La mayor migración del mundo animal. Por (*) Manel González

Blog nos mojamos. Manel González

Desde el punto de vista cuantitativo y de biomasa, las mayores migraciones de animales no se producen en las grandes sabanas ni en el cielo azul con las aves. Tienen lugar en el mar y, contrariamente a lo que podamos pensar, no corresponde a ninguna especie de cetáceo ni al desplazamiento de grandes bancos de peces.

Los protagonistas son muy pequeños. Se trata de diminutos organismos del zooplancton que, diariamente, desde decenas o centenares de metros de profundidad ascienden hasta cerca de la superficie y vuelven a descender hasta el punto de partida siguiendo el ritmo invariable del día y de la noche. La velocidad con que se mueven es variable pero puede situarse entre los 10 y los 200 metros a la hora. Este tipo de desplazamientos se conocen como migraciones verticales.

Un buen ejemplo son algunas especies de copépodos que viven entre los 200 y 400 metros de profundidad. Durante el crepúsculo estos diminutos crustáceos, de pocos milímetros de longitud, ascienden hacia la superficie para obtener su alimento que consta, básicamente, de microalgas planctónicas a las que captura en gran cantidad. Esto suele ocurrir a pocos metros de profundidad y durante la noche. Después de esto vuelven a iniciar el descenso de tal manera que cuando amanece ya están de nuevo en los fondos marinos donde viven habitualmente. Al día siguiente vuelve a repetirse el mismo proceso.

Los copépodos viven en todos los medios acuáticos, tanto de agua dulce como marina y la densidad de sus poblaciones puede ser muy elevada. En las pescas de plancton pueden llegar a constituir más del 90 por ciento de la biomasa. Actualmente se conocen más de 11.000 especies de estos pequeños crustáceos.

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La cantidad de fitoplancton que consume cada copépodo es impresionante, se calcula que, diariamente, ingieren una cantidad de microalgas equivalente a la mitad de su peso corporal.

Cerca de la superficie, hasta aproximadamente los primeros 50 mtrs de profundidad, se dan las condiciones idóneas de luz y de nutrientes para que en el agua se desarrollen una extraordinaria cantidad de algas unicelulares y bacterias que constituyen el fitoplancton. En condiciones favorables de temperatura y de nutrientes pueden concentrarse más de un millón de estas algas microscópicas por litro. Hay que recordar que el plancton vegetal es el principal productor primario de los océanos y que se encuentra en la base de las cadenas tróficas marinas. Es el alimento principal del zooplancton. Además mediante la fotosíntesis el fitoplancton capta del agua una importante cantidad de dióxido de carbono disuelto que procede de la atmósfera y libera al mar la mayor parte del oxígeno necesario para que los organismos marinos puedan vivir.

A mayor profundidad la luz va desapareciendo progresivamente, con lo que la cantidad de organismos vegetales se reduce notablemente hasta que llega a desaparecer.

El plancton animal tampoco se halla distribuido uniformemente puesto que cada especie se halla, preferentemente, en una determinada profundidad a la que ha adaptado su forma de vida y su ciclo vital.

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Hay animales del zooplancton que viven entre los 200 y los 1000 de profundidad, es una zona permanentemente oscura y en la que escasean los nutrientes lo que les obliga a hacer estas migraciones verticales diarias pero para ellos la falta de luz tiene la ventaja de que les hace casi invisibles a los posibles depredadores, con lo que aumenta la probabilidad de supervivencia.

Estos desplazamientos masivos diarios de zooplancton ocurren en todos los mares lo que les convierte, sin duda, en la mayor migración de seres vivos.

El zooplancton constituye el segundo eslabón de la cadena trófica. Él vive a expensas del fitoplancton pero, a su vez, constituye el alimento de una gran cantidad de invertebrados marinos y de peces, incluso hasta de ballenas. Además con sus restos orgánicos contribuyen a mantener una extraordinaria cantidad de organismos detritívoros y sedimentívoros.

A estas migraciones verticales diarias hay que sumar otras debido a los cambios estacionales del agua del mar, a la disponibilidad de nutrientes en el medio y a una gran cantidad de fenómenos oceanográficos que inciden en la densidad de las poblaciones de estos pequeños organismos cuyo papel ecológico resulta vital para mantener la vida en el mar.

(*) Manel González (BIOIMATGEwww.buscandoelazul.com .

Más información en Bioimatge y Buscando el azul

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