Me gusta el snorkel. Por (*) Manuel González

Me gusta el snorkel. Por (*) Manuel González

Una de las maneras más atractivas de conocer el medio ambiente marino es nadar en aguas azules y transparentes viendo la diversidad de paisajes submarinos que hay cerca de la superficie y a los peces que se mueven por ellos.

En los últimos años a nadar por la superficie del mar observando el fondo se le conoce con el anglicismo de snorkel y ya forma parte de la larga lista de propuestas que ofrecen las empresas del sector turístico y algunas ONG que hacen talleres de educación ambiental en los pueblos de nuestro litoral.

Para practicarlo no hace falta ir al mar Rojo ni al Caribe. En los casi 6000 kms de costa del litoral español hay rincones de gran belleza y muy adecuados para practicar snorkel.

En familia o con los amigos se puede hacer snorkel. Es una actividad apta para todas las edades, basta con saber nadar y tener un mínimo de buen estado físico. Siempre recordaré la emoción de una señora mayor, casi octogenaria, que, acompañada por sus hijas y por monitores expertos, se lanzó al agua para observar en vivo, por primera vez, todo aquello que había visto por televisión. Debido al frío estuvo poco tiempo pero seguro que para todos fue una experiencia inolvidable. Para ella lo fue por la emoción de vivir esta aventura única en su vida y para los que estuvimos con ella por poder compartir su ilusión y su alegría.

Snorkel

Realmente no hace falta sumergirnos ni hacer apnea puesto que desde la superficie es posible observar el fondo situado hasta los diez o doce metros de profundidad. Esto nos permitirá descubrir los ecosistemas marinos y ver a los organismos marinos que viven allí.

Pero ¿qué podemos ver? Esta es la pregunta clave. Los fondos de arena aparentemente son los menos atractivos puesto que muchos organismos tienen una gran facilidad para camuflarse o para enterrarse en la arena, pero si vamos a una pradera de posidonia o a un sebadal se multiplican las posibilidades de observar tanto plantas como invertebrados y peces.

Si optamos por ir a un fondo de roca, cerca de la orilla, lo primero que nos llamará la atención es que las algas son los seres vivos dominantes. Entre ellas hay una gran cantidad de pequeños invertebrados de formas y colores muy variados que, a menudo, sirven de alimento a los peces. Muy probablemente veremos pequeños lábridos, serranos o blénidos, entre muchos otros peces, que van picoteando por el fondo. En esta época los machos de muchas especies de lábridos lucen espectaculares libreas de colores vivos, lo que nos indica que están cortejando a las hembras para aparearse. Es fácil ver a adultos que llevan en la boca pequeñas briznas de algas o de restos vegetales. Los utilizan para construir nidos.

Sobre todo a primera hora de la mañana es muy probable que muy cerca de la superficie veamos a sargos y mojarras buscando algo que comer, en la zona de rompientes, a doradas intentando coger algún mejillón, a bancos de salpas buscando entre las algas y a una infinidad de pequeños peces moviéndose, inquietos de un sitio a otro.

Snorkel

El snorkel es una actividad muy adecuada para los días de playa en los que, además de tomar el Sol tumbados en la arena o de ir al chiringuito queremos hacer un poco de actividad física.

Para hacer snorkel tenemos dos alternativas. Podemos utilizar los servicios de alguna de las numerosas empresas especializadas que suelen ofrecer la salida en barco, el alquiler del material necesario y los servicios de monitor y de guía por un precio que suele estar alrededor de los 15-25 euros por persona. Aunque también podemos ir por libre, descubriendo la costa a nuestro ritmo, sin horarios pre-establecidos y aprovechando las horas en las que el mar está en las mejores condiciones que, generalmente, suele ser temprano, por la mañana.

En el Mediterráneo, durante el verano, los vientos térmicos suelen empezar a soplar con una cierta fuerza a partir de media mañana. A mediodía es frecuente que el oleaje impida realizar el snorkel con tranquilidad. Lo aconsejable es hacer esta actividad dentro de una cala o en una zona protegida.

Si lo hacemos por nuestra cuenta nos hemos de proveer del material necesario. Se trata de unas gafas de buceo, un tubo de respirar, unas aletas y también, es muy aconsejable aunque no imprescindible, un traje delgado de neopreno. Esto nos protege del frío, aumenta la flotabilidad y por tanto la seguridad, puede reducir el daño por rozaduras con el medio marino y evita la radiación solar excesiva. También es conveniente llevar una boya de señalización para avisar de nuestra presencia a las embarcaciones.

No está de más llevar una cámara fotográfica, puede permitirnos hacer bonitos selfies pero, sobre todo, podemos llevarnos imágenes de los espectaculares fondos marinos de nuestro litoral.

Pero no nos dejemos engañar esta aparente tranquila actividad también tiene sus riesgos y hay que ser prudentes.

Siempre hay que estar vigilantes con las embarcaciones y las motos de agua. Como norma elemental de seguridad hemos de evitar las zonas que más frecuentan y las zonas de paso.

No es necesario alejarnos de la costa ni exponernos a zonas de fuertes corrientes y mareas, que seguramente harán muy difícil el retorno, ni al fuerte oleaje. Siempre podemos encontrar lugares tranquilos donde hacer snorkel con total seguridad y sin arriesgarnos más de la cuenta. Vamos a disfrutar, no a sufrir.

(*) Manuel González (BIOIMATGEwww.buscandoelazul.com .

Más información en Bioimatge y Buscando el azul

Estos contenidos se pueden republicar, citando el origen y autoría.

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