«Necesitamos una nueva epistemología, hemos sido demasiado geocentristas, hemos mirado los océanos siempre desde tierra firme, los hemos visto siempre como algo líquido», ha indicado el asesor regional sobre agua y océanos para América Latina y el Caribe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
En una entrevista con EFE, Troya advierte de que hasta el lenguaje común «excluye» a los océanos, con expresiones como las que definen como «tierra firme» algo que se considera bueno.
«Hemos despreciado los océanos por considerarlos lo otro, lo ajeno», dice este experto, que visita Las Palmas de Gran Canaria coincidiendo con el Día Mundial de los Océanos para recibir el galardón que la Sociedad Atlántica de Oceanógrafos entrega este año al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) por su defensa en la conservación de los mares.

Conferencia de los Océanos
Troya destaca la trascendencia de la Conferencia de los Océanos que la ONU celebra estos días en Fiji, en la que está previsto aprobar un «Llamamiento a la acción» para apoyar la consecución del Objetivo 14 (conservar y utilizar en forma sostenible los océanos, los mares y los recursos marinos para el desarrollo sostenible), así como una lista de compromisos voluntarios para su consecución.
Este experto del PNUD destaca, con alegría, que la Conferencia haya logrado ya mil compromisos voluntarios, «lo que hace un mes parecía una meta imposible».
«No es suficiente, pero por lo menos en esta cumbre se está pasando de la declaración de intenciones a acciones concretas».
La situación es urgente y las metas de desarrollo sostenible en los océanos deben conseguirse cuanto antes, en 2020, «son metas muy complicadas, muy ambiciosas».
«El grado de urgencia y la precariedad de muchos indicadores de los océanos es preocupante», el 30 % de las pesquerías están sobreexplotadas, mientras que el 50 % está completamente explotado, según datos de la ONU.
Los hábitats costeros están bajo presión, con la pérdida de aproximadamente el 20 % del coral y la degradación de otro 20 %.
«Cada año se vierten en los océanos entre diez y veinte millones de toneladas de plástico, que pueden conducirnos a un futuro extremadamente sombrío si el ritmo persiste en esa tasa de acumulación, de manera que, en 2050, podría suceder que la masa de plástico supere el peso de la biomasa de peces, algo que sería vergonzoso».
Además, los desechos de plástico matan un millón de pájaros y unos 100.000 mamíferos marinos al año.
«El plástico es la gran amenaza», enfatiza.
Se estima que el 80 % de la polución marina procede de actividades en la tierra y los grupos vulnerables, como las mujeres, los niños, los indígenas, las comunidades costeras y los países con una gran dependencia de los océanos y sus recursos marinos están especialmente afectados, avisa la ONU. Efeverde





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