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ANDALUCÍA LINCE

La población de lince en Andalucía cae un 10 % en solo 20 meses por atropellos

  • Caminos rurales, ahora esfaltados, y supresión de la alimentación “extra”

La población de lince en Andalucía cae un 10 % en solo 20 meses por atropellos un lince en pleno salto. EFE/CSIC

La población de lince ibérico en Andalucía, estimada en 332 ejemplares a final de 2013, ha perdido un diez por ciento de sus ejemplares en los últimos veinte meses por los 30 felinos atropellados en carreteras andaluzas desde el 1 de enero de 2013.  

El último de estos linces fallecido de los que se tiene noticia oficialmente fue atropellado la pasada madrugada en una carretera local del término municipal de La Puebla del Río (Sevilla), en el límite del Espacio Natural de Doñana.

Esta muerte eleva a 16 los atropellos mortales contabilizados en lo que va de año, un nuevo récord que supera la marca histórica de 14 felinos muertos en carreteras, registrada en 2013.

Diez de los linces atropellados este año pertenecían a la población de Sierra Morena y los seis restantes, a la de Doñana-Aljarafe.

 Los atropellos mortales de linces, que entre 2009 y 2011 se mantuvieron en una media anual de cuatro ejemplares, comenzaron a crecer de manera exponencial desde 2012, cuando fallecieron siete felinos, se dispararon en 2013, con catorce linces atropellados, y han seguido aumentando este ejercicio, en el que se contabilizan 16 fallecidos.

Responsables de la Junta de Andalucía y del programa LIFE Iberlince justifican este incremento de muertes por el aumento de los desplazamientos de linces causado por el crecimiento de las poblaciones de este felino, el más amenazado del planeta, y por la falta de conejo, su principal alimento, tras la aparición de un brote infeccioso que ha diezmado este lagomorfo.

Supresión de la alimentación suplementaria

Pero científicos y el principal técnico de campo del programa de conservación del lince ibérico, recientemente despedido tras más de una década de trabajo, matizan que la dispersión de linces comenzó antes de la aparición del brote vírico, justo cuando responsables de la conservación de este felino suprimieron la alimentación suplementaria que se le facilitaba desde hacía años.

También minimizan el impacto de la epidemia del conejo y recuerdan que apenas existen casos de linces fallecidos por desnutrición y sí evidencias de que este felino se alimenta de otras presas, como gallinas.

Además, estos técnicos y grupos ecologistas llevan meses denunciando que el aumento de atropellos se concentra en carreteras sin medidas para facilitar el tránsito del lince o con deficiencias en sus vallados o cuentas.

Igualmente replican que los responsables de la conservación del lince obvian en sus justificaciones el incremento exponencial del tráfico y de la velocidad de los vehículos registrado en carreteras donde se producen estos atropellos y la deficiente funcionalidad de algunos pasos de fauna construidos, especialmente en Doñana, donde los subterráneos se inundan con la lluvia y los dos “ecoductos” construidos sobre la calzada no han evitado nuevos atropellos.

campaña "Ni un lince más atropellado"

Activistas de WWF disfrazados de lince ante la puerta del Ministerio de Fomento, en Madrid, donde han entregado 15.000 firmas de la campaña “Ni un lince más atropellado” EFE/EFE TV

 

La Junta de Andalucía, administración beneficiaria de los casi cien millones de euros con los que se han financiado en la última década, mayoritariamente con fondos europeos, los sucesivos programas LIFE para el lince ibérico, ha señalado la responsabilidad del Ministerio de Fomento porque muchos atropellos se producen en vías de titularidad estatal.

Con todo, la reciente muerte de un cachorro en una carretera autonómica de Doñana -donde se localizó al día siguiente otro joven lince muerto- llevó a la Junta a anunciar la pasada semana que sus consejerías de Fomento y Vivienda y de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio elaborarán “un protocolo de colaboración” para reducir estos atropellos.

Caminos rurales, ahora esfaltados 

El naturalista Beltrán Ceballos, director gerente de la Fundación Doñana y uno de los gestores de la Dehesa de Abajo, la reserva natural concertada de La Puebla del Río (Sevilla) en cuyas cercanías murió anoche el último lince atropellado, lleva meses denunciado el aumento del tráfico y de la velocidad en las carreteras de la zona.

Ha lamentado, en declaraciones a EFE, que sus temores se vieron anteanoche fatalmente confirmados y ha recordado que muchos atropellos en Doñana-Aljarafe se concentran en antiguos caminos rurales ahora asfaltados, en los que ha aumentado de forma exponencial el tráfico de vehículos, muchos de ellos, pesados, así como su velocidad de desplazamiento, muy superior a los límites fijados, sin que las administraciones adopten medidas.

De hecho, el último atropello se registró en una vía en la que ni siquiera existe una sola señal que advierta del paso de linces.

Esta creciente sangría habría retrotraído la población del lince ibérico a niveles de hace varios años de no haber sido por los más de sesenta felinos criados en cautividad liberados desde 2009 en Sierra Morena y en Doñana.

Pero científicos, técnicos y ecologistas denuncian que este costosísimo programa se cría en cautividad nació para garantizar la extensión de este felino en nuevos territorios y no para sustituir a la población silvestre y advierten a los organismos internacionales de la conservación de la naturaleza, de la inutilidad de reintroducir ejemplares de una especie si antes no se eliminan las causas, especialmente de origen humano, que la llevaron al vórtice de su extensión. EFEverde




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