Letras verdes del continente mestizo
DESASTRES
Vientos de huracán, tiempos de cambio
En América, no hay voz que más se escuche que la del huracán; y aunque sea una voz caribe, su rugido retumba y se entiende en todo el continente.
En plena época de huracanes en el Atlántico Norte, temporada que se prolongará hasta noviembre, viene bien recordar que también el cambio climático afecta a este fenómeno que se registra ya en los anales mayas.
Es el Dios K, el Hurakán, el que anuncia, con una sola pata poderosa a modo de rayo implaclable que se proyecta desde el cielo, las grandes inundaciones, las mareadas, los cambios y por ende, la renovación, también la buena cosecha y la prosperidad.
Aunque terrorífico en su representación natural y sobrenatural, ahora que lo vemos entre isobaras y anticiclones, como un sistema más de bajas presiones impone menos respeto que si nos encontrarámos de golpe con la aterradora representación antropomorfa que le dieron los mayas para explicar los cambios del cielo.
Pero al verlo venir, al sentir en anuncio de su inminente presencia, se entiende por completo la espeluznante imagen que los mayas le dieron a este Dios creador, corazón del cielo y origen de la tierra como la describieron.
En Puerto Rico, la isla afortunada - así la llaman- vimos pasar algunos, y digo "pasar" porque ninguno tocó tierra cuando yo estaba allí, en el inicio del canal obligado por las leyes de rotación terrestre que utilizan las tormentas tropicales para trasladarse desde su origen, frente a las costas africanas, en su camino por el Atlántico hasta el norte de América.
Aprendimos a mirar al cielo con otros ojos y mucho respeto.
En lo que va de 2010, van 7 ya de los 8 huracanes pronosticados en Estados Unidos por la Administración Oceánica y Atmosférica y (NOAA) y se ha dado cuenta de millonarias pérdidas económicas y en vidas humanas de difícil e innecesario cálculo.
En una región tan vulnerable como las islas del Caribe, donde se hacen fuerte y se ceban estos fenómenos no por naturales y esperados menos trágicos, cada huracán deja una huella de pérdidas con nombre propio -café-plátanos-caña-yuca- que afecta directamente a la economía general y familiar de cada país.
Aunque el calentamiento global explique la cada vez mas creciente proliferación de estas masas de agua y su contenida energía, ni la mitología maya contempló la posibilidad de que acabaran de un plumazo, en un punto de toque, con asentamientos cpn años de civilización.
Foto en la que se ve la imagen del satélite que muestra un huracán, el "Igor", sobre el Atlántico. La fotografía que ilustra esta información es de archivo Estás en http://www.efeverde.com/, la plataforma global de periodismo ambiental, energías renovables, rsc y desarrollo sostenible de la Agencia EFE. Si deseas acceder a todos nuestros servicios de noticias, fotos,audio,video o multimedia contacta con: ventas@efe.es







