El registro único de la Unión, gestionado por la Comisión Europea, controlará las licencias concedidas bajo el sistema de comercio de derechos de emisión (ETS, según sus siglas en inglés) y hará un seguimiento de quien los posee, ya que pueden ser vendidos en el mercado.
Estos procesos estaban anteriormente en manos de los Estados miembros.
Los registros nacionales se mantendrán operativos al menos hasta que el registro único esté completamente operativo.
Todas las aerolíneas que operen en la UE tendrán que abrir una cuenta en el registro de la Unión, paso imprescindible para obtener derechos de emisión de CO2.
Desde el pasado 1 de enero, todo avión que despega o aterriza en la Unión Europea está obligado a pagar por cada tonelada de gases de efecto invernadero que libera a la atmósfera, una medida a la que se han opuesto activamente países como EEUU, Brasil, China o Canadá, si bien su postura no impidió su entrada en vigor.
La activación completa del registro unitario se llevará a cabo el próximo mes de junio, fecha hasta la que seguirán operativos los registros nacionales.
Las aerolíneas no podrán comerciar con los derechos que reciban a través del registro de la Unión hasta su total puesta en marcha, por lo que aquellas que deseen hacerlo deberán acudir a los registros nacionales aún vigentes. EFE





