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CHINA CONTAMINACIÓN

“Los viajes del smog”, el nuevo corto de Jia Zhangke plagado de mascarillas

  • El joven director ha realizado el trabajo encargado por Greenpeace

Gente haciendo ejercicio frente a chimeneas de industrias en Handan (China) EFE/Lu Guang/Greenpeace

EFEverde.- Antes de salir de casa, la bufanda, el abrigo y... la mascarilla. Es el mensaje que el célebre director Jia Zhangke quiere transmitir con su nuevo corto "Los viajes del smog", un grito de alarma a la sociedad china ante el grave problema de la contaminación.

Suena la sirena y un numeroso grupo de escolares sale corriendo de un colegio en busca de sus padres, que esperan a las puertas del centro. Podría ser cualquier país del mundo, salvo por un detalle: todos, niños y adultos, se protegen la nariz y la boca de la suciedad de la atmósfera.

Se trata de una de las escenas de “Los viajes del smog” (“Smog Journeys”), donde el irreverente director chino Jia Zhangke presenta a dos familias, una minera y otra más adinerada dedicada al sector de la moda, en dos escenarios grisáceos: la provincia de Hebei, una de las zonas de China que más contribuye a la contaminación atmosférica, y Pekín.

“Elegí esos personajes para evidenciar que nadie es diferente cuando se trata del smog, no importa qué trabajos tengamos, es un problema al que todos nos enfrentamos”, explica el joven director en una entrevista con Greenpeace, organización que le encargó el proyecto.

Su difusión esta semana vía internet coincide con la publicación de nuevos y escalofriantes datos de la organización sobre la contaminación en el país asiático: alrededor del 90 por ciento de las 190 ciudades que publicaron datos de la calidad del aire en 2014 excedieron los límites anuales de China en concentración de partículas PM 2,5, las más dañinas y perjudiciales para la salud.

“Se trata de una emergencia y eso es lo que queríamos expresar, por eso pensamos en Jia, para destacar la parte más humana del asunto. Él tiene la magia para capturar la poesía de la vida; su trabajo conectará con la audiencia y ayudará a entender la seriedad del problema”, comenta a Efe Li Yan, responsable de Energía y Clima de Greenpeace en Asia Oriental.

En cuestión de unos siete minutos, el director -cuya última película, “Un toque de violencia” (“A touch of sin”) recibió el premio al mejor guion de la 66 edición del Festival de Cannes y en 2014 fue parte del jurado del mismo certamen, aunque sigue censurado en su propio país- consigue el objetivo de la organización: describir una vida entre mascarillas que impacta y emociona.

“Quería hacer una película que iluminara a la gente, no que la asustara. El problema del smog es algo a que todos los ciudadanos del país van a tener que entender y solucionar en los próximos años”, asegura Jia, que vio morir a su padre de cáncer de pulmón en la provincia de Shanxi, uno de los principales focos industriales de China, que comenzó a sufrir problemas de contaminación en los 90.

Vista general de las industrias de la ciudad china de Handan.

Vista general de las industrias de la ciudad china de Handan. EFE/Lu Guang/Greenpeace

Las mascarillas, tal y como describe Jia en su corto de música pausada y dramática y sin diálogos, se vuelven parte del día a día de la sociedad china, donde este tipo de protección -que diversos expertos aseguran que no sirve de mucho- se convierte en una prenda más, diseñada con dibujos para niños y con colores para adultos.

“Durante el rodaje, una de las cosas que más me fascinó e impresionó fue el hecho de que, incluso en los días más contaminados, la gente seguía viviendo su vida como siempre”, comenta Jia, quien también incluye en su proyecto personajes secundarios realizando actividades al aire libre sin protección, en un paisaje monopolizado por fábricas.

Aire y muertes prematuras

Esas son las imágenes con las que el director pretende instar a la sociedad a protegerse, cuando se estima que entre 350.000 y 500.000 personas mueren prematuramente cada año como resultado de la contaminación en China, según desveló este año el exministro de Sanidad chino, Chen Zhu, en una revista extranjera, la primera vez que un alto oficial hablaba del coste humano del problema.

Otros organismos creen que la cifra puede ser muy superior y precisan que, tan solo en 2010, la grave contaminación del aire causó 1,2 millones de fallecimientos prematuros en el país asiático.

Aunque el Gobierno haya declarado “la guerra” a la contaminación atmosférica, la situación es dramática y llevará años solucionarla, destaca a Efe la responsable de Energía y Clima de Greenpeace, Li Yan.

Los últimos datos oficiales le avalan: actualmente, las ciudades de la región norteña de Pekín-Tianjin-Hebei, del delta del río Yangsé (este) y del río de la Perla (sur) sufren 100 días de alta contaminación al año, con niveles hasta cuatro veces superiores a las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud.

“El aire limpio no llegará para aquellos que esperan”, concluye el director en su corto, donde los bonitos paisajes de cielos azules solo aparecen en las películas. EFEverde

 

 




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