Así lo ha explicado a Efeverde Celia Martínez Mora, investigadora del Instituto Murciano de Investigación y Desarrollo Agrario (IMIDA) e integrante de la plataforma social Pacto por el Mar Menor.
Celia Martínez ha denunciado que el crecimiento diario de estas explotaciones agroindustriales en una zona que está en estudio por la Unión Europea (UE) debido al impacto medioambiental negativo es «incomprensible y brutal, y más aun considerando la escasez de agua y de energías renovables en este territorio».

La investigadora ha exigido que la transformación de la agricultura tradicional en agricultura industrial intensiva en esta zona vulnerable «sea controlada y frenada por la Administración, en un ejercicio de responsabilidad y coherencia».
Además se pregunta si puede la ciudadanía «respirar tranquila» sabiendo que se usan organoclorados a pocos metros de su lugar de veraneo o residencia.
Esta agricultura «no es una vecina compatible» ya que emplea abonos y plaguicidas además de que sus plásticos son altamente contaminantes.
Celia Martínez ha recordado en sus declaraciones a Efeverde que los plásticos de invernadero, además del «tremendo efecto visual», son «residuos peligrosos« que ligados a la producción industrial de la agricultura contribuyen a la contaminación de la atmósfera, a la de las aguas superficiales y de los acuíferos, del suelo e incluso elevan el riesgo de incendios.
En algún momento «hay que ser valiente y poner freno a que la rentabilidad económica de algunos vaya en detrimento del patrimonio y la calidad de vida de todos», ha concluido la investigadora. Efeverde





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