Antártida inexplorada: La hazaña del Trineo de Viento. Por (*) Valentín Carrera

Antártida inexplorada: La hazaña del Trineo de Viento. Por (*) Valentín Carrera

Antártida inexplorada: La hazaña del Trineo de Viento. Por (*) Valentín Carrera

(Fotografía: © Trineo de Viento) Tuve la primera noticia del Trineo de Viento de Larramendi en la camareta de oficiales del Hespérides, cruzando el Drake, en una apasionante conferencia de Hilo Moreno, y desde el primer momento quedé, quedamos todos los expedicionarios fascinados por un proyecto antártico comparable a las gestas de los tiempos heroicos: las primeras expediciones al Polo Sur de Scott y Amundsen, o la aventura increíble —si no hubiera cientos de placas fotográficas estremecedoras— de Shackleton a bordo del Endurance.

Las charlas en el Hespérides y en las bases Gabriel de Castilla y Juan Carlos I —que la semana pasada inauguró el ministro Pedro Duque— son un taller de aprendizaje mutuo entre biólogos, oceanógrafos, vulcanólogos o geólogos, cuyos respectivos trabajos, de alta complejidad y especialización, no son fáciles. Pensemos que este verano austral, la XXXIII Expedición Científica Española a la Antártida lleva veinticuatro proyectos de investigación. Una mirada global, interdisciplinar, ayuda a comprender mejor el valor de cada pieza en el sofisticado puzle científico.

Esa perspectiva global fue lo que más me fascinó del Trineo de Viento cuando el experto alpinista Hilo Moreno proyectó para nosotros imágenes de los preparativos en Groenlandia. Bajo la apariencia de una aventura un poco extravagante, Ramón Larramendi lleva más de veinte años desarrollando “un proyecto para la conquista científica de los polos” de gran complejidad, que este invierno ha alcanzado velocidad de crucero.

“La aventura puede ser loca, pero el aventurero ha de ser cuerdo”, decía el clásico. Ponerse a cruzar en un trineo a vela el desierto de hielo del Continente Blanco es una locura, se mire como se mire, una envidiable aventura solo al alcance de aventureros muy sensatos y preparados.

Quien desee conocer a fondo el proyecto encontrará todos los detalles en la web Trineo de Viento, incluyendo un atractivo Cuaderno de bitácora de la Expedición 2018-19 Antártida Inexplorada, que ha retransmitido la gran travesía polar, casi en directo por las redes sociales, a pesar de enormes dificultades de comunicación, fáciles de entender.

El objeto de la expedición es sencillo: contrastar el diseño de un vehículo completamente ecológico para la investigación en zonas polares. Eso es el Trineo de Viento, un laboratorio a vela, inspirado en la sabiduría ancestral de los inuit, movido por el viento mediante el uso de cometas que aprovechan la fuerza de la energía eólica, capaz de mover toneladas de peso.

Antartida

© Trineo de Viento.

El artífice de Trineo del Viento es el explorador polar Ramón Larramendi, cuya experiencia, tenacidad y fuerza de voluntad apenas necesitan presentación: antes de la expedición 2018/19, el equipo de Larramendi ha recorrido ya más de 30.000 km en el Ártico y la Antártida, desde las primeras pruebas del trineo en Pirineos y Canadá, en el año 2000, pasando por cuatro travesías y una circunnavegación de Groenlandia y otra expedición antártica en 2011, hasta el Río de Hielo en 2017.

Además de ecológico y científico, el proyecto Trineo de Viento es altamente innovador. En estos veinte años, Larramendi ha desarrollado diez prototipos de vehículo a vela, perfeccionando cada detalle, para llegar a la actual configuración: un convoy de cuatro módulos de 14 m de largo en total, con capacidad para 6 pasajeros y 3.000 kilos de peso (500 el vehículo y 2500 de carga), con una autonomía de 2000 km. Módulos de pilotaje, habitación, descanso y laboratorio, todo ello combinable en tres disposiciones: Trineo de Viento ligero, larga distancia y heavy. Para sí lo quisieran el diseño las grandes marcas de 4×4 o las de vehículos espaciales de la NASA, porque el resultado es una perfecta combinación de complejidad conceptual y sencillez material.

Para probar la eficacia de este vehículo-laboratorio, la Expedición 2018-19 Antártida Inexplorada partió o zarpó o despegó, vaya usted a saber, de Sudáfrica el uno de diciembre de 2018, con cuatro expedicionarios españoles con amplia experiencia polar: Hilo Moreno, Ignacio Oficialdegui, Manuel Olivera y el director del proyecto, Ramón Larramendi. Su gran travesía por el hielo empezó en la base rusa de Novolazárevskaya​, subió hasta el domo Fuji, a 3.810 metros de altitud, donde hay una base japonesa activa, y continuó por la tierra de la Reina Maud hasta la base norteamericana Plateau, abandonada desde 1969, donde los expedicionarios entraron en el túnel del tiempo.

Tras recorrer 2538 km en 52 días, movidos por el viento, con cero emisiones a la atmósfera, sufriendo temperaturas de 42º bajo cero, los expedicionarios están ya de regreso; la aventura finalizará la próxima semana con la certeza de poder exclamar: ¡Misión cumplida!

Además de demostrar las virtudes eólicas y ecológicas del vehículo, durante la travesía el Trineo de Viento ha sido un verdadero laboratorio de apoyo al proyecto GESTA (recopilar durante todo el recorrido datos de Galileo, el GPS europeo) y a otros diez proyectos científicos de astrobiofísica, meteorología y cambio climático: SENTINEL (estudio de contaminantes orgánicos); test del sensor MEDA, de la Universidad de Alcalá; Microairpolar, en colaboración con la Autónoma de Madrid; Ice Coring, de la Universidad de Maine, etc.

Este verano austral 18/19 la investigación polar española ha alcanzado su plena madurez: la XXXIII Expedición es la campaña más ambiciosa de nuestra historia, el ministro de Ciencia, Pedro Duque, ha inaugurado la Base Juan Carlos I en Isla Livingston, gesto inequívoco de apoyo a la labor del Comité Polar Español y de toda la familia antártica (universidades y científicos, pero también oficiales y marineros de la Armada Española, del Ejército de Tierra, dotaciones del Hespérides y del Sarmiento de Gamboa, y la UTM del CSIC). Y como broche de oro, la hazaña del Trineo de Viento, cuyas alas harían palidecer de envidia a Amundsen y habrían salvado la vida a Scott.

Mi más fraternal enhorabuena al nuevo Shackleton, Ramón Larramendi, a Hilo, Ignacio y Olivera, y a todos los apoyos y patrocinios que han hecho posible el Trineo de Viento.

(*) Valentín Carrera es periodista.

Para saber más:

—Web Trineo de Viento.

—Web Ramón Larramendi.

—Blog Horizonte Antártida.

—Descarga el dossier completo de la XXXII Campaña Antártica Española 2018/19.

—Sigue el Trineo del Viento en redes sociales: #AntártidaInexplorada2018 @RamonLarramendi, @AnaJustel1, @microairpolar

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