En la conferencia participaron representantes de Argentina, Brasil, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Guyana, Haití, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay, Santa Lucía, Trinidad y Tobago y México, entre otros.
El ministro de Medio Ambiente de Bolivia, Carlos Ortuño, dijo en el acto de clausura de la Conferencia Regional para la Gestión y Preparación contra la Sequía que las conclusiones se encaminan a mantener una tarea preventiva antes que reactiva frente a la sequía mediante el «refuerzo de las capacidades» de los países.
«Convenimos que es necesario elaborar nuestros planes nacionales de desarrollo bajo tres ejes: por un lado tener las capacidades de monitoreo y de alerta temprana, contar con evaluaciones de impacto y vulnerabilidad y trabajar en la mitigación y la preparación efectiva ante el fenómeno», manifestó Ortuño.

El representante en Bolivia de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Crispín Moreira, advirtió de que la frecuencia, intensidad y duración de las sequías en la región latinoamericana han aumentado y no descartó la posibilidad que esto sea todavía peor debido al cambio climático.
Capacidad de respuesta dispar
La capacidad de reacción de América Latina y el Caribe ante el fenómeno de la sequía es dispar, ya que algunos países presentan más capacidades que otros para responder a las contingencias.
Países como Perú, Venezuela, Brasil y las naciones centroamericanas han informado recientemente de problemas por la sequía, según el representante de la FAO.
Datos oficiales dan cuenta que el 44 % del territorio boliviano es vulnerable a los efectos de la sequía, lo que se traduce en daños económicos de entre 500 y 600 millones de dólares anuales, sobre todo por los fenómenos de El Niño y La Niña en los últimos años. Efeverde





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