El tratamiento tendrá lugar tras el muestreo realizado durante diez días, que finalizó ayer y que ha detectado una concentración de ejemplares de caracol manzana de entre 10 y 50 individuos por metro cuadrado, según ha informado hoy el Departamento de Agricultura.
Para llevar a cabo la intervención, hoy se han empezado a secar 30 hectáreas de arrozales, en los que sólo quedará una fina lámina de agua, una operación que se acabará mañana.
El viernes se empezará a aplicar un doble tratamiento combinado: por una parte, se inoculará en el agua un molusquicida de contacto de ancho espectro y, por la otra, se aplicará otro producto que actúa por vía digestiva y provoca la muerte de los caracoles por envenenamiento.
La próxima semana, se realizarán nuevos muestreos para comprobar la efectividad del tratamiento en la zona de la aplicación.
En este sentido, un equipo de cuatro personas (un biólogo y tres técnicos) dedicadas exclusivamente a este trabajo llevarán a cabo un muestreo más amplio en la hemidelta izquierda para obtener información detallada y objetiva de la situación.
Los datos que se obtengan permitirán determinar con precisión el alcance de la plaga y comprobar si hay nuevos focos de propagación.
Además, desde hace semanas un grupo de 11 personas contratadas a través de un plan de ocupación específico trabajan en la retirada de ejemplares de caracol manzana en la zona afectada.
A principios de julio, los servicios técnicos del Departamento de Agricultura confirmaron que existe una extensión de ocho hectáreas de campos de arroz en el término municipal de L'Aldea que este año no podrán ser cultivados debido a la invasión del caracol manzana, una especie invasora procedente de América del Sur que se detectó en el Delta el año pasado. EFE
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