La moción socialista, que ha sido apoyada por todos los grupos salvo por el PP y CIU, pedía que no se prorrogara la vida de las centrales nucleares más allá de los 40 años, lo que implicaría el cierre del último reactor -el de Trillo- en el año 2028.
La propuesta socialista hablaba también de que los huecos de generación liberados por las sucesivas paradas de reactores fueran cubiertos por sistemas de generación renovables.
El portavoz de Industria del PP en el Senado, Jose Ignacio Palacios, ha rechazado la moción calificándola de "innecesaria", alegando que en España es el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) el que decide si una central está en condiciones de seguir operando o no; y de decir que una central no siga operando "se cerraría de manera inmediata".
Al igual que el resto de grupos, el senador del PP ha reprochado a los socialistas que si defienden un calendario de cierre gradual de las nucleares conforme vayan cumpliendo 40 años, no lo hayan aprobado durante los años que han gobernado; y les ha acusado de "decir una cosa cuando están en el Gobierno y otra cuando esta en la oposición".
El PNV también ha expresado esta última crítica hacia el PSOE, a pesar de que ha apoyado su moción y ha pedido al Gobierno que vaya mucho más allá y cierre la central burgalesa de Garoña de manera inmediata, en lugar de plantear ampliar su operación hasta 2019.
El PNV ha denunciado graves problemas de seguridad en Garoña, y ha dicho que hay que cerrar este reactor "porque el pueblo lo pide".
Por su parte, el Grupo Mixto apoyaba también la moción, si bien el senador de Foro Asturias (FAC), Isidro Martínez, planteaba que incluyera también instar al Gobierno a "defender e impulsar el carbón nacional y su relevancia en el mix de generación energética".EFE





