La restauración ambiental forma parte de un programa de recuperación de patrimonio natural que la Fundación Banco Santander realiza en varios lugares de España, y que en esta ocasión ejecuta la Sociedad Ornitológica de Canarias, en colaboración con la Fundación Global Nature y el Cabildo Insular de Tenerife.
A lo largo de millones de años, los bosques de laurisilva cubrían gran parte de los trópicos de la Tierra, pero desaparecieron de muchos lugares hace 10.000 años debido a que el clima se volvió más cálido y seco.
Si embargo, el suave y húmedo clima de Canarias permitió la supervivencia de esta flora exuberante, que intenta recuperarse en las islas con repoblaciones desde la década de los 80.
Las nuevas repoblaciones realizadas gracias al proyecto financiado con 90.000 euros por la Fundación Banco Santander se distingue del resto por el alto número de especies de flora endémica y autóctona que se han plantado, han explicado los responsables del proyecto durante su presentación a la prensa.
Entre ellas se encuentran el laurel –del que toma el nombre la laurisilva-, el acebuche, el madroño, el viñátigo, el granadillo, el pino, el brezo y la sabina, entre otros.
En su elección se ha tenido en cuenta desde la orientación del terreno a la exposición al sol o la calidad del suelo, con el fin de favorecer su aceptación por el medio natural, ha explicado José Luis Fernández, de la Fundación Global Nature.
Todas las especies plantadas durante 2010, alrededor de 9.500 plantones, proceden del Vivero público La Tahonilla, creado en los años cuarenta para repoblar con flora endémica las Canarias.
El archipiélago es el territorio más rico en biodiversidad de todo el país, con el 50 por ciento de todos sus endemismos pese a ocupar solo el 1,5 por ciento del territorio nacional.
Los lugares seleccionados para este proyecto han sido las fincas públicas Boquín, Altos de Arico y Fasnia y Los Partidos Abajo, todas con un alto valor ambiental e incluidas el catálogo de Espacios Naturales de Canarias y la Red Natura 2000.
Además de los 9.500 pies de laurisilva plantados en 2010, con lo que se ha conseguido renaturalizar diez hectáreas, se han realizado acciones de control y eliminación de la flora invasora para recolonizar con vegetación potencial los entornos naturales.
El objetivo final es lograr un corredor de este ecosistema entre los macizos tinerfeños de Anaga y Teno, separados por treinta kilómetros en línea recta.
Para ello se necesitarán más de cuatro décadas, un proyecto a largo plazo que contará para su mantenimiento con el apoyo de la Fundación Banco Santander, según ha señalado su director, Borja Baselga.
Por otro lado, la Fundación Global Nature trabaja con la Comisión Europea en un proyecto LIFE para crear en España una plataforma de biodiversidad y empresa, con el objetivo de incorporar este concepto en la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) de las compañías, ha indicado su director gerente, Eduardo de Miguel.
Durante la presentación del proyecto, se han plantado distintas especies de árboles de laurisilva en la Finca del Boquín, un acto al que ha asistido el consejero de Agricultura, José Joaquín Betancur. La Fundación Banco Santander lleva a cabo desde el año 2003 un programa de Recuperación de Patrimonio Natural en diversas áreas geográficas que incide, no solo en el patrimonio natural sino también en el etnológico, histórico y agrícola desde el punto de vista ecológico.
Entre los proyectos de recuperación que ha apoyado en estos años se encuentran las Turberas de Roñanzas, en Asturias, las praderas fanerógamas de los fondos marinos en Almería, o el Barranco de la Tejeda del Hocino tras el incendio de Guadalajara de 2004.
Entre los proyectos futuros figura la recuperación y la expansión del águila pescadora, junto a la Fundación Migres en Cádiz. EFE
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