un mejor vínculo con el ambiente y algunos de ellos han alcanzado puestos relevantes en gobiernos y empresas desde donde sus posibilidades de incidir en la conservación y el desarrollo sustentable son aún mayores.

Parados en este nuevo presente los invito a pensar un viaje al futuro, a soñar con los ojos abiertos ese mundo en el que nos gustaría vivir y el legado que nos gustaría dejar a las generaciones venideras.

Uno de los primeros desafíos para Vida Silvestre será reforzar y renovar nuestro vínculo con los jóvenes argentinos, sumándolos a actividades prácticas y motivadoras que los acerquen cada vez más a la naturaleza. La promoción de la responsabilidad en el consumo y la producción serán seguramente líneas fuertes de acción en los próximos años y la razón es sencilla: hoy nuestro sistema de producción y consumo demanda los recursos naturales de 1,6 planetas Tierra… y ¡solo tenemos uno!, así que si no hacemos algo para cambiarlo pronto el impacto será irreversible. En este nuevo esquema el trabajo en la promoción de compra y venta de productos sustentables y el incentivo al sector financiero por apoyarlos serán sin duda un gran desafío en los próximos años.

La flora y fauna silvestre amenazada, más allá de su importancia en la conservación, suele ser el elemento que nos “baja a tierra” cuando intentamos abordar la problemática ambiental; es por ello que desde Vida Silvestre seguiremos trabajando en pos de asegurar su conservación.

El cambio climático y los compromisos que como sociedad debemos implementar para mitigar su impacto y adaptarnos al nuevo mundo que hemos creado serán también objeto de nuestra atención. Para ello dedicaremos mayor atención a la generación de energías renovables y a la promoción de la eficiencia energética; también, a la creación de incentivos para prácticas agropecuarias y forestales sustentables. La constitución de más y mejor manejadas áreas protegidas terrestres y marinas, públicas y privadas continuará siendo apoyada por Vida Silvestre como una forma de contribuir a adaptarnos al cambio climático. Asegurar los ambientes naturales que nos suministran agua potable y que reciclan el agua que utilizamos será uno de nuestros grandes desafíos en los próximos años pero hay que destacar que este y otros procesos solo podrán ser llevados a cabo fortaleciendo la capacidad de la sociedad civil de participar activamente e incidir en la toma de decisiones, generando espacios de trabajo conjunto, discusión y consenso.

Como dije unas líneas más arriba, los contextos cambian pero los desafíos se mantienen y acrecientan. No tenemos más tiempo para esperar a ver qué pasa. El momento de actuar es Ahora.

(*) Manuel Jaramillo es director general de la Fundación Vida Silvestre Argentina.- 




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