A la cita con la cristianodemócrata de CDU Merkel acudieron el jefe del gobierno de Baviera y líder de la Unión Socialcristiana (CSU), Horst Seehofer, y el titular de Exteriores y presidente de los liberales (FDP), Guido Westerwelle, así como los presidentes de sus distintos grupos parlamentarios.
Durante la reunión se espera que los partidos de la coalición sancionen el acuerdo alcanzado para imponer a los consorcios energéticos una nueva tasa nuclear que aportará a las arcas del estado 2.300 millones de euros anuales, pero que tendrá previsiblemente una duración temporal.
Aunque gobiernos anteriores acordaron el apagón nuclear para 2022, el gobierno de Merkel baraja una prolongación de la vida de las plantas atómicas de entre 10 y 15 años, aunque adelantando el cierre de las mas antiguas para justificar la moratoria de las mas modernas.
Ante la fuerte oposición a esta iniciativa, el gobierno de Merkel busca alternativas legales que le permitan llevar adelante el proyecto de ley sin que sea necesaria su sanción por el Bundesrat, la cámara alta o de los Länder, donde la coalición carece de mayoría absoluta.
Los partidos de la oposición socialdemócrata y verde, así como los gobiernos de algunos estados federados, han amenazado con acudir al Tribunal Constitucional en el caso de que el gobierno trate de imponer su proyecto de ley sólo con su mayoría en el Bundestag, el parlamento germano.
Un rotativo alemán se ha hecho además eco de un estudio de la organización ecologista Greenpeace en el que se recuerda que la posible prolongación de la vida de las centrales nucleares alemanas necesita también del visto bueno de Bruselas, lo que complicaría aún más la iniciativa gubernamental.
Mientras tanto, varios centenares de activistas antinucleares se encuentran apostados a las puertas de la Cancillería Federal donde protestan contra la intención del gobierno de alargar la vida de las plantas atómicas y suspender el acuerdo para su cierre definitivo.
A los manifestantes, armados con tambores, turutas y vuvuzelas, se han sumado también políticos de la oposición verde, socialdemócrata y de la izquierda.
Con pancartas como "Energía nuclear: seguro sólo es el riesgo" o "Tarjeta roja a la energía atómica", los manifestantes exigen, según sus portavoces, que el Gobierno "abandone el irresponsable curso tomado" y cumplan con el compromiso de cerrar todas las plantas atómicas dentro de 12 años. EFE
La fotografía que ilustra esta información es de archivo










