OLA CALOR

La ola de calor pone a prueba a cultivos y granjas

  • El presidente de Fenacore, Andrés del Campo, resalta que en épocas como la actual deben regarse más horas los cultivos por la mayor evaporación y, aunque no supone mucho coste si dura pocos días, sí tendrá impacto si las altas temperaturas persisten.

La ola de calor pone a prueba a cultivos y granjas El sol brilla en un campo de trigo. EFE Karl-Josef Hildenbrand

La ola de calor, que mantiene hoy en alerta a 42 provincias de quince comunidades autónomas, pone a prueba a los agricultores y a los granjeros, que tienen que tienen que extremar los cuidados sobre las explotaciones.

En algunas zonas del país se superarán hoy máximas de hasta 44 grados, según informa la Agencia de Meteorología (Aemet) en su web, unas temperaturas que también repercuten en el sector agrario.

El presidente de Fenacore, Andrés del Campo, resalta que en épocas como la actual deben regarse más horas los cultivos por la mayor evaporación y, aunque no supone mucho coste si dura pocos días, sí tendrá impacto si las altas temperaturas persisten.

Las tarifas en vigor para el regadío son más caras a finales de junio y julio que en agosto; según Del Campo, el coste puede llegar a triplicarse o cuadriplicarse a partir de ahora.

En su opinión, hay recursos suficientes para garantizar “una campaña de regadío normal” en España gracias a las reservas de los embalses, aunque no haya llovido mucho en los últimos meses.

Los mayores problemas los tendrá la zona de Levante, donde hay poca agua en los pantanos y también escasas disponibilidades en la cabecera del Tajo para suministrar a los agricultores del sudeste que dependen del trasvase, añade.

Desde los servicios técnicos de Asaja-Sevilla, José Vázquez recuerda que la ola de calor de primeros de mayo sí afectó de lleno al campo, reduciendo los rendimientos del cereal, pero ahora ya se ha recogido y el girasol se hará también en breve, sin problemas.

El calor acelera la sequía y merma los pastos para el ganado extensivo en la Sierra, que debe ser alimentado con pienso y forrajes, pero en líneas generales no será un problema en la provincia, acostumbrada por estas fechas a los rigores climátic os.

Con las temperaturas tan elevadas -se han superado los 40 grados en áreas como la Vega del Segura-, los azúcares de la fruta se activan con mayor facilidad, se acorta el ciclo vegetativo y la maduración se adelanta, pero sin aumentar los calibres o tamaños, añade el secretario de Agricultura de UPA Murcia, Antonio Moreno.

De esta forma, aumenta la oferta disponible pero los tamaños de la fruta son inferiores, indica Moreno.

Las hortalizas, como la lechuga “iceberg”, crecen más rápido con el calor, lo que obliga a adelantar la recolección y a hacerlo rápido para que no se estropee un producto tan perecedero.

Así, se desregula el marcado, porque entra más producción en el mercado al mismo tiempo, con el riesgo de que el nuevo ciclo agronómico no se adapte al calendario de pedidos de los compradores.

En el sudeste español el agua es un bien escaso, y aunque los agricultores creen que con las disponibilidades actuales podrán salvar los cultivos de verano, no tienen claro qué pasara en otoño-invierno, época “fuerte” de producción hortícola en Murcia.

El ganado también lo pasa mal con las altas temperaturas; por ejemplo, producen menos leche, y hay que alimentarlo con piensos y forrajes: es el caso del ovino y del caprino en extensivo, porque ya se han secado todos los pastos murcianos.

El director de los servicios técnicos de COAG, José Luis Miguel, remarca que el campo todavía arrastra los efectos de la ola de calor de mayo, que mermó algunas producciones de secano, mientras que en el regadío han aumentado mucho los costes desde entonces.

Si se suministra agua, los cultivos no deberían tener problemas para soportar las altas temperaturas, añade Miguel, tras apuntar que en el secano la situación es diferente e introduce incertidumbres.

En cuanto a las granjas, resalta que suelen tener buena refrigeración para evitar la asfixia de los animales, pero la ola de calor sí reduce los rendimientos y exige de mayores cuidados, como asegurar agua y comida, especialmente al ganado que no puede pastar en el campo.

Por su parte, el presidente de COAG-IR Murcia, Miguel Padilla, destaca que la ola de calor agudiza la sequía que ya arrastraba la Región y que las altas temperaturas provocan que se junten al mismo tiempo producciones que se habían plantado en distintas fechas.

Especialmente las de sandía y melón, que concentran más del 90 % de plantaciones al aire libre en este territorio. EFE

gm/lc




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