Durante este año fatídico se ha sumado además la merma de las poblaciones de conejo -el único alimento del lince-, debido a la aparición de una nueva variante de la enfermedad hemorrágica del conejo (RHDV), detectada por primera vez en España en 2012.
La patología ha acabado con más de 75 % de conejos en los principales lugares habitados por el lince ibérico en la Península, concentrados principalmente en Andalucía.
Elipse, la última víctima del año
La última víctima mortal de 2014 ha sido Elipse, una hembra adulta de seis años de edad que además era apta para la reproducción de la especie, según ha confirmado hoy WWF en un comunicado.
«Eso supone que 3 de cada 4 linces encontrados muertos este año han sido por atropello y la mayoría en una serie de puntos negros bien conocidos, sin que las autoridades competentes hayan reaccionado», ha denunciado a asociación.
«No se puede consentir que el enorme esfuerzo que se viene haciendo desde hace más de diez años para recuperar al felino más amenazado del mundo se vea obstaculizado porque las administraciones de carreteras no asuman sus responsabilidades», han concluido.
Ante una situación que califican de «dramática» y frente a la «falta de reacción» de las administraciones, WWF reclamará que se ejecuten «de forma inmediata» las obras de emergencia en los puntos negros denunciados y valorará la posibilidad de denunciar a dichos responsables ante la Fiscalía por el incumplimiento de sus obligaciones básicas de mantenimiento de las distintas carreteras.
Kairós y el método del lazo ilegal
Kairós, un macho joven, ha sido otra de las últimas víctimas en sumarse en 2014 al «récord» de bajas tras ser estrangulado por un lazo ilegal colocado en una finca del término municipal de Torre de Juan Abad (Ciudad Real) por su propietario, quien confesó ante la Guardia Civil.

«Seguramente esta persona no quería matar al lince pero como la gente está acostumbrada a este tipo de trampas, las siguen poniendo», ha lamentado a EFEverde el Responsable del Programa de Especies de WWF España, Luis Suárez, al opinar sobre un dispositivo que «es muy poco selectivo, se coloca en zonas de paso entre matorral o agujeros en el vallado».
Algunas trampas legales incluyen un tope para que el animal quede atrapado sin llegar a estrangularse, aunque «el método sigue siendo cuestionado porque afecta a jabalíes, gatos monteses, ginetas y otros carnívoros que supuestamente diezman los ejemplares de caza menor».
Muchos habitantes del entorno rural suponen que la muerte de estos ejemplares favorece la conservación de las poblaciones de conejos o perdices, pero la realidad es que «se produce un desequilibrio natural, porque tanto los linces como estos otros carnívoros se comen los pequeños animales enfermos», afirma Suárez.
La percepción social, el mayor reto para 2015
Aunque los atropellos son la causa de muerte más habitual entre los linces, la preocupación de ecologistas y expertos va en otra dirección pues «sabemos donde están los puntos negros en carretera, pero las causas que responden a una percepción social errónea requieren mucho más tiempo».
Por eso según Suárez «no es suficiente regular y controlar…, es preciso un seguimiento continuado e informar para que quien no acate la ley sepa que va a tener consecuencias», ya que el problema es que las Administraciones Públicas han actuado «con total permisividad y sin una política contundente».

Sin embargo, reconoce que también «hay muchísimas fincas que sí están colaborando y, ante la duda de cualquier mínimo riesgo quitan todas las trampas, incluso las legales».
Suárez ha mencionado también el proyecto europeo Life Iberlince que, a su juicio «está cerca de un fracaso proporcional a su inversión», lo que le convertirá en «un toque de atención» para el problema de la supervivencia de esta especie.
En definitiva, el balance de 2014 ha sido «agridulce» pero «si mantenemos el ritmo de reintroducción de la especie y somos capaces de reducir las muertes, 2015 será mejor», augura el experto de WWF.
En peligro desde 1986
El lince ibérico fue declarado especie en peligro en 1986 por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza que, en 2002, elevó la categoría de amenaza a la de especie en peligro crítico; de hecho sigue siendo a día de hoy la única especie de felino que se mantiene dentro de la Lista Roja de animales más amenazados del mundo.
En 1994 se puso en marcha el primer proyecto Life Lince para la conservación de la especie en el que intervinieron los gobiernos autonómicos con presencia del animal y a finales de 1966 se inició la primera gran campaña pública de sensibilización: «Vivir con el lince».
Desde entonces se han desarrollado varios programas para la recuperación y reintroducción de las poblaciones de este felino, cuyos únicos núcleos con reproducción segura se hallan en Andalucía (el Parque Natural de la Sierra de Andújar en Sierra Morena y el Parque Nacional y Natural de Doñana) además de algunas poblaciones mínimas en el suroeste de Madrid, sur de Ciudad Real y Montes de Toledo.EFE/Beatriz Pérez






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