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ÁFRICA SUBSAHARIANA | 14.03.2010 | 11:15 ECODESARROLLO-AFRICA

"Revoluciones verdes" para solucionar los problemas agrícolas en África

Autor:José Miguel Calatayud

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Nairobi, 13 mar (EFE).- Investigadores de distintos países buscan en Nairobi, con nuevas tecnologías y medios, "un millón de pequeñas revoluciones verdes" para cada uno de los problemas que hacen que la agricultura y la ganadería africanas sean las menos desarrolladas del mundo.

En el nuevo laboratorio para las Ciencias de la Vida del África central y oriental (BecA, en inglés), Carlos Seré, un uruguayo asentado en Kenia, explica a Efe que la situación en África es muy compleja y que se precisan soluciones africanas para solucionar sus problemas agropecuarios.

Seré, que desde 2002 es el director del Instituto Internacional de Investigación de Ganado (ILRI, en inglés), con sede en Nairobi, ideó el BecA para "producir ciencia africana hecha por africanos en África" y buscar soluciones propias "para la casava (yuca), para el maíz, para las vacas, para las cabras ...".

La diversidad y complejidad de la geografía, el clima y las sociedades africanas hacen imposible la búsqueda de una solución única a una miríada de diferentes problemas y por eso, Seré pensó en el BecA como un centro "de puertas abiertas" para que investigadores de toda África tuvieran acceso a una tecnología punta.

La directora del BecA, Segenet Kelemu, una etíope que, tras enseñar en EEUU regresó a África para embarcarse en este proyecto, indica a Efe que "la agricultura africana rinde menos que la del resto del mundo, por lo que trajimos científicos para investigar al respecto sobre el mismo suelo y bajo el mismo techo".

El BecA empezó su andadura en 2007 y se inaugurará oficialmente en noviembre próximo, pero ya funciona al 95 por ciento de sus posibilidades: "No podíamos esperar a que estuviera todo listo, a medida que lo íbamos construyendo empezábamos a trabajar", dice Kelemu.

Seré y Kelemu cuentan que actualmente la investigación se realiza "de forma interconectada" entre centros de todo el mundo, pero África carecía de un laboratorio de estas características, donde estudiosos africanos e internacionales pudieran trabajar juntos y ver en directo los problemas que tratan de resolver.

Ahora, desde Narobi, los "investigadores del BecA van ahí fuera, al terreno, acompañados de organizaciones locales que trabajan con nosotros, y hablan directamente con los agricultores y ganaderos y escuchan sus necesidades y problemas", explica Seré.

"El único requisito para que un científico trabaje con nosotros es que investigue sobre las limitaciones que afectan a la salud y al bienestar de los africanos", insiste Kelemu.

Los principales programas en los que el BecA trabaja ya se centran en cultivos más resistentes a la sequía, en el estudio de parásitos que afectan a las plantas y en enfermedades del ganado.

Una de las causas del retraso en la agricultura africana es que en gran parte se trata de pequeñas granjas que se resisten a adoptar nuevas tecnologías y mantienen formas de cultivo tradicionales que no dan abasto para alimentar a una población en continuo crecimiento.

Este problema, comenta Seré, se debe muchas veces a la falta de capacidad para asumir riesgos de los agricultores africanos, pues "no están asegurados y, si adoptan una tecnología nueva y no les funciona, podrían perder su medio de vida, por lo que prefieren no arriesgarse".

Pero el BecA no se limita a la investigación pura y sus creadores quieren que también sea una herramienta de comunicación entre investigadores, agricultores, comunidades locales e inversores, para buscar soluciones globales.

El director del ILRI explica que no sólo hay que encontrar soluciones científicas a los problemas que afectan a los cultivos y ganado africanos, sino que "hace falta más inversión en algo tan simple como carreteras e infraestructuras básicas, como electricidad y agua".

En suma, apostillan Seré y Kelemu, la problemática en África es tan compleja que no sólo los científicos sino todos los implicados, agricultores, empresarios y administraciones públicas, han de trabajar juntos en busca de ese "millón de pequeñas revoluciones verdes" que podría resolver los problemas en el continente.

Y en el BecA, sus creadores esperan que el laboratorio se convierta en uno de los centros neurálgicos de ese esfuerzo que podría llegar a acabar con el hambre en África. EFE
jmc/cho/msr

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