Según datos del organismo, las temperaturas descendieron una media de seis grados en todo el país y alcanzaron los ocho grados bajo cero en ciudades como Bragança, en el norte del país.
Sin embargo, a partir de este domingo, se prevé que las temperaturas suban una media de cuatro grados en la región norte de Portugal, y hay solo probabilidades de nieve en la zona del Miño y Tras-os-Montes, según el servicio meteorológico.
La ola de frío seco afectó en mayor medida a las regiones fronterizas con España desde Bragança -a la altura de Zamora- hasta Beja -limítrofe con Huelva-, mientras que el resto del país se encuentra en alerta amarilla, que implica un grado menor de riesgo.
Para hacer frente a las bajas temperaturas, la Dirección General de Salud portuguesa lanzó esta semana una campaña de recomendaciones destinada en especial para que familiares, vecinos y amigos presten mayor atención a las personas mayores aisladas o solas.
En Lisboa el Ayuntamiento activó esta madrugada el plan de emergencia para proteger a la población que vive en la calle, mediante la vigilancia de equipos de asistencia y la instalación puestos de socorro con abrigo y comida.
La ola de frío, que sacudió Europa desde hace siete días, causó la muerte de más de 200 personas, la mitad de ellas en Ucrania. EFE










