Pesca en aguas profundas: cuando la ciencia tiene cosas que decir

Nueva entrega del blog sobre ‚ÄúAguas profundas‚ÄĚ a cargo de Alberto Brito Hern√°ndez Catedr√°tico especialista en Biolog√≠a Marina de la Universidad de La Laguna

Alberto Brito Hernández*.-  Muchas son las declaraciones que desde un lado u otro hemos oído respecto de cómo gestionar y proteger las especies y ecosistemas de aguas profundas. La base de una gestión eficiente de los recursos se encuentra en una gestión basada en la información científica existente. Muchas son las declaraciones que desde un lado u otro hemos oído respecto de cómo gestionar y proteger las especies y ecosistemas de aguas profundas. La base de una gestión eficiente de los recursos se encuentra en una gestión basada en la información científica existente.

Aunque reiteradamente, desde las posiciones de la industria y eurodiputados afines, se nos dice que los stocks de especies de aguas profundas están en buen estado, el Consejo Internacional de Exploración del Mar (CIEM o ICES, por sus siglas en inglés, es el organismo científico independiente encargado de evaluar los stocks de peces para la Unión Europea) no opina lo mismo. Así, de las cincuenta y cuatro especies de profundidad incluidas en la propuesta de la Comisión Europea, sólo 26 presentan límites de captura y, de estas, dieciocho están consideradas como agotadas o en alto riesgo de agotamiento, cinco especies tienen uno o más stocks en situación estable o en condición ligeramente negativa, y sólo tres especies tienen una o más de sus poblaciones en una situación estable, aunque por debajo del rendimiento máximo sostenible. Estas son el granadero de roca (estable sólo en las Subáreas ICES VI, VII, Divisiones Vb y XIIb), el brosmio (en Divisiones ICES IIIa, Vb, VIa, XIIb, Subáreas IV, VII, VIII, IX) y el sable negro (Subáreas VI, VII y divisiones Vb, XIIb y Subáreas VIII, IX).

A diferencia de la mayor√≠a de especies de peces m√°s comerciales, las especies de profundidad, en general, responden a una serie de caracter√≠sticas biol√≥gicas que les confieren una gran fragilidad a la presi√≥n pesquera. As√≠, el ICES en 2012, concluy√≥ que la mayor√≠a de estas especies tienen una vida larga (un promedio de unos 36 a√Īos), crecen lentamente, alcanzan la madurez sexual a una edad m√°s tard√≠a (un promedio de unos 12 a√Īos para alcanzar la madurez), y tienen un bajo potencial reproductivo, lo que impide su correcta recuperaci√≥n cuando la presi√≥n pesquera es excesiva. La situaci√≥n es a√ļn m√°s grave si nos centramos en especies de tiburones de profundidad, a√ļn m√°s sensibles, llegando incluso a encontrarse individuos de hasta 70 a√Īos de edad que maduran sexualmente entre los 27-40 a√Īos, como es el caso del quelvacho negro (Centrophorus squamosus). Tres de las especies m√°s comerciales de tiburones de profundidad est√°n catalogadas por la UICN (Uni√≥n Internacional para la Conservaci√≥n de la Naturaleza) como ‚ÄúEn Peligro‚ÄĚ o ‚ÄúEn peligro cr√≠tico‚ÄĚ, el resto de especies no se pudieron evaluar por falta de datos y aunque su captura est√° prohibida por la UE (TAC 0), se siguen capturando de forma accidental por la flota europea. Con estos datos en la mano, dif√≠cilmente se puede considerar a la pesca de profundidad como una pesca sostenible y/o bien regulada. As√≠, el establecimiento de l√≠mites de captura basados en criterios cient√≠ficos y teniendo en cuenta el principio de precauci√≥n y una protecci√≥n seria de las especies m√°s amenazadas y los ecosistemas marinos vulnerables, siguen estando pendientes en la normativa vigente.

Otro dato muy importante a tener en cuenta es el impacto que las artes m√°s utilizadas en la pesca de aguas profundas, especialmente el arrastre de profundidad, son altamente da√Īinas para los fondos marinos. Aunque tambi√©n, desde la industria, se nos dice que la mayor√≠a de los fondos donde arrastran son de arena y barro y no hay vida en ellos, la realidad es que muchas especies que forman h√°bitats esenciales vulnerables se desarrollan en estos fondos. √Čstas son especies como las esponjas de aguas profundas, corales blandos, corales p√©treos formadoresde estructuras complejas y Xenophyophorea (grandes organismos unicelulares que proporcionan h√°bitat para peque√Īos crust√°ceos y otras especies), siendo todas vulnerables al impacto de la pesca de arrastre de fondo. Adem√°s, es bien conocido que los fondos blandos profundos son √°reas de alimentaci√≥n y de cr√≠a de juveniles de muchas especies que de adultos viven en √°reas pr√≥ximas de mayor complejidad estructural, ya que en ellos se desarrolla una importante comunidad que vive sobre y dentro del sustrato (poliquetos, moluscos, crust√°ceos, equinodermos, etc.).

También el CIEM (2005) ha expresado su preocupación por la pesca de arrastre de profundidad en fondos fangosos porque genera plumas de sedimentos en suspensión que pueden colmar corales, esponjas y otros organismos que forman hábitats bentónicos y que se alimentan por filtración, así como destruir hábitats complejos (arrecifes de coral, refugios o madrigueras) y perturbar la estructura de los sedimentos, cambios en la topografía, aumento de la turbidez y reflujo de productos químicos (contaminantes y nutrientes).

Es por ello imprescindible que la nueva normativa establezca la obligatoriedad de estudios de impacto ambiental y mapeo para estas pesquerías y asegure que se protegen y se prohíbe la pesca en aquellas áreas donde se localicen ecosistemas marinos vulnerables, ya que, en la actualidad, el conocimiento y la localización de estas áreas es muy escaso.

Adem√°s, este tipo de artes nada selectivas presentan una tasa de captura accidental y descarte de peces absolutamente desmesurada como lo demuestran diversos estudios cient√≠ficos que sit√ļan el promedio de la tasa de descarte entre un 20-50%, pudiendo llegar hasta el 80% en algunas √°reas (Allain et al. 2003; Clarke et al, 1999; Gu√©rineau et al, 2010). Por todos estos argumentos, unido a la poca rentabilidad econ√≥mica de estas pesquer√≠as, necesitadas de subvenciones p√ļblicas para poder subsistir, no ser√≠a descabellado el planteamiento de la eliminaci√≥n progresiva de estas artes de pesca de aguas profundas.

La situaci√≥n es distinta en el caso de las pesquer√≠as artesanales llevadas a cabo con aparejos de bajo nivel de esfuerzo (por ejemplo, con l√≠nea de mano o palangres verticales de pocos anzuelos) en zonas con fondos profundos cercanos a la costa. El impacto de esta actividad suele ser muy limitado y dicha pesquer√≠a de recursos profundos puede tener una notable importancia como medida de distribuci√≥n del esfuerzo pesquero en determinadas localidades donde el resto de recursos litorales est√°n muy sobre-explotados, y en √©pocas donde otros recursos rentables, como los t√ļnidos, no est√°n disponibles.

 

Dictamen CIEM 2005 , Volumen 10 . P√°gina 27

Allain, V., Biseau, A. & Kergoat, B. Preliminary estimates of French deepwater fishery discards in the Northeast Atlantic Ocean. 2003. Fisheries Research. 60(1):185-192

Clarke, M.W, Connolly, P.L. & Kelly, C.J. 1999. Preliminary catch, discards and selectivity results of trawl survey on deepwater slopes of the Rockall Trough. Fishery leaflet 178 of Marine Institute of Dublin

Guérineau, L., Rochet, M. & Peronnet, I. 2010. Panorama des rejets dans les pêcheries francaises. IFREMER Doc Tech.

Alberto Brito Hern√°ndez

Catedrático especialista en Biología Marina

Universidad de La Laguna

 

Este artículo ha sido publico el 21 de marzo en El País

“Cuenta atr√°s para las Aguas Profundas”

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