Aguas profundas. El Contexto

Imágen para el blog "Aguas profundas" del DSCC. Fotografía de Les Watling.

EL CONTEXTO: EL CAMINO RECORRIDO HASTA EL MOMENTO ACTUAL

En este primer artículo pretende dar una primera visión general del proceso que ha seguido la reforma del reglamento de acceso a la pesca de aguas profundas de la Unión Europea en el Atlántico noreste.

La primera legislación sobre la pesca en aguas profundas en el Atlántico Noreste de la Unión Europea tuvo lugar en el año 2002 mediante el Reglamento (EC) 2347/2002, actualmente en vigor. Nunca antes había existido una normativa de la UE que regulara la explotación de las especies de profundidad y menos aún que se preocupara  por la protección de los Ecosistemas Marinos Vulnerables de gran profundidad.

Más de diez años después, la normativa actualmente en vigor ha resultado ser altamente ineficaz provocando un alarmante declive de muchas especies de profundidad y la  posible destrucción de Ecosistemas Marinos Vulnerables. Casi la mitad de las especies de profundidad que contempla la normativa actual no están sujetas a límites de captura y, entre las veintiséis especies que sí los tienen, dieciocho se encuentran catalogadas como “amenazadas” por la UICN. En el periodo 2002-2011, el asesoramiento científico para establecer límites de captura no fue respetado en el 60% de los casos. Los Estados miembros de la UE excedieron las cuotas en un 50% de los casos, llegando a superar los niveles permitidos entre 10 y 28 veces.

Dos años después de la entrada en vigor de este reglamento, en 2004, a raíz de la preocupación global que existía sobre la explotación de estos recursos tan vulnerables, la Asamblea General de Naciones Unidas (AGNU, en adelante) presentó una resolución que marcaba una serie de directrices para la gestión de las pesquerías de aguas profundas y la protección de los Ecosistemas Marinos Vulnerables.

En julio de 2012, la Comisión Europea publicó una propuesta legislativa para la revisión del actual reglamento sobre la pesca de aguas profundas de la UE y en parte de las aguas internacionales del Atlántico Noreste. Esta reforma podría suponer un importante avance, ya que sería la primera vez que se realizaría una revisión de la actual normativa con la posibilidad de seguir las directrices que marca la resolución de la AGNU, es decir, con la posibilidad en la mano de poder acogerse a una serie de medidas que podrían proporcionar una mayor protección del medio (tanto de especies como de hábitats) y proporcionar mayor sostenibilidad a las propias pesquerías. En dicha propuesta se plantea una serie de medidas como la realización de estudios de impacto ambiental y la reducción progresiva de las artes de pesca más destructivas, así como la aplicación de medidas que pudieran hacer sostenibles los niveles de capturas sobre unas especies sensibles a la sobrepesca por sus características biológicas.

Esta propuesta tuvo que esperar más de 15 meses hasta discutirse en el seno de la Comisión de Pesca del Parlamento Europeo, donde sufrió innumerables retrasos provocados por las presiones de la industria pesquera y por aquellos países afines y con intereses en juego. Finalmente, se adoptaron en la Comisión algunas enmiendas de compromiso, algunas de ellas positivas, mayormente relativas a la protección de los ecosistemas pero descartaron la eliminación progresiva de las artes de pesca más destructivas.

Unos meses después, el pleno del Parlamento Europeo votó una situación similar en la que se mantenían las medidas positivas aprobadas en la Comisión de Pesca y, por un resultado muy ajustado, rechazó una vez más la eliminación progresiva de las artes de pesca más agresivas para el fondo.

Hoy, el Consejo de Ministros de Pesca de la UE debería estar avanzando de forma notable la discusión sobre esta propuesta considerando que ésta fue publicada hace más de un año y medio.  Sin embargo, nuevos retrasos y cambios varios en las agendas continúan demorando el debate.  Casi dos años después, cuando la UE ya debería de estar en las etapas finales del proceso legislativo,  nuevos retrasos y cambios varios en las agendas continúan demorando el debate. Es ahora de vital importancia que los Estados miembro de la UE pongan más empeño en avanzar y finalizar su posición, con el fin de asegurar que un nuevo reglamento para la protección de especies y hábitats vulnerables de las aguas profundas sea adoptado antes del final de 2014.

En próximos artículos desgranaremos técnicamente algunos de los aspectos más importantes que contiene la propuesta de la nueva normativa y explicaremos el por qué de nuestra posición en cada uno de ellos.

Hasta pronto.

 

Àlex Bartolí

Deep Sea Conservation Coalition

Ver anterior entrega: Aguas profundas. El Contexto




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