Los manglares: importancia ecológica. Por (*) Manuel González

Los manglares: importancia ecológica. Por (*) Manuel González

En nuestro planeta, los manglares ocupan una superficie total aproximada de tan solo unos 150.000 km2. Desde hace años estos extraordinarios ecosistemas litorales muestran un importante retroceso. Se estima que desde el 1980 han disminuido más del 20 %.

La Unesco declaró el día 26 de julio como Día Internacional de los Manglares. Esta fecha recuerda la muerte de Hayhow Daniel Nanoto, un activista ambiental que en 1998 murió durante un acto de repoblación de un manglar devastado por una instalación marisquera ilegal.

Los manglares son bosques de mangle, unos árboles que viven semisumergidos en las marismas litorales de algunas zonas tropicales y subtropicales.. Se forman en bahías, lagunas costeras de aguas salobres y en los estuarios y desembocadura de ríos. Aquí el agua circula muy lentamente y, por tanto, los sedimentos procedentes de tierra adentro se van depositando en el fondo, es una especie de filtro natural que evita que una gran cantidad de materia orgánica llegue a los arrecifes de coral. Además con la fijación de sedimentos se crea tierra firme nueva.

Manglares

Los manglares proporcionan madera de gran calidad, muy resistente a la putrefacción, sus aguas tienen una gran productividad, que supera a la de muchos otros ecosistemas costeros, además contribuyen a prevenir la erosión del litoral y a mitigar el efecto de los grandes temporales puesto que constituyen verdaderas defensas costeras naturales.

La formación boscosa del manglar contribuye a la cadena alimentaria marina. Numerosas especies de peces y crustáceos de importancia comercial pasan al menos parte de su ciclo vital en ellos. Posteriormente emigrarán hacia mar abierto donde completarán su desarrollo. Por este motivo no deben considerarse solamente como bosques, sino también como productores de alimentos y de recursos económicos que permiten la vida y el desarrollo de pequeños núcleos de población que viven en estos extensos humedales.

A pesar de su importancia ecológica y económica los bosques de mangle están seriamente amenazados. Las causas de la desaparición de los manglares son muy diversas: el desarrollo costero descontrolado y el turismo de masas, la desecación de los manglares, las talas indiscriminadas y la deforestación, la acuicultura o la producción de sal, así como el cambio climático, sin olvidarnos, por supuesto, de los derrames de petróleo como los ocurridos en el Golfo de México y los del Delta del Níger.

Las consecuencias de todo ello son la pérdida de la biodiversidad y la desaparición de muchas especies en estos espacios naturales pero, sobre todo, el empobrecimiento de los habitantes de los pequeños núcleos de población que viven en estas zonas. Además, la desaparición de los manglares tiene un importante impacto ecológico en los arrecifes de coral. La desaparición de estas marismas impide la retención de sedimentos y por lo que llega a mar abierto en gran cantidad de materia orgánica que se dispersa por el océano, es como si se estuviera añadiendo fertilizantes al mar.

Manglares

Cualquier imagen de los arrecifes de coral nos muestra que estos ecosistemas tienen una iluminación solar muy intensa y agua muy limpia pero, a pesar de ello, tienen muy pocas algas. Su densidad es muy baja debido a la falta de nutrientes que impiden su desarrollo. Estas comunidades marinas están constituidas principalmente por organismos animales.

La destrucción de los manglares junto con la deforestación de las selvas y bosques litorales está alterando el equilibrio ecológico de muchos arrecifes. El agua marina que rodea las barreras de coral y los atolones se ve alterada por la llegada masiva de sedimentos y de productos contaminantes procedentes de la costa y de tierra adentro. Esto favorece el crecimiento brutal de algas. En muchos lugares ya se puede ver grandes extensiones de arrecifes recubiertos por un exuberante manto vegetal que acaba asfixiando y matando a los corales.

Esta situación es fácilmente observable en arrecifes del Golfo de México.

Desde hace algunos años se están realizando numerosos estudios y trabajos para la recuperación de manglares altamente degradados los cuales se repueblan con plántulas de vivero que tienen de uno a tres años de vida. Con esta técnica se obtienen buenos resultados y un alto nivel de supervivencia de los árboles replantados. Para obtener buenos resultados además es necesario también recuperar la hidrología original, lo que se traduce en unos costes elevados por hectárea.

Puesto que cada especie de mangle tiene unos requisitos ambientales determinados se requiere que de cada zona que se va a repoblar se conozcan la salinidad del agua y los períodos de inundación debido a la crecida de los ríos y al efecto de las mareas. El éxito o el fracaso de la replantación dependen de que las plantas encuentren el ambiente óptimo para su desarrollo.

Los manglares son considerados como humedales marino-costeros por la Convención Ramsar. El objetivo de esta Convención es la conservación y el uso racional de los humedales. España forma parte de ella y tiene 74 sitios declarados como Humedales de Importancia Internacional.

(*) Manuel González (BIOIMATGEwww.buscandoelazul.com .

Más información en Bioimatge y Buscando el azul

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