BIODIVERSIDAD Y AGUA

AMÉRICA DEL SUR | 21.01.2010 | 19:29 CONSERVACIÓN-COLOMBIA

Los Mamos colombianos avisan de que "la naturaleza está buscando su camino"

Autor:Isabep Pérez del Puerto

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Madrid, 21 ene (EFE).- Le quitan su sangre -el petróleo-, le arrancan su cabello -los bosques-, y mueven su orden interno -desplazamiento de la cuenca de los ríos- y, entonces, la naturaleza se siente destrozada y busca su camino.

Mamos colombianos en Kogi, en Sierra Nevada.

Esto que parece un cuento con moraleja es la mágica forma con la que el Mamo Santos explica la virulencia de algunos desastres naturales que, cada vez con mayor asiduidad, asolan países enteros.

"No se debe pensar sólo en lo material, porque eso hace enfermar al hombre. Hay que pensar en lo espiritual, todos tenemos dentro un espíritu que tenemos que conservar y que aguantará hasta que acabe el mundo", cuenta con voz suave y tranquila este

ciudad perdida

líder espiritual.

Embutido en una especie de poncho tradicional, con la piel tostada por el sol, su melena negra amarrada y las manos entrelazadas encima de la mesa, cuenta a una audiencia entregada la filosofía del pueblo arhuaco, que desde hace más de 500 años habita la montaña litoral más alta del mundo: la Sierra Nevada de Santa Marta, un macizo aislado de los Andes en la zona norte de Colombia.

Primero se debe pensar en la naturaleza, explica Mamo Santos, y luego pensar en cómo aprovecharla.

El problema es que el hermano menor, tal y como denominan los arhuacos a la civilización occidental, es como un niño al que todo le llama la atención, todo quiere tocar y todo se lo quiere quedar.

Por ello, "los blancos" deben aprender a proteger el medio ambiente, la cultura y las creencias que establecen las leyes indígenas -leyes de la naturaleza y de la vida- para que, finalmente, el hermano menor empiece a pensar.

mirador

Leyes que establecen que, para cortar un árbol, se debe pedir permiso a la naturaleza durante tres días; que hay zonas de la montaña sagradas que no pueden ser pisadas; que no deben usarse, en la construcción o el cultivo, materiales que puedan contaminar la sierra; y que el mantenimiento de este entorno requiere de sus habitantes que sólo el 30 por ciento del territorio pueda ser usado para cultivar la tierra.

"Es necesario cultivar un árbol de pensamiento", añade Mamo Santos, si no la naturaleza y sus reacciones obligarán a pensar.

SIERRAA

Mamo Santos y el resto de los casi 80.000 indígenas que forman las cuatro tribus que habitan la Sierra Nevada viven sin electricidad ni carreteras, cultivando sus tierras sin usar productos químicos y en casas de madera y paja.

De hecho, las personas del gobierno colombiano que lo acompañan en Madrid aseguran que las construcciones están tan mimetizadas con el entorno que, sin un guía, es imposible encontrar los caminos que llevan a los poblados y lugares sagrados de estos pueblos, lo que constituye la mejor forma de conservarlos.

nevados

Un aislamiento en el que los arhuacos quieren permanecer, al menos hasta que el turismo conozca "realmente" su cultura y la respete porque sino "siempre afectará".

Los turistas son algo nuevo que aún no tiene organizado el oído, la vista o el pensamiento para comprender la sierra, dice Mamo Santos, y continúa: "la gente quiere ver y descubrir la naturaleza pero antes de eso hay que conservarla porque sino lo hacemos... ¿qué vamos a mirar?, ¿qué nos atraerá?". EFE

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