AGRICULTURA ECOLÓGICA

Del cielo a la tierra, un viaje hacia la plenitud personal

Hace tres años, Susana se vio forzada a renunciar a su profesión como azafata de vuelo a causa de una afección que le impedía desenvolverse cómodamente en las alturas y le alertaba de que su cuerpo necesitaba pisar tierra firme.

Buscando nuevos alicientes a su vida se inscribió en sendos cursos de horticultura y emprendimiento en un centro ambiental del Valle del Lozoya (Madrid), y “uniendo ambos conceptos” comprendió que la tierra no le iba a dejar sentir nostalgia por el cielo.

Un proyecto social y ecológico

Huerto de la Asociación Agroecológica Albalá para la Inclusión Social. EFE/Fernando Villar

De esta manera surgió la Asociación Agroecológica Albalá para la Inclusión Social, “un proyecto para proporcionar empleo y formación en agricultura ecológica a personas en riesgo de exclusión social”, que Susana de Eusebio dirige desde hace dos años junto con sus socios, Gabriel Ostolaza y Carlos Almohalla.

Los beneficiarios son fundamentalmente “personas que han superado un tratamiento de desintoxicación, siempre referenciadas por una organización”, ha explicado a Efe Susana, como los cinco que hasta el momento han sido remitidos por Proyecto Hombre de Guadalajara.

Estas personas “ya vienen con un alta y están en condiciones de normalizar su vida y empezar una nueva”, ha señalado, y “pensamos que con este trabajo y el entorno que les proporcionamos facilitamos su reinserción socio-laboral”.

Después de dos años, los beneficiarios del proyecto -en la actualidad dos hombres de mediana edad- salen de Albalá con unos conocimientos que les permite poner su propia huerta y comercializar sus propios productos.

Asociación Agroecológica Albalá para la Inclusión Social. EFE/Fernando Villar

Producción propia y alquiler de microhuertos

Un capataz se encarga de su formación en la finca que Albalá gestiona en Navalafuente (Madrid) gracias a la donación de una familia del pueblo, una hectárea de terreno en la que sacan adelante producción propia que después comercializan a través de un grupo de consumo por los pueblos de la zona.

También venden los domingos en el mercadillo de Navalafuente y en la propia finca, donde el comprador puede incluso recoger el producto que le interesa; “nuestra intención es triplicar la producción, así que tenemos que buscar nuevos puntos de distribución”, ha explicado orgullosa Susana.

Pero además, cualquiera puede tomar en alquiler un pedazo de tierra, un microhuerto donde cultivar sus propias verduras y hortalizas o contratar el servicio de los beneficiarios del proyecto en caso de no poder ocuparse personalmente.

“El primer caso que tuvimos fue una mujer que regaló a su marido por su jubilación la cuota de todo un año, y después han venido familias, con niños que hacen su propia recolección y esto les anima a comer verduras”, ha relatado.

Asociación Agroecológica Albalá para la Inclusión Social. EFE/Fernando Villar

Para Susana, nada hubiera sido posible sin el empuje de los trabajadores del Centro Ambiental El Cuadrón, quienes le ayudaron a plasmar el proyecto y la acompañaron a visitar iniciativas en la Sierra Norte, como la finca Las Matosas, que cuenta desde hace más de diez años con el sello de agricultura ecológica y cuya propietaria “ha sido mi madrina horticultora”.

La tierra: naturaleza por los cuatro costados

Esta madrileña afirma que nunca se ha arrepentido de trabajar y vivir en un entorno en que “tengo naturaleza en los pies, arriba, a izquierda y derecha” y reconoce que “aunque hay días difíciles, no sabría ya vivir en otro sitio”.

“Lo más duro es no tenerlo todo controlado y que por mucho esfuerzo que hacemos se pasan los días y no da tiempo a todo, y esa sensación de que hay cosas que tenían que estar hechas y no lo están es lo que más me angustia”, ha asegurado.

Asociación Agroecológica Albalá para la Inclusión Social. EFE/Fernando Villar

En Albalá, las jornadas de trabajo duran nueve horas, utilizan siempre maquinaria manual y hacen tratamientos contra las plagas con productos alternativos a los insecticidas químicos, como el purín de ortiga, la cola de caballo o el jabón potásico.

Su caso es un ejemplo de la “imprescindible” armonía entre hombre y naturaleza, y cree que el campo y el medio rural ofrecen la oportunidad de crear nuevos puestos de trabajo mediante la unión de lo tradicional, nuevas ideas y tecnologías, aunque su sueño es que el engranaje de este proyecto funcione por sí solo, “no tan dependiente de mí”.

Emprendimiento en la Sierra Norte

Susana comenta orgullosa que, además de Las Matosas, en la Sierra Norte de Madrid son muchas las iniciativas surgidas de jóvenes emprendedores, que han puesto en marcha proyectos de éxito.

Es el caso de la Quesería-Carnicería El Cancho de las Pilatas, ubicada en Valdemanco, entre canchos o peñas de granito, y dirigida por una familia dedicada a la ganadería extensiva, al cultivo y cuidado del entorno rural.

Propietarios de un centenar de cabras, de ellas explotan la carne de cabrito lechal y elaboran queso artesanal y yogurt de cabra. Y con su estiércol abonan los campos de cultivo que después sirven de nuevo de sustento a las cabras.

“Nuestros fines son sociales, tratamos de crear un sistema de vida sostenible que no agote los entornos, sino que los cuide y los prevenga de incendios y plagas”, explican en su página web.

Con este objetivo, han recuperado la tracción animal, el manejo tradicional del ganado y los usos y costumbres que conformaban el entorno natural y cultural del pueblo.

En Burtarviejo, tres mujeres pusieron en marcha en el año 2015 una cooperativa para montar su propia microcervecería y elaborar en ella un producto artesano y de calidad.

“Bailandera” no sólo es una rica bebida, sino también un alimento, con ingredientes provenientes de cultivo ecológico, respetuosos con las personas y con el entorno, explican en su página web.

Cuentan con una cerveza de trigo, apta para todos los públicos, mezcla de maltas de cebada con diferentes tuestes y malta de trigo, todas ellas ecológicas, de  color dorado y buena permanencia de la espuma.

Su pale-ale es una cerveza intensa, amarga y frutal, con gran cantidad de lúpulo, malta Pale Ale, Munich y Trigo y una combinación de lúpulos frutales y amargos, recomendada para los y las amantes del lúpulo.

La negra, para los días fríos y la alta montaña, de espuma cremosa y contundente, con toques café, y la estacional, diferente según la época del año.

“Nos encanta experimentar y no queremos hacer siempre las mismas recetas, así que seguro que pronto hay una nueva Bailandera que no te puedes perder”, explican.

Accede a la galería fotográfica en: https://goo.gl/J5rjcu

Sobre “Rostros de la Naturaleza”

Rostros Naturales (#RostrosdelaNaturaleza) de @efeverde se realiza dentro de la convocatorias de ayudas en régimen de competitividad de la Fundación Biodiversidad  para el impulso de la información ambiental.

Estos materiales se elaboran con el apoyo del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente a través de la Fundación Biodiversidad y pueden ser redifundidos citando su procedencia.

 

Logo MAPAMA/ Nueva imágen corporativa del Mapama

 




Secciones:        
Redactora de la Agencia EFE, adscrita al departamento de EFEverde. Licenciada en Ciencias de la Información, año 1989 Fecha de nacimiento: 21 septiembre 1966 Lugar de nacimiento: Madrid

Uso de cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies