DÍA METEOROLOGÍA

Las antroponubes (nubes causadas por el hombre) entran por primera vez en el Atlas Internacional

Las antroponubes (nubes causadas por el hombre) entran por primera vez en el Atlas Internacional Nube “asperitas” sobre el Parque Nacional del Teide (Tenerife). Autor: Rubén del Campo.

Las nubes causadas por la acción del hombre, antroponubes, y cuyo estudio es esencial para predecir la disponibilidad de los recursos hídricos y los impactos del clima, han sido incluidas por primera vez en el "Atlas Internacional de Nubes" de la Organización Mundial Meteorológica (OMM).

Desde hoy, la nueva edición del Atlas, revisado por última vez en 1987 y publicada por la OMM, contará en sus páginas con nuevas especies de nubes “especiales” como Homogenitus, del latín homo (hombre) y genitus (engendrado) producidas por los gases de los motores de las aeronaves.

Otras nubes derivadas de la actividad humana son las originadas por la emisión de vapor de agua en las proximidades de las centrales térmicas y las que se producen después de un gran incendio forestal.

Día Meteorológico Mundial

Con motivo de la celebración hoy del Día Meteorológico Mundial, que este año lleva por lema “Entendiendo las nubes”, el atlas, publicado por primera vez en formato digital, incluye una nueva especie Volutus, término que designa a las nubes enrolladas, y hace una mención especial a la nube Asperitas (aspereza).

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Cumulonimbus sobre Madrid. Autor: Rubén del Campo.

Esta última es una de las más espectaculares con una formación con ondulaciones y protuberancias que se asemeja a la superficie rugosa del mar, ha explicado a Efeverde, Rubén del Campo, portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) y experto en nubes.

Otros tipos son las nubes Flumen, conocidas habitualmente como “cola de castor”, y asociadas a las tormentas de fuerte intensidad que generan supercélulas.

Respecto a su clasificación, Del Campo -ha señalado- que los meteorólogos utilizan, desde el siglo XIX, una nomenclatura científica capaz de aglutinar el sinfín de formas y disposiciones que adoptan las nubes en unos pocos grupos.

“Está inspirada en la taxonomía que Linneo aplicó a los seres vivos y, como aquella, utiliza términos en latín”.

Tipos de nubosidad

Existen 10 géneros, 15 especies, 9 variedades y 9 rasgos suplementarios de nubes qué combinándolos pueden clasificar los tipos de nubosidad que se observen en el cielo desde cualquier lugar del mundo.

Las nubes altas suelen formarse por encima de los 5.000 metros, las nubes medias se suelen formar entre los 2.000 y los 7.000 metros y las nubes bajas suelen formarse a una altura máxima de 2.000 metros.

En España tenemos “la suerte de contar con un enorme muestrario” y entre un gran número de ellas ha resaltado la “panza de burro” en las Islas Canarias, nubes que tapizan de un gris plomizo áreas del norte de Tenerife, o los “borreguitos”, formadas por otras de tamaño mediano.

Hay otros tipos más inusuales como las llamadas “fantasmas”, nubes muy finas y efímeras que aparecen en zonas de montaña con la llegada de un frente o las noctilucentes, nubes en la estratosfera a 40 y 50 kilómetros de altura que, en latitudes altas, se pueden observar por la noche.

En el nuevo atlas, única fuente autorizada y la referencia más exhaustiva para identificar nubes, también se incluyen otros fenómenos meteorológicos como los arco iris, halos, diablos de polvo y granizo.

Respecto al papel que desempeñan las nubes, el experto ha detallado en que tienen un “papel decisivo en el estado del tiempo a corto plazo”, aunque las observaciones actuales son insuficientes para explicar la forma en que las nubes influirán en un clima futuro.

“Son una de las principales incertidumbres en el estudio del cambio climático”, ha detallado.

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Altocumulus virga sobre Tenerife. Nube media. Autor: Rubén del Campo.

A nivel meteorológico son importantes en el tiempo presente porque generan las precipitaciones, modulan la temperatura diurna e impiden que el calor de la tierra se escape al espacio, mientras que a escala climática, la altitud de la nubosidad causa un efecto diferente.

Las nubes altas, por ejemplo los cirros, tienden a calentar el clima ya que no impiden la llegada de la radiación solar debido a su estructura fina, pero sí que actúan como una “manta” evitando que se escape parte del calor de la tierra y aumentando el efecto invernadero.

Por el contrario, las nubes bajas como los estratocúmulos, muy cercanas al suelo y más compactas, evitan que la radiación solar llegue a la Tierra y, al estar tan cerca del suelo, su temperatura es similar a la de la superficie, no tienen un efecto tan marcado a la hora de evitar que se escape calor y tienden a enfriar el clima.

Para Del Campo, es “muy difícil” introducir en los modelos climáticos los efectos de la nubosidad ya que el estudio el clima utiliza escalas de tiempo muy amplias, décadas e incluso siglos, y los sistemas informáticos necesitan resoluciones más grandes de lo que ocupa una nube.

Las antroponubes @deunvistazo

Efeverde




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Redacción EFEverde
Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE www.efeverde.com y www.efefuturo.com

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