ACEITE PALMA

Aceite de Palma, un producto barato pero exterminador

Aceite de Palma, un producto barato pero exterminador Un trabajador indonesio carga al camión el fruto de la palma en Indonesia.

El aceite de palma es un elemento básico en la alimentación de buena parte del mundo donde este árbol crece de forma rápida y fácil.  Las grandes multinacionales también han echado el ojo a esta planta, de cuyo fruto se elabora un aceite barato para elaboración de agrocombustibles y productos.

Del fruto de esta planta se elabora un aceite que resulta más barato que el aceite de oliva, producido en la zona del Mediterráneo. Sin embargo, para los países pobres, particularmente los de África o Asia, donde existen carencias alimenticias, el aceite de palma resulta un alimento muy valioso.

De la planta, de la familia de las arecaceae, se utiliza tanto la pulpa como la almendra, de la que se extrae el aceite, mientras que los residuos sólidos de esas almendras, denominados torta de palma o torta de palmiste, son utilizados en la alimentación animal.

Aceite de palma, pros y contras

Su bajo coste es por lo que ha llegado a formar parte consustancial de la alimentación industrial occidental y se ha posicionado como el segundo aceite más consumido en el mundo. Es utilizado para los aceites de fritura, margarinas, platos precocinados, sopas, patatas fritas, helados, bizcochos, helados, galletas, etc.

 Un trabajador indonesio carga al camión la fruta del aceite de la palma en las proximidades del parque nacional de Tesso Nilo en la provincia de Riau, Indonesia. EFE/Mast Irham

Un trabajador indonesio carga al camión la fruta del aceite de la palma en las proximidades del parque nacional de Tesso Nilo en la provincia de Riau, Indonesia. EFE/Mast Irham

El aceite de palma también se utiliza para la industria química, cosmética, de alimentación animal y, en la actualidad, en la elaboración de los denominados agrocombustibles.

Los beneficios del aceite de palma para el sureste asiático son los mismos que el aceite de oliva para el mundo mediterráneo. Es la fuente para cocinar y un ingrediente básico, de la misma forma que en el Mediterráneo no se entendería la gastronomía sin el olivo.

Pero, al ser muy barato, gran parte de los alimentos que nosotros consumimos están elaborados con este aceite, que tiene un exceso de grasas saturadas por su proceso industrial y que no son buenos componentes desde el punto de vista dietético.

Para la responsable de Agricultura y Alimentación de Amigos de la Tierra, Blanca Buibal, la expansión del cultivo de palma aceitera también está muy relacionada con la homogeneización de la dieta mundial y el descenso de la calidad de los alimentos.

Aceite de palma, una grasa muy barata

“El aceite de palma -dijo- es una grasa muy barata porque se obtiene una gran cantidad de aceite por hectárea. Por eso se ha convertido en la preferida de la industria alimentaria en sustitución de otros aceites como el de colza, sésamo, oliva etc”.

“La omnipresencia de esta grasa de bajísima calidad en la dieta mundial tiene también efectos en la salud, en forma de diabetes, obesidad y enfermedades coronarias que se sienten en países que no son productores si no consumidores de este producto”, añadió Buibal.

Los países que cultivan la palma se encuentran en las zonas tropicales. Aunque es originaria de África Occidental, el 87 por ciento de la producción mundial procede de Indonesia y Malasia. Otros países que poseen campos de cultivo de la palma y también se dedican a su exportación son, en orden de producción: Tailandia, Colombia y Nigeria. Otros países productores son Papúa Nueva Guinea, Costa de Marfil, Ecuador, Honduras, Ghana, Camerún, Costa Rica, Perú o Colombia.

 Un trabajador recorre un cultivo de palma de aceite que produce los frutos para procesarlos en una planta extractora de aceite en María La Baja (Colombia). EFE/Ricardo Maldonado

Un trabajador recorre un cultivo de palma de aceite que produce los frutos para procesarlos en una planta extractora de aceite en María La Baja (Colombia). EFE/Ricardo Maldonado

En la actualidad, China se ha convertido en el principal importador mundial de este aceite, seguido de la Unión Europea, India y Pakistán

El árbol, originario del Golfo de Guinea en África Occidental, se ha extendido por todas las regiones tropicales del mundo. Debido a su mejor rendimiento por hectárea, sus bajos costes de producción y sus múltiples usos, la palma se convirtió en la principal fuente de aceite vegetal del planeta por delante de la soja.

Países como Indonesia y Malasia son los que están sufriendo las peores consecuencias del interés por la palma, dado el afán desmesurado de algunos países desarrollados de obtener este producto, según la representante de la asociación ecologista “Amigos de la Tierra”.

El responsable de agroalimentación y agrocombustibles de Ecologistas en Acción, Tom Kurcharz, dijo a EFEverde que, en la actualidad, debido a la demanda de los agrocombustibles, se están acelerando los impactos medioambientales del cultivo del aceite de palma. Se están deforestando selvas de Indonesia y Malasia y otras zonas selváticas como las de Colombia, para abrir paso a estos cultivos.

Kurcharz denunció que en la isla de Sumatra (Indonesia) existe una situación que grupos ecologistas, indígenas, campesinos y científicos han denunciado durante muchos años. “La cantidad de incendios provocados por determinadas empresas para “limpiar” los bosques y reemplazarlos con plantaciones agroindustriales ha dejado en 50 años más de 74 millones de hectáreas de bosques destruidos y sus “productos” han sido transportados al mundo entero”.

Para cultivar la palma aceitera se talan extensiones de bosque virgen con el objetivo de plantar esta especie. “El principal motivo de preocupación medioambiental -señaló Kurchartz- es el aumento de estos cultivos para la elaboración de agrocarburantes”.

El cultivo del aceite de palma se realizaba en régimen de monocultivos, pero ahora, debido a sus extensiones, se realiza con usos abusivos de químicos y herbicidas.

Según Kurcharz, “en el proceso de contrarreforma agraria, miles de indígenas y campesinos han sido sido desalojados de sus tierras, y centenares de personas, que intentaron resistirse, torturados. En las plantaciones industriales se han registrado múltiples violaciones de los derechos humanos y una injusticia laboral generalizada”. Efeverde




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