Abanicos Balleneros

EFEverde.com.- Preparativos de la 62 reunión anual de la Comisión Ballenera Internacional en la ciudad marroquí de Agadir. Autor: Remi Parmentier

Acabo de distribuir 600 abanicos a los delegados de la Comisión Ballenera Internacional cuya reunión plenaria se inauguró esta mañana. A estas alturas, lectores de este blog os habéis dado cuenta de que el debate sobre la conservación de las ballenas no es tan sencillo como parece a primera vista. Cuando yo participo en una …

Acabo de distribuir 600 abanicos a los delegados de la Comisión Ballenera Internacional cuya reunión plenaria se inauguró esta mañana.

A estas alturas, lectores de este blog os habéis dado cuenta de que el debate sobre la conservación de las ballenas no es tan sencillo como parece a primera vista. Cuando yo participo en una conferencia internacional complicada dónde muchas voces distintas pelean para hacerse oír, yo siempre pongo mi imaginación en marcha para buscar una manera sencilla de comunicar directamente el primer día con todos los delegados reunidos, para posicionar la organización que represento encima del ruido de fondo.

Abanicos balleneros

Uno de mis momentos favoritos por ejemplo, fue cuando yo lideré la delegación de Greenpeace Internacional en la famosa conferencia de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en Seattle en 1999. Había miles de grupos de presión, miles de manifestantes en las calles, y toneladas de publicaciones e informes. Entre tantos papeles y gritos, nuestro informe que se titulaba “El Comercio Seguro en el Siglo XXI” (seguro para el medio ambiente, para la salud pública, para el desarrollo sostenible) habría pasado casi desapercibido si no hubiéramos imprimido el resumen ejecutivo (“instrucciones para practicar el comercio seguro”) en una cajita que contenía…un condón verde. Se hicieron colas; todavía tengo la copia del documental de la BBC dónde se ven a ministros y ministras, directores y directoras generales, representantes de ONGs y empresas, periodistas, llenándose los bolsillos con nuestro “resumen ejecutivo”.

Un año antes, en una conferencia ministerial para la prevención de la contaminación marina dónde teníamostres objetivos, presentamos nuestro informe impreso en tres dimensiones, con gafas de lectura 3D y todo, para que los ministros se fijasen sin dispersarse sobre nuestros 3 objetivos (que adoptaron de forma unánime, por cierto). Más recientemente en octubre del año pasado, hicimos sonar a la vez 4000 despertadores para “despertar a los delegados” cuando las negociaciones del clima se reanudaron en Barcelona (desgraciadamente, volvieron a caer somnolientos casi enseguida).

Esta vez en la conferencia ballenera en Agadir, anticipé que en esta época del año la mayoría de los delegados iban a sufrir del calor que azota esta ciudad de la costa Atlántica de Marruecos. Así que hace un par de meses, yo encargue a mi compañera Cristina Castro la fabricación de 600 abanicos con las palabras“Demos un respiro a las ballenas” (en tres idiomas). Como era de esperar, esta mañana en la apertura oficial de la conferencia anual, se hizo cola otra vez. Y al mediodía el centro de conferencias y las terrazas de los restaurantes de los alrededores estaban llenas de delegados abanicándose con las palabras “Demos un respiro a las ballenas”.

El reglamento de la Comisión Ballenera prohíbe exhibir pancartas reivindicativas durante la negociación. ¡Menos mal, no prohíbe exhibir abanicos!

Esta tarde, las delegaciones estatales están negociando a puerta cerrada. La negociación tiene muy mala pinta. Mañana, os cuento.

Rémi Parmentier

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