Los expedicionarios Ramón Larramendi, Ignacio Oficialdegui, Javier Selva y Juan Pablo Albar lograron completar, en 19 días, su travesía de casi 3.500 kilómetros por la Antártida hasta alcanzar el Polo Sur geográfico subidos en un trineo que se desplaza por la fuerza del viento.
Estos cuatro exploradores llegaron al Polo Sur el día de Año Nuevo sin haber sufrido durante le viaje grandes problemas: "sólo reparaciones menores y la rotura de un raíl que se entablilló", según ha explicado a Efeverde Juan Pablo Albar, uno de los expedicionarios e investigador del Centro Nacional de Biotecnología del CSIC.
El trineo solo usa para moverse la fuerza del viento
El trineo está construido con madera de fresno, polietileno de alto peso molecular y aluminio, entre otros materiales, que forman un plataforma articulada capaz de adaptarse al terreno.
Consta de cinco raíles armados por una serie de travesaños que le aportan una gran flexibilidad para circular por una superficie en la que existen numerosas "olas gigantes" que se han solidificado y que pueden impactar contra el trineo.
Para moverse aprovechando la fuerza del viento, el vehículo necesita 12 cometas de distintos tamaños, que van desde los 5 a los 80 metros cuadrados, en función de la fuerza y la dirección del aire.
El vehículo puede alcanzar una velocidad máxima de hasta 40 kilómetros por hora, para lo que necesita que el viento sople con una intensidad de entre 6 y 60 kilómetros por hora, sin embargo -ha explicado Albar- en condiciones precarias el trineo navega a 10 ó 15 kilómetros por hora.
Además, el trineo cuenta con paneles solares en los laterales para poder recoger y almacenar la energía solar, que ha servido de calefacción de la tienda.
Se trata de un proyecto patrocinado por Acciona
Así, este proyecto patrocinado por Acciona, demuestra, en palabras de Albar, "que se pueden hacer este tipo de expediciones con un vehículo totalmente limpio", lo cual adquiere especial importancia en la zona del Antártico oriental, una zona "de extremada riqueza desde el punto de vista de conservación" y por la importancia de los polos en el mantenimiento del clima global.
"La propuesta de Larramendi es la apuesta por un vehículo cero emisiones que te permite acceder a la zona de la Antártida este, la menos explorada, con objetivos científicos y de muestreo y se ha demostrado que se puede llegar a ello, con un coste relativamente barato", ha explicado Albar.
Desde Acciona consideran también que el éxito de esta primera expedición permitirá a los investigadores eliminar la necesidad de una base fija, ya que se podrían sustituir por varios grupo de trabajo móviles.
Esta expedición es la continuación del proyecto Catamarán Polar, que desarrolló el primer trineo propulsado por el viento capaz de moverse de forma eficiente sobre el hielo y que en 2006 cruzó la Antártida, iniciativa en la que también participaron Larramendi, Oficialdegui y Juanma Viu. EFEverde





