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Guía para no perderse en Río+20-Parte III, por Rémi Parmentier

¿De qué sirven todas estas conferencias internacionales? Veamos…

Feb 2012 023

Acuerdos Multilaterales de Medio Ambiente: En la actualidad existen una multitud de acuerdos multilaterales de medio ambientede alcance sectorial o transversal, regional o global. La mayoría de ellos han sido negociados, firmados y ratificados entre 1972, a raíz de la conferencia de Estocolmo, y los años 90. Cubren áreas tan diversas como el comercio y protección de especies de flora y fauna en peligro, la cooperación para conservar especies migratorias, ecosistemas vulnerables como zonas húmedas y mares regionales, el acceso de los ciudadanos a la información y a la justicia, la prevención de la contaminación en varias de sus manifestaciones incluido el uso la evacuación de substancias peligrosas, etc. Son losconvenios cuyas partes (Estados miembros) se reúnen a intervalos regulares para velar sobre su cumplimiento, cooperar y acordar mejorías. Los hispanoparlantes tienen tendencia a referirse a “convenciones” en lugar de convenios: aunque los anglo-parlantes y los francófonos utilicen la palabra “convention” para referirse a los tratados o textos que constituyen estos acuerdos multilaterales, en castellano se debe diferenciar “convenios” de “convenciones”. Unaconvención es una reunión de colegas, un convenio es un tratado o texto de alcance jurídicamente vinculante. Entre los cientos de acuerdos multilaterales de medio ambiente, los llamados “convenios” de Río 92, el Convenio Marco de la ONU sobre Cambio Climático y su Protocolo de Kioto, el Convenio Marco de la ONU sobre Diversidad Biológica y sus Protocolos de Cartagena(bioseguridad, 2000) y de Nagoya (acceso a los recursos genéticos y  distribución justa y equitativa de los beneficios derivados de su utilización —  contra la biopiratería, 2010), y en menor medida el Convenio de la ONU contra la Desertificación (que provee un mecanismo sin embargo esencial para los países africanos y que fue finalizado unos meses después de Río 92) cobran mayor relevancia. EEUU ha firmado y ratificado el Convenio sobre Cambio Climático bajo la presidencia de George H. Bush; sin embargo no son parte del Convenio de Biodiversidad por las presiones de las empresas farmacéuticas estadounidenses opuestas a compartir con los países de origen los beneficios derivados de la explotación de genes provenientes de los países “mega-diversos” (esencialmente de zonas tropicales y subtropicales). Tampoco EEUU ratificó el Protocolo de Kioto contra el cual George W. Bush llevó a cabo una guerra durante todo su mandato en la primera década de este siglo. La legalidad de la oposición del Partido Republicano (ahora con mayoría en el Congreso de EEUU) contra Kioto es muy dudosa ya que Kioto (adoptado en 1997 y en vigor desde 2005) es el instrumento mediante el cual las partes al Convenio Marco, donde EEUU es una de ellas, pueden aplicar su Artículo 2 según el cual:

El objetivo último del presente Convenio y de todo instrumento jurídico conexo que  adopte la Conferencia de las Partes, es lograr, de conformidad con las disposiciones pertinentes del Convenio, la estabilización de las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmosfera a un nivel que impida interferencias antropógenas peligrosas en el sistema climático.  Ese nivel debería lograrse en un plazo suficiente para permitir que los ecosistemas se adapten naturalmente al cambio climático, asegurar que la producción de alimentos no se vea amenazada y permitir que el desarrollo económico prosiga de manera sostenible

El Protocolo de Kioto contempla sucesivos “periodos de implementación”, el primero terminando a finales de 2012. Si no se acuerda un segundo periodo antes de finalizar el año, el régimen mundial para atajar el cambio climático entrará en crisis aguda. En este contexto, la Cumbre de la Tierra de junio 2012 puede tener un papel decisivo para devolver la sostenibilidad ambiental al frente de la agenda mundial.

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    Ilustración Adeline Gouarné

Otros convenios: Existen numerosos convenios que no son o no son considerados acuerdos de medio ambiente propiamente dicho, pero que no-obstante tienen una gran importancia para el medio ambiente. Por ejemplo los convenios de la Organización Marítima Internacional (OMI), la agencia especializada que regula el tráfico marítimo (especialmente el convenio MARPOL y sus anexos sin los cuales los mares del mundos serían un basurero aun más que lo que son ahora), el Convenio de Londres sobre vertidos al mar, y por supuesto el Convenio de las ONU sobre Derecho del Mar (UNCLOS). De hecho, una propuesta faro de Rio+20 (actualmente en el párrafo 80 del borrador de conclusiones) consiste en lanzar la negociación de un acuerdo para la aplicación del Convenio del Derecho del Mar para la gobernanza y conservación de la biodiversidad en áreas fuera de la jurisdicciones nacionales (alta mar) que carecen de protección en la actualidad. También uno de los legados de Río 92 fue elAcuerdo de las Naciones Unidas sobre peces transzonales y altamente migratorios recomendado en la Agenda 21 y alcanzado en 1995.

Comercio vs medio ambiente: Desde la creación de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en 1993 – un año después de Rio 92 — se habla mucho del conflicto entre acuerdos comerciales y acuerdos de medio ambiente. En sus inicios, la OMC ha intentado minar los acuerdos de Rio, por considerarlos como un obstáculo al libre comercio, especialmente el Principio de Precaución (Principio 15 de la Declaración de Río 92) según el cual los Estados tienen la obligación de actuar de manera preventiva para impedir el daño ambiental aunque no haya consenso absoluto entre los expertos científicos (siempre algún informe científico o pseudocientífico puede ser influenciado – cuando no dictado – por algún sector empresarial como ocurre en la actualidad con el financiamiento de think-tanks que se oponen a la acción contra el cambio climático. Cómo vemos por ejemplo con el efecto de los gases CFCs sobre al capa de ozono, o con la acumulación de los compuestos órgano-clorados en la cadena alimentaria, y por supuesto con el cambio climático, el daño ambiental suele tener consecuencias irreversibles por lo cual tenemos que anticiparlo y no esperar la hora de constatarlo: nuestro planeta no es un laboratorio. Mientras se critica a la mayoría de los acuerdos multilaterales de medio-ambiente por carecer de mecanismos de vigilancia y de aplicación creíbles, en el caso de la OMC sí existe un mecanismo de resolución de conflictos cuyos fallos son vinculantes para las partes, lo cual no deja de poner en evidencia que los Estados toman más en serio las políticas comerciales que las políticas ambientales. Después de la conferencia ministerial de la OMC en Seattle en 1999, se han intentado pasos para reconciliar la política ambiental con la política comercial en el seno de la OMC (de hecho el Artículo 20 del GATT – la constitución original de 1947 de la cual procedió la OMC autoriza frenar el comercio por motivos sanitarios o ambientales), pero la sociedad civil no presta suficiente atención a los acuerdos regionales y bilaterales de comercio que – en gran medida – han suplantado al régimen global de la OMC. Durante la Cumbre de Johannesburgo hace 10 años, un grupo de países intentaron condicionar los acuerdos ambientales a las reglas del comercio internacional; las ONGs reaccionaron y tumbaron la propuesta. Este año otra vez seguramente habrá que estar vigilante. La web del Centro Internacional sobre el Comercio y el Desarrollo Sostenible (ICTSD por sus siglas en inglés) dirigido por el Colombiano Ricardo Melendez con sede en Ginebra es una excelente fuente de información y análisis sobre el nexo entre políticas comerciales, sociales, de desarrollo y cooperación, y ambientales. Para Río+20 la Global Susbsidies Initiative, que busca la eliminación de los  subsidios estatales dañinos para el medio ambiente en el sector de la energía tiene potencial para ser el embrión de una iniciativa de calado.

Continuará…Mañana hablaremos de los entresijos de los preparativos de la Conferencia de Río+20. Hasta mañana.

Rémi Parmentier imparte conferencias y charlas y organiza talleres sobre las temáticas contenidas en este artículo. Para informarse y reservar, escribir a info (@) vardagroup.org o llamar por teléfono: +34 666 526 602. 

Rémi Parmentier

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