Marrakech, o el momento de no dejar caer la tensión creativa. Por (*) Santiago Lorenzo, WWF

Día Mundial del Ahorro de Energía, por @Impita1 para @efeverde 2016

(*) Santiago Lorenzo, Líder de Finanzas Verdes, WWF.- El Acuerdo de París (AP), aun quedando corto en ambición respecto a lo requerido[1], fue un gran logro diplomático para un proceso que requirió el consenso de más 190 países con muchos intereses geopolíticos en juego.

Hoy, la COP 22 de Marrakech se está llevando a cabo y en cierta manera a contracorriente. El AP requirió varios años de esfuerzo negociador para crear el ambiente adecuado, mismo que llevó a una entrada en vigor temprana[2]. Alcanzado el acuerdo es normal que se tienda a una relajación. Sin embargo, no hay tiempo para ello[3], no es momento de dejar caer la tensión creativa que nos permitió alcanzar ese acuerdo. Aún menos en el campo de finanzas y clima, pues las inversiones dan forma al futuro.

Durante la COP 22 esperamos esto en finanzas:

  • Una hoja de ruta para honrar el compromiso de dedicar 100.000 millones de dólares anuales, a partir de 2020, a finanzas climáticas, aclarando en lo posible los tipos de instrumentos, fuentes, canales y demás detalles, así como el factor de apalancamiento entre recursos públicos y privados, asegurando la transparencia en la contabilidad de esos flujos.
  • Iniciar un proceso para determinar qué información han de comunicar bienalmente, de carácter cuantitativo y cualitativo, sobre los niveles proyectados de recursos financieros públicos que los países desarrollados suministrarán a los países en desarrollo.

Sin embargo, lo verdaderamente necesario para “elevar las corrientes financieras a un nivel compatible con una trayectoria que conduzca a un desarrollo resiliente al clima y con bajas emisiones de gases de efecto invernadero”[4], está fuera de esta negociación. No es sólo cuestión de ampliar los flujos de finanzas climáticas de acuerdo a unos criterios específicos. El principal reto es lograr un cambio sistémico en los mercados financieros. Urge actuar ahora para cambiar la forma en que se toman las decisiones de inversión en todo el sistema financiero y generar la nueva economía baja en carbón.

Energía eólica en los campos de Benamira. Foto: Ambrosius Siegel para su uso exclusivo en EFEverde

Energía eólica en los campos de Benamira. Foto: Ambrosius Siegel para su uso exclusivo en EFEverde

Las inversiones que se requieren para enfrentar el cambio climático están en el orden de 2-5.7[5] billones de dólares anuales para el sector energético, transporte y en adaptación. Si bien pareciera una cantidad enorme, en realidad se trata de redirigir las inversiones actuales en esos sectores a soluciones bajas en carbón y resilientes al cambio climático. Un redireccionamiento que efectivamente conlleva costos adicionales (costo de oportunidad y de transacción) a corto plazo, pero que traerán mayores beneficios a largo plazo[6].

¿Cómo lograr el cambio sistémico necesario? Y ¿qué se está haciendo? Los mercados responden a señales y el financiero no es anómalo en ello. Se requieren señales de mercado y varias ya están ahí, aunque no han sido cabalmente comprendidas por los inversionistas:

  • Los riesgos relativos al cambio climático aún no han sido plenamente incorporados a la evaluación de retorno ajustado al riesgo que se realiza para cada decisión de inversión. Lo más destacado en este campo, es la iniciativa llevada a cabo por el Consejo de Estabilidad Financiera (FSB por sus siglas en inglés) a través de la Task force for climate-related financial disclosure. Los reguladores financieros deberían impulsar la incorporación de los impactos del cambio climático en las evaluaciones de riesgo.
  • En otro tipo de medidas de regulación, algún mecanismo para poner precio al carbono debería ser incorporado en todos los países para inducir la adopción de prácticas y tecnologías que reduzcan la contaminación del aire y el cambio climático. Cada día más gobiernos y empresas están adoptando esta medida.
  • También se deberían alinear los incentivos para la promoción de soluciones tecnológicas. La definición de metas en implantación de energías renovables y eficiencia energética utilizando medidas de apoyo como el balance neto (feed-in-tariff) que promueve la generación de energía renovable distribuida, entre otros.
  • Otro paso imprescindible es la disminución con miras a su eliminación de los subsidios a los combustibles fósiles. Es increíble, pero uno de los negocios más prósperos en la historia, la explotación de los combustibles fósiles, se beneficia del dinero de todos los contribuyentes mientras nos perjudica a la salud y alimenta el mayor reto contemporáneo, el cambio climático.
  • En esta línea, el dinero público no debería dedicarse a las actividades relacionadas con estos combustibles.

En ese sentido, seguirá siendo clave que los países parte del Acuerdo de Paris, revisen sus Contribuciones Nacionalmente Determinadas (INDC), no sólo en cuanto a alinear su ambición al objetivo a largo plazo de 2°C (con intención de no pasar los 1.5°C); sino a crear o fortalecer la arquitectura financiera necesaria para que los mercados financieros contribuyan a lograr este objetivo.

 

[1] World is still heading for temperature rise of 2.9 to 3.4℃ this century, even with Paris pledges. https://wedocs.unep.org/rest/bitstreams/44519/retrieve.

[2] http://www.un.org/spanish/News/story.asp?NewsID=36196#.WCSveTPrtjo

[3] http://www.un.org/climatechange/es/blog/2015/11/2015-el-ano-mas-caluroso-de-la-historia/

[4] Artículo 2, 1.c. del Acuerdo de París:  http://www.cepredenac.org/application/files/2914/7275/6621/Conferencia_de_las_Partes_COP21.pdf

[5] Existen diferentes estimaciones. La de 5.7 es del World Economic Forum.

[6] Tanto el Reporte Stern en 2005 como la actual Nueva economía del clima han demostrado “el costo de la no acción” como mayor a los costos que puedan acarrear enfrentar ahora el cambio climático.

 

(*) Santiago Lorenzo, Líder de Finanzas Verdes, WWF.-

Ilustración: Isabel Martínez Pita @Impita1 para @efeverde

Otras tribunas en: WWF y el Clima en Marruecos, la COP22 de Cambio Climático

Esta tribuna puede reproducirse libremente, citando el órigen y a sus autores.




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