“Sindicalismo ambiental, un camino sin vuelta atrás”

Tribuna de Arturo Larena, director de EFEverde y EFEfuturo para Daphnia

Hace apenas 25 años hablar de sindicalismo y medio ambiente parecía que era algo como mezclar agua y aceite… aparentemente eran cuestiones antagónicas. La industria española contaba con numerosas instalaciones obsoletas sumamente contaminantes. Un pujante movimiento conservacionista trataba, a través de la denuncia pública, de transmitir que ese camino no tenía futuro ambiental, económico y tampoco laboral.

La postura sindical podía haber sido la más cómoda: enrocarse en la defensa a ultranza de los puestos de trabajo, con independencia del deterioro que, esa actividad, generase en nuestro medio ambiente. Era la más sencilla, pero también era cortoplacista y tenía poco futuro. En un entorno de crisis marcado por la inevitable reconversión industrial y la pérdida de empleo el movimiento sindical optó –en general– por el camino más complicado el de incorporar las cuestiones medioambientales, así como la sanidad ambiental laboral, a su línea básica de actividad. Insisto que fue difícil, pero tuvieron visión para entender que el medio ambiente lo es todo y lo impregna todo. Entendieron que las condiciones laborales saludables depende de un entorno adecuado y que solo con el compromiso de industria y trabajadores se podía prosperar y superar aquella crisis, laboral y ambiental. Solo, incorporando el medio ambiente, habría un futuro común.

Han pasado los años, superamos aquella crisis y ha mejorado la situación ambiental hasta un punto insospechado. Lamentablemente no ha sido suficiente y volvemos a vivir otra crisis… en este caso global, de un calado infinitamente superior, una crisis en la que, nuevamente, el medio ambiente será un factor determinante para poder superarla. No solo porque en el sector del “empleo verde” hay nuevas oportunidades de empleo y crecimiento sostenible, sino porque desde el ambientalismo, se defiende un nuevo modelo de desarrollo más solidario, transparente y por qué no decirlo, también más ético.

Como periodista ambiental tuve ocasión de ser testigo de excepción de como los dos grandes sindicatos de clase (Comisiones y UGT), pero en especial especial CCOO apostaron por integrar el medio ambiente en sus políticas y convertirlo en un eje esencial de su actividad. Personas como Joaquín Nieto, entonces secretario confederal de Medio Ambiente y Salud laboral de Comisiones, durante muchos años trabajaron por impulsar estas cuestiones y se posicionó como “una fuente fiable de información”, algo que seguramente es el mejor elogio que un periodista ambiental puede dedicar a alguien. El periodismo necesita fuentes honestas y en este sentido tenemos una deuda con Nieto y CCOO.

Desde los sindicatos entendieron además la importancia de un periodismo especializado y los periodistas ambientales entendimos que, desde el respeto, se puede trabajar por un futuro del que todos podamos sentirnos orgullosos. Queda mucho por hacer y ahora, como entonces, nuestro compromiso será seguir contando lo que ocurre.

 

Esta tribuna fue publicada en la revista Daphnia Istas




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