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Vía hacia Río+20, por Rémi Parmentier

¿Existe una vía para Río+20, como lo sugiere esta foto que tomé la semana pasada en Nueva York en la Sede de las Naciones Unidas?

¿Existe una vía para Río+20, como lo sugiere esta foto que tomé la semana pasada en Nueva York en la Sede de las Naciones Unidas?

Abril 2012 008

A petición de mi amigo Victor Viñuales, Director de la Fundación española Ecología y Desarrollo, también conocida como ECODES, intervine ayer en Madrid en las consultas del Gobierno español con la sociedad civil organizadas por la Fundación Biodiversidad delMinisterio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente.

Como facilitador del primer panel, Victor me preguntó qué pensaba yo — recién llegado de las consultas informales sobre Rio+20 en la sede de la ONU en Nueva York – que era factible para la sociedad civil española. Expliqué que aunque el proceso de negociación va muy lento (la última reunión que terminó el viernes pasado decidióreanudar las conversaciones en Nueva York del 29 de mayo al 2 de junio, antes de que nos traslademos todos a Río de Janeiro, y un nuevo borrador de documento final circulará el 22 de mayo para la preparación de esta última reunión “informal”), creo que de momento todas las opciones (las peores y algunas bastante buenas) siguen en la mesa. En otras palabras, no hay que desanimarse. La semana pasada en Nueva York, mi leitmotiv a todos los delegados era “¡traed vuestros corchetes a Río!” (las frases y párrafos entre corchetes son “lo que no se ha consensuado”, y son mayoría), porque todavía no es tiempo de capitular (ni siquiera de descafeinar). En Río las negociaciones tomarán un cariz mucho más político y se espera que la presión sea muy distinta para llegar a acuerdos significativos. Los diplomáticos de Nueva York son muy buenos para defender y mantener las posiciones de sus respectivos gobiernos, pero son los políticos que estarán en Río los que podrán flexibilizar dichas posiciones.

Dentro de las opciones que siguen en la mesa, existen propuestas para reforzar el compromiso de los Estados de eliminar los subsidios dañinos al medio ambiente. Propuse ayer  a las organizaciones españolas (ONGs ambientales y de ayuda al desarrollo, organizaciones sociales, y empresariales) que se centren en esta cuestión. Hace ya años que se discute en distintos foros la conveniencia de eliminar los subsidios ambientalmente y socialmente perniciosos, es decir, los que mantienen el estatus-quo y los obstáculos en el camino hacia la sostenibilidad. Según la OCDE, por ejemplo en el 2009, el conjunto de gobiernos todavía regalaron 312 mil millones de Dólares para favorecer el consumo de energías fósiles y gastaron 100 mil millones más para facilitar y abaratar la producción de dichos combustibles. Según la Agencia Internacional de la Energía de la OECD, sólo el 8% de los subsidios al consumo benefició en 2010 al 20% más pobre del planeta (el 92%, para los ricos). También en 2009, los países miembros de la OCDE subvencionaron con 384 mil millones de Dólares su producción agricola  y el consumo de sus productos, distorsionando así los mercados y  favoreciendo pautas de consumo no-sostenibles. Otro ejemplo: todavía la Unión Europea alimenta la sobre-pesca y la sobre-capacidad de su flota con Mil millones de Euros anuales. La eliminación de estos subsidios que dañan al medio ambiente se ha discutido hasta la saciedad en varios foros, desde Río’92 hasta la Cumbre del G20 pasando por la Organización Mundial del Comercio o la APEC, la organización de Estados ribereños del Pacífico. Ahora varios gobiernos piden en el contexto de Río que se adopten calendarios para hacer efectivos los compromisos pasados.

¿Por qué constituye este debate una oportunidad para la sociedad civil española? Aparte de que hay que estar ciego para no ver el daño ambiental y paisajístico fomentado por políticas irresponsables de subsidios, es evidente que la preocupación principal del Jefe del Gobierno español es luchar contra el déficit público y esto puede ser una palanca. Sería lógico pedir que la eliminación de subsidios dañinos para el medio ambiente sustituya a la política actual de eliminación de servicios sociales esenciales (en la educación y la sanidad, por ejemplo). También el hecho de que en España la Agricultura, la Pesca y el Medio Ambiente pertenezcan a la misma cartera ministerial debería facilitar las cosas. Como cuesta mucho más reparar el daño ambiental que adoptar políticas preventivas, también conviene sustituir los subsidios dañinos por lo que hemos llamado “subsidios seguros” la semana pasada en Nueva York en un panel que me tocó presidir. Por ejemplo, desbloquear el auge de las energías renovables, favorecer la agricultura ecológica, y reconvertir los empleos de la industria pesquera hacia tareas de vigilancia de la pesca ilegal o de limpieza del mar.

Existen debates sobre lo que debería ser o no la economía verde, uno de los ejes de Rio+20. Pero a estas alturas no debería haber debate sobre lo que es su contrario, la economía gris que nos cuesta tanto a los contribuyentes.

Rémi Parmentier

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