AVENTURA ECOLOGÍA

Dean: “Aún hay tiempo para reaccionar…, dejará de haberlo cuando muramos”

  • El malagueño Nacho Dean, que  ha recorrido 33.000 kilómetros en 31 países diferentes, defiende el optimismo y las ganas de luchar para “salvar el planeta”

Dean: En su opinión, el medio ambiente "no es una prioridad" para las instituciones. Nacho Dean/EFE.

EFEverde.- A pesar de la situación de emergencia medioambiental del planeta "aún hay tiempo para reaccionar..., dejará de haberlo cuando muramos" afirma en entrevista a Efe Nacho Dean, quien ha completado una vuelta al mundo a pie durante los últimos tres años.

Este malagueño, que ha recorrido unos 33.000 kilómetros en 31 países diferentes siempre caminando excepto en los trayectos oceánicos intercontinentales, defiende el optimismo y las ganas de luchar para “salvar el planeta” pese a que la situación global es “poco alentadora”.

y, a pesar de que “España o la propia Europa parezcan a veces el ‘no va más’ de la contaminación, están muy bien en comparación con la cantidad de porquería que encuentras en México D.F, Nueva Delhi o Daca”.

Una situación reversible

Dean enumera los problemas ecológicos que ha encontrado y la lista es larga: “en Chile ves que la minería está secando los ríos, en el Amazonas te encuentras la selva vendida por completo al capital extranjero, en Malasia no sólo hay lluvias sino incendios en la época del monzón, en Bangladesh la gente vive en vertederos…”

Aun así, la situación es reversible porque “si yo he dado una vuelta al mundo a pie para demostrar que no hay nada imposible, todos podemos hacer un esfuerzo diario para cambiar nuestros estilos y hábitos de vida”.

Entre ellos, defiende la necesidad de ir caminando o en bicicleta al trabajo, ser menos consumistas y materialistas o aumentar la eficiencia en el gasto de energía.

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Nacho Dean/EFE.

También pone deberes a las administraciones, como regular mejor las leyes “para que a las empresas no les salga rentable pagar una multa por contaminar, invertir más en investigación, potenciar la educación medioambiental y apoyar el desarrollo de energías renovables pues “no puede ser que a nivel tecnológico estemos con chips, nanotecnología…, y a nivel energético continuemos usando petróleo o carbón como hace tres siglos”.

Doce pares de zapatillas

El viaje de Dean comenzó el 21 de marzo de 2013 cuando salió de Madrid empujando un carro de 50 kilos de material básico -equipo de camping, botiquín, herramientas, ordenador portátil y otros elementos- y 3.000 euros en el bolsillo: sus ahorros personales y las colaboraciones y donaciones recogidas durante la preparación del proyecto.

“Yo quería una aventura total, un viaje con mayúsculas; por eso no me fui en moto, ni en avión… Ni siquiera hice autostop”, ha insistido este aventurero para quien el mayor reto consistió en “ser honesto y desplazarse de verdad a pie” durante todo el camino que fuera posible, algo que atestigua los doce pares de zapatillas que gastó durante el trayecto.

El desafío físico también fue “muy exigente” pues entre otros parajes atravesó el desierto chileno de Atacama, las secas llanuras australianas o la cordillera andina.

Los países más complicados de atravesar fueron La India “por las condiciones ambientales e higiénicas” y El Salvador “por el alto índice de violencia y delincuencia y porque además me mordió un perro que tenía rabia”.

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Nacho Dean en el momento de su regreso a Madrid. Nacho Dean/EFE

Canto a la ligereza vital

Su regreso el pasado 20 de marzo y casi con el mismo material con el que partió -pues sufrió varios incidentes y robos- da fe de que “se puede vivir con mucho menos de lo que tenemos y ser igual de felices”, afirma en su “canto a la ligereza vital”.

Su intención ahora es continuar transmitiendo el mensaje de que un mundo mejor es posible si se trabaja por él, a través de conferencias o charlas como las mañana sábado en Barcelona o el próximo 28 de mayo en Madrid en las Jornadas Iati de Grandes Viajes, junto a otros aventureros que emprendieron odiseas similares.

“Hay que cuidar el planeta, que es la casa en la que vivimos”, ha insistido Dean, “y a nadie le gusta tener su hogar lleno de basura y de humo…, nos va la salud en ello”, concluye. EFEverde




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