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Facturando a costa de nuestra vida y del planeta. Por Ángel Juárez Almendros

Facturando a costa de nuestra vida y del planeta. Por Ángel Juárez Almendros

Autor: Ángel Juárez Almendros

 

En momentos delicados para el medio ambiente, con el reciente debate abierto en la cumbre de Rio+20 sobre la necesidad de buscar alternativas limpias a los sistemas energéticos actuales, la propuesta del gobierno español de prolongar la vida de las nucleares nos sobra.

Incrementar la actividad de estas instalaciones supone un riesgo teniendo en cuenta que algunas de ellas, caso de la central de Garoña, están ya obsoletas y en mal estado aunque el Consejo de Seguridad Nuclear o los técnicos del Ministerio de Industria insistan en hacernos creer que el estado es optimo.

Sin ánimos de alarmar a nadie hay que recordar el incidente de Chernóbil de 1986 o el de Fukushima del año pasado, y también el de Vandellós de 1989 aunque en mucha menor escala, para saber que las nucleares tienen un porcentaje de peligrosidad durante toda su vida que se incrementa en cualquier momento, ante cualquier incidente, y especialmente cuando la vida de la central se ha cumplido.

Pero más allá del discurso de la necesidad de buscar nuevas energías mucho más limpias, o mejor dicho de potenciar las que ya conocemos como la solar o la eólica, el gobierno español ha intentado esconder que uno de los motivos, quizás el principal, por el cual prórroga el contrato con las compañías que explotan las nucleares es la nueva tasa de generación eléctrica que se ha previsto y que permitirá recaudar hasta 6.800 millones de euros.

Con el plan previsto por el ejecutivo central en formato de reforma del sector energético, que será tramitado mediante un proyecto de ley, las empresas que gestionen plantas de producción de energía nuclear, hidráulicas o ciclos combinados a gas tendrán que pagar este nuevo impuesto que será del cuatro por ciento y que se traduce en dos euros por megavatio facturado. De la misma manera, las nucleares y las hidroeléctricas tendrán una tasa adicional además del impuesto general.

El sector dice estar ahogado por el déficit que superaría los 24.000 millones de euros y asegura que el gobierno cree que las centrales nucleares están amortizadas cuando realmente no es así.

Se entiende, dejando al margen si los datos correctos son los aportados por el gobierno o los defendidos por el sector nuclear, que no se puede jugar a tomar ciertas decisiones por el hecho de facturar más al precio que sea, el de generar dinero a costa de poner en riesgo nuestra salud. Porque ahora es momento de empezar a replantearnos abandonar este tipo de energía o reducir su uso cerrando las nucleares cuando cumplan su ciclo y no concediendo ninguna prolongación de ese ciclo.

Aún teniendo el cementerio de El Cabril y el nuevo cementerio que se está construyendo en Cuenca no debemos olvidar que los elementos radioactivos que albergan tienen una vida de centenares de años. Por eso hay que preguntarse: ¿Qué haremos con los residuos que se generan en Almaraz, Cofrentes, Trillo, Ascó, Vandellós y en Burgos? ¿Tenemos que acumular todavía más porquería radioactiva? ¿Hasta cuándo interesa alimentar a este sector y porqué no se ayuda a las empresas que apuestan por energías limpias para acelerar su proceso de expansión e implantación? ¿Acaso lo de Japón pasó hace ciclos? ¿Nadie recuerda Fukushima si fue hace tan solo un año?

Es, como siempre, un compendio de intereses entre empresas que han generado riqueza durante años y que ahora deben pagar su factura aportando más dinero en forma de impuestos al mismo sistema que les alimentó. Primero se vició a les empresas y ahora se vicia el gobierno. Lástima que en este caso no nos tenga que alegrar este cambio de rol de vicioso porque, en el conflictivo tema de las nucleares, los riesgos que conllevan estas plantas los teníamos antes y los seguiremos teniendo ahora.

Ya lo decía Confucio: Los vicios vienen como pasajeros, nos visitan como huéspedes y se quedan como amos.

Ángel Juárez Almendros

Presidente de la Mare Terra Fundació Mediterrània y de la Red Internacional de Escritores por la Tierra.




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Redacción EFEverde
Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE www.efeverde.com y www.efefuturo.com