El reciclaje de las redes de pesca abandonadas. Por(*) Manuel González Benaiges

Afortunadamente cada día hay más diseñadores, fabricantes y marcas de moda que apuestan por ofrecer a sus clientes prendas de vestir, ropa deportiva o material para el hogar fabricados a partir de tejidos elaborados con fibras textiles procedentes del reciclaje. Incluso, la industria del automóvil, ya se está incorporando a esta tendencia.

Forman parte de la que se denomina economía sostenible y circular. Un buen ejemplo de todo esto es la Fundación Ecoalf y su proyecto Upcycling the Oceans dedicado a recoger y transformar redes, plásticos y otros objetos abandonados en los fondos marinos.

Desde el año 2015, cuando inició sus actividades, en España ya colaboran con Ecoalf más de 550 barcos de pesca y 2600 pescadores voluntarios. Durante este tiempo la cantidad de basura submarina extraída del litoral español supera las 600 toneladas.

Este es uno de los caminos seguidos para el reciclaje de redes de pesca que han sido recuperadas de los fondos marinos las cuales pueden tener una nueva vida mediante el reciclaje.

En empresas especializadas, como la italiana ECONYL, estas redes pasan por un proceso de limpieza para que desaparezcan cualquier tipo de residuo. Y a partir de ellas, mediante procesos muy complejos, se fabrica un hilo de nailon regenerado que tiene las mismas características y propiedades que el original.

Este nailon se procesa y se convierte en tejidos que son utilizados en la industria textil. Las fibras procedentes de las redes de pesca pueden reciclarse casi infinitamente, sin perder sus características.

En diversas ocasiones he podido grabar vídeos y colaborar en las tareas de recogida de las redes que algún pescador ha perdido accidentalmente y que llegan al fondo del mar. Las imágenes submarinas ponen en evidencia la triste realidad del impacto sobre el medio marino que tienen estos aparejos de pesca abandonados.

Lo más evidente es la presencia de peces que han muerto inútilmente al quedar atrapados en las mallas de estas trampas mortales. Esto irá pasando un día tras otro hasta que se llenen de incrustaciones y los peces sean capaces de detectar su presencia. Para que esto ocurra puede ser necesario un periodo de semanas o de meses. Mientras tanto, continuarán desarrollando su mortífero trabajo.

Cuando las redes llegan al fondo con frecuencia caen sobre los organismos bentónicos que viven adheridos a las rocas. Algas, gorgonias, esponjas, y una larga lista de especies bentónicas quedan entre sus mallas. En consecuencia, además de atrapar a peces y crustáceos, destruyen y empobrecen el lecho marino.

Aunque estén trabadas y no puedan subirse a la superficie, estas redes tienen movimientos sobre el fondo debido a las corrientes marinas y a la acción del oleaje. Estos aparejos de pesca, totalmente descontrolados, actúan como una lima que va erosionando y rompiendo los frágiles organismos que viven adheridos al sustrato. Cualquier trasmallo, red de cerco o de arrastre abandonados estarán destruyendo el lecho marino durante décadas.

Esto es tan solo la parte más visible del problema. Más allá de donde llegamos los buceadores, el mar también sufre el impacto de las redes y líneas de pesca abandonadas. A partir de ciertas profundidades es prácticamente imposible recuperar un aparejo o una red que se ha perdido con lo que se van acumulando. Lo mismo ocurre con cualquier objeto plástico que esté allí.

La tecnología actual permite que mediante submarinos de investigación y ROV’s (vehículos submarinos no tripulados y controlados desde la superficie) se puedan observar y estudiar estas grandes profundidades abisales.

Las imágenes que se obtienen ponen de manifiesto el lamentable espectáculo de redes y líneas de pesca de centenares de metros de longitud esparcidas sobre las rocas y el sedimento del fondo. Allí estarán durante centenares de años. Las propiedades de las fibras sintéticas con las que se fabrican los aparejos de pesca hacen que tarden siglos en degradarse. Esto repercute gravemente en la conservación de estos frágiles ecosistemas marinos.

Según distintos informes la cantidad aparejos de pesca que se pierden anualmente en el mar supone un peso del orden del 10 % de los materiales plásticos que se acumulan cada año en los océanos. Las causas son diversas, entre ellas están las accidentales, debido a que quedan atrapadas en el fondo y para el pescador puede resultar imposible recuperarlas, en otras ocasiones es el mal tiempo y los temporales, pero quizá lo más problemático y que está fuera de control es la pesca ilegal.

Actualmente, en los puertos ya suele haber protocolos establecidos para deshacerse de las redes viejas cuando son substituidas por otras de nuevas. Pero en los grandes caladeros es habitual que los barcos de pesca ilegales se desprendan de ellas durante los viajes de vuelta a sus puertos de origen. Es muy fácil tirarlas por la borda y olvidarse del impacto sobre el medio ambiente marino.

Con estos proyectos de reciclaje se consigue reducir los efectos negativos de las aparejos de pesca abandonados y de los plásticos. Además en los procesos de producción de fibras y tejidos disminuye la cantidad de residuos naturales utilizados y la emisión de CO2 emitidos a la atmósfera.

(*) Manuel González (BIOIMATGEwww.buscandoelazul.com

Más información en Bioimatge y Buscando el azul

Estos contenidos se pueden republicar, citando el origen y autoría.

Otras entradas de Nos mojamos




Secciones:   
Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE www.efeverde.com y www.efefuturo.com