"El tiempo se nos acaba. Debemos dar un sentido de urgencia al diálogo. 2010 es el año en el que debemos actuar", afirmó en la inauguración del "Diálogo climático de Petersberg", una conferencia informal de tres días que busca impulsar el diálogo internacional sobre la reducción de emisiones contaminantes.
Cancún (México) acogerá a finales de año la próxima Cumbre del Cambio Climático, una cita que, según Calderón, será un "desafío" para la "credibilidad del sistema multilateral", que debe "poder alcanzar" un acuerdo vinculante de reducción.
Destacó que el Acuerdo de Copenhague, alcanzado en diciembre en la capital danesa y que fija los compromisos de reducción de unos 120 países, debe "traducirse ahora en términos aún más concretos" que supongan un "mensaje claro y enérgico" sobre el compromiso mundial en la lucha contra el cambio climático.
En su opinión, la Humanidad se enfrenta a un momento "crítico, de toma de decisiones" para enfrentar el calentamiento global, al que son más vulnerables las naciones más pobres.
Calderón argumentó que es posible resolver el "dilema" entre la lucha contra el cambio climático y contra la pobreza. "No sólo podemos sino que debemos romper ese dilema", aseveró.
Para ello es necesario poner en marcha "mecanismos que favorezcan un desarrollo sustentable" con el fin de alcanzar un desarrollo humano "verdadero y duradero" a través de una nueva "revolución productiva" basada en un modelo económico bajo en emisiones.
Calderón señaló que "todas las preocupaciones y todos los intereses" deben ser escuchados antes de la cumbre de Cancún y pidió la cooperación de "todos" pues sólo con las propuestas de reducción de los países ricos no se detendrá el calentamiento global.
Expresó su deseo de que en la cumbre de Cancún surjan compromisos vinculantes para los países emergentes -"de acuerdo a unas condiciones equitativas y racionales"- y un "sistema de monitoreo medible y transparente" que permita verificar los avances.
El "Diálogo climático de Petersberg" reúne en Königswinter (oeste de Alemania), cerca de Bonn, a 45 delegaciones ministeriales con el fin de impulsar la negociación sobre la reducción de emisiones de cara a la cumbre de finales de año en México.
La próxima ronda de negociaciones formales tendrá lugar del 31 de mayo al 12 de junio en Bonn.
La canciller alemana Angela Merkel destacó que el encuentro de tres días permitirá "contribuir a lograr un éxito en Cancún" tras los "insatisfactorios resultados" de la Cumbre de Copenhague, de la que dijo que, sin embargo, abrió un resquicio para la "esperanza" dado que 120 países hicieron propuestas de reducción hasta 2050.
"Debemos alcanzar metas más ambiciosas", sostuvo Merkel y agregó que los compromisos actuales no lograrán limitar el calentamiento global en dos grados.
El ministro alemán de Medio Ambiente, Norbert Röttgen, enfatizó que el "Diálogo climático de Petersberg" debe "inspirar la orientación futura" de las negociaciones a través de un intercambio de opiniones "franco y abierto" para estimular el diálogo sobre la reducción internacional de emisiones contaminantes.
Su homólogo mexicano, Juan Elvira, expresó la confianza de México de que "todos juntos seremos capaces de construir sobre la base de la cumbre de Copenhague y cosechar resultados concretos en Cancún".
La ONU busca sellar en Cancún un acuerdo global vinculante y ambicioso, que sustituya al Protocolo de Kioto después de 2012, y que se cimente sobre la base de la pasada Cumbre de Copenhague, que concluyó con una declaración política.
Varias decenas de ecologistas recibieron a las delegaciones, en la idílica montaña de Petersberg, con el lema "Dejen de cocinar el planeta" en alusión al calentamiento global, disfrazados de cocineros y con caretas del primer ministro británico Gordon Brown y el presidente de EEUU, Barack Obama, entre otros.
En sus pancartas denunciaron que con los compromisos alcanzados hasta ahora el calentamiento proseguirá hasta los 3,5 grados, lo que podría tener consecuencias devastadoras para el planeta. EFE












