SEQUÍA AGUA

Con un ojo mirando al cielo y con el otro al pantano

Con un ojo mirando al cielo y con el otro al pantano Pantano cántabro del Ebro, el volumen de agua más bajo de los últimos 10 años. EFE/P. Puente Hoyos

La sequía mantiene en alerta el pantano del Ebro, en Reinosa (Cantabria) -donde nace el río más caudaloso de España- con un 25,8 % de agua embalsada, el volumen más bajo de las últimas diez temporadas, ya que en 2017 se están registrando precipitaciones un 2 % menores a lo habitual.

Cuando sale el sol por la comarca campurriana donde se ubica este embalse se contempla cómo los patos tienen menos espacio para nadar por la escasez de agua y una estampa de grietas en el suelo más propia de un ‘western’ que del verde ecosistema del Cantábrico.

Este embalse, el más importante de los tres de Cantabria, ha perdido esta semana otros 2,4 hectómetros cúbicos. Una caída que, salvo que el cielo se tiña de gris y traiga consigo lluvia -cosa improbable por el momento- se prolongará al menos durante la primera mitad del otoño.

El pantano del Ebro, con un cuarto de su capacidad, es un “quebradero de cabeza” para regantes y usuarios agrícolas de la zona,  parecido a lo que sucede con el de La Cohilla (19,04 %), mientras que el del Alsa, al contrario de los otros dos, está casi lleno, con un 93,49 % de agua embalsada.

Desde la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) aseguran a Efe que la situación del embalse “no se debe sólo” a las escasas precipitaciones de este año, sino que el problema se arrastra desde hace tiempo.

FotografÍa nocturna de larga exposición en las Rozas de Valdearroyo, municipio junto al pantano del Ebro.

FotografÍa nocturna de larga exposición en las Rozas de Valdearroyo, municipio junto al pantano del Ebro. EFE/ Pedro Puente Hoyos

Las precipitaciones -tanto lluvias como nevadas- han sido “insuficientes”, especialmente durante los meses de enero, febrero y marzo, lo que ha provocado que a lo largo del año hidrológico -del 1 de octubre al 30 de septiembre- se hayan empeorado el volumen de agua del pantano.

Tomando septiembre como referencia, en los cinco últimos años el nivel de agua  ha pasado de superar los 400 hectómetros cúbicos a 139, menos de la mitad.

Este septiembre de 2017 se sitúa como la octava peor cifra de los últimos 60 años.

En los últimos quince años el nivel medio de precipitaciones ha descendido un 30 por ciento, lo que muestra también la magnitud del problema.  Si el clima “no acompaña” el pantano se vacía, como ha ocurrido la última semana con una pérdida de 2,38 hectómetros cúbicos.

Sin previsión de lluvia en los próximos 10 días

El delegado de Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) en Cantabria, José Luis Arteche, tras calificar el año hidrológico de “deficitario” , ha adelantado que no se espera lluvia “reseñable” en los próximos diez días.

“El tiempo se presenta estable y no hay borrascas a la vista” ha declarado a Efe Arteche que considera que el problema del estado de los embalses no reside en estas semanas, sino a lo que “no llovió ni nevó” a principios de año.

Puente de Orzales sobre el pantano de Ebro que termina el año hidrológico con un 25,8% de agua embalsada. EFE/ Pedro Puente Hoyos

Puente de Orzales sobre el pantano de Ebro que termina el año hidrológico con un 25,8% de agua embalsada. EFE/ Pedro Puente Hoyos

Para finales de octubre y noviembre, el responsable de la Aemet insiste en que la predicción meteorológica no da señales “claras ni positivas”, aunque se cree “que puede ser un mes húmedo”.

Los vecinos del pantano

Mientras, algún habitante de los pueblos colindantes al pantano, como Patricia, destaca que pocas veces se había visto al pantano en estos niveles de agua tan bajos,  aunque asegura que la sequía no es una mala noticia para todos porque beneficio a algunos ganaderos: así “tienen más pasto para el ganado”.

Otros más mayores, como el vecino de Monegro (Campoo de Yuso) Ángel Ruiz,  62 otoños cerca del pantano, recuerda que no sucede nada parecido desde “principios de los 90”, aunque aquella sequía arreció con más dureza que ésta, dejando al embalse con 63,65 hectómetros cúbicos.

Ruiz también rememora que por aquel entonces se podía pasar de lado a lado en algunos puntos del pantano, mientras que una hostelera de la zona se apresura a afirmar que hoy en día también es posible y que está bajando el nivel del agua “tres centímetros al día”. Efeverde




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