Las medidas prevén el rescate de 215 ejemplares de nacra de las costas catalanas, en concreto del delta del Ebro, el único lugar del Mediterráneo en el que este molusco no ha sido infectado por el protozoo esporulado que le ha puesto al borde de la extinción.
Estos ejemplares serán después trasladados a instalaciones especializadas en Alicante, Barcelona, Huelva, Murcia y Valencia con el fin de evitar el contagio y para disponer de un reservorio genético para cría en cautividad.

En situación crítica
La nacra vive principalmente en las praderas de Posidonia oceánica y se considera una especie estructurante, ya que proporciona nuevos hábitats y genera un aumento de la biodiversidad y riqueza específica en los ecosistemas en los que está presente.
Su rescate y mantenimiento han sido aprobados tras abordar su situación «catastrófica» representantes del Mapama, comunidades autónomas del Mediterráneo, el Instituto Español de Oceanografía (IEO), la Universidad Católica de Valencia, el Laboratorio de Investigaciones Marinas y Acuicultura (LIMIA) y el Centro de Investigaciones Marinas (CIMA).
La nacra mediterránea
Según explica el Mapama en una nota, la nacra es el molusco endémico del Mediterráneo de mayor tamaño, con una longitud máxima de la concha de 120 centímetros, puede alcanzar los 50 años de edad y puede vivir a una profundidad de hasta 60 metros.
La propagación del protozoo produjo una mortalidad masiva de nacras en las costas de Andalucía, Región de Murcia, Comunidad Valenciana e Islas Baleares, lo que llevó a su catalogación en pasado mes de julio como especie «en situación crítica».





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