NATURALEZA PAISAJES

Viaje por la teoría y la práctica para descubrir el misterio de los paisajes

  • El autor ofrece las claves y los indicadores para “leer” el paisaje, incluyendo ejemplos prácticos sobre cuáles son aquellos más característicos o más cercanos al ser humano

Viaje por la teoría y la práctica para descubrir el misterio de los paisajes Paisaje de alta montaña. Pico Aneto y su glaciar. EFE/ FJBarbadillo

Efeverde.- Indagar en la naturaleza para apreciar su belleza y ofrecer los conocimientos necesarios para observarla y comprenderla son los objetivos del nuevo "Manual para observar e interpretar paisajes", del divulgador naturalista Francisco Javier Barbadillo.

El libro, que acaba de publicar la editorial Tundra, proporciona una aproximación a la física, la biología y la antropología de paisajes que se encuentran fuera de la observación cotidiana, explica Barbadillo en una entrevista con EFE.

Además, el autor ofrece las claves y los indicadores para “leer” el paisaje, incluyendo ejemplos prácticos sobre cuáles son aquellos más característicos o más cercanos al ser humano y cuáles los elementos o condiciones que contienen.

“Un paisaje es como sistema de todos esos elementos interaccionando y de algún modo es lo que nos permite conocer mejor nuestro entorno físico porque el paisaje es una construcción mental que, a través de nuestros sentidos, llega a nuestro cerebro y se interpreta en forma de imagen mental”, explica el divulgador naturista.

Percepción 

En cuanto a la percepción del paisaje “entre todos los seres humanos hay por supuesto variaciones, pero la parte que afecta a los sentidos y al cerebro es muy similar en toda nuestra especie. De algún modo es la interpretación de las señales sonoras, visuales o táctiles que nos llegan del paisaje al cerebro y conforman una imagen”.

Javier Barbadillo, sin embargo, observa que “otra cosa es de qué modo luego valoramos esa imagen y de qué manera nos sentimos vinculados a ella por los afectos, el conocimiento o una serie de actitudes que varían en cada individuo de unos a otros, incluso en cada individuo por cómo ha transcurrido su existencia”.

Paisaje subterráneo, gruta con espeleotemas. FJBarbadillo (1)

Paisaje subterráneo, gruta con espeleotemas. EFE /FJBarbadillo

En ese sentido un mismo paisaje puede, según Barbadillo, “ser percibido de diferente manera por un mismo individuo en distintos momentos de su vida”.

Para el autor del libro, en Europa, prácticamente no existe un paisaje absolutamente natural ajeno a la intervención del ser humano. “Todo, de algún modo, ha sido influenciado por la actividad del ser humano. Normalmente, cuando un paisaje ha sido utilizado de modo armónico se percibe de una forma agradable porque hay un conjunto equilibrado”.

Usos 

Cuando los usos del paisaje son perniciosos se perciben en forma de contaminación paisajística, que puede ser acústica, olfativa, “junto a otros elementos que terminan distorsionando su percepción”.

Para el autor, hay que diferenciar entre el paisaje y el territorio, conceptos que es muy corriente que se confundan. “El paisaje es esa percepción que el ser humano se hace en una construcción mental de lo que se percibe en el entorno”.

“El territorio es el aspecto físico ajeno completamente a que haya alguien que lo esté percibiendo como paisaje o no, no necesita de un observador, porque si no hay nadie que lo observe nunca se puede considerar un paisaje”.

Actuación del ser humano 

Sobre la actuación del ser humano en la naturaleza, según Barbadillo, inclina la balanza más bien a “la degradación del paisaje en buena parte de los territorios del planeta, en el sentido que se acaban convirtiendo, a pesar de que anteriormente hayan sido diversos y ricos, en paisajes homogéneos muy similares en cualquier lugar del mundo”.

Para el naturalista, el urbanitas está perdiendo mucha capacidad de percepción y de valoración incluso de interpretación del paisaje, “quizá cada cual de algún modo se adapta al paisaje en el que vive normalmente y ese es el paisaje que mejor puede percibir, pero cuando todos los días percibes lo mismo, de algún modo pierdes la capacidad de percibir”.

Por eso- continúa Barbadillo- es bueno poder contemplar diferentes paisajes y salirse un poco de la rutina habitual de lo que se está percibiendo siempre.

Paisajes más cuidados 

El naturalista madrileño considera que los paisajes más cuidados en España, en general son aquellos en los que menos ha intervenido el ser humano, como podría ser la alta montaña en general.

También se podrían añadir “los paisajes del subsuelo, las cuevas, grutas, simas, los tubos volcánicos que tenemos de los que tenemos una gran riqueza en nuestro país y creo que en general podríamos ir a esos dos extremos, es decir, a lo más alto y a lo más recóndito”, ha concluido Javier Barbadillo Salgado. Efeverde

Portada del "Manual para observar e interpretar paisajes". EFE / JfBarbadillo

Portada del “Manual para observar e interpretar paisajes”. EFE / FJBarbadillo




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Redacción EFEverde
Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE www.efeverde.com y www.efefuturo.com

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