Pregunta.- ¿Hay sensibilidad ambiental en las empresas españolas?
Respuesta.- La hay. No solo porque se ven obligados por la legislación desde hace muchos años, sino también por otras normativas voluntarias de gestión ambiental, como la ISO 14001, en la que las empresas deciden que, estratégicamente, les interesa.
P.- ¿Cómo se pueden primar las inversiones ambientales?
R.- España ha tenido una normativa bastante atractiva. En el capítulo 4 del impuesto de sociedades, además de incentivar actividades como la I+D+i o la industria del cine, desde hace mucho tiempo se permitía la recuperación -vía deducción- de una gran parte de sus inversiones medioambientales. Aunque no han sido demasiado conocidas, han funcionado muy bien.
En la reforma de 2006 del Impuesto sobre Sociedades se decidió una rebaja paulatina de dos puntos porcentuales cada año sobre el coeficiente de reducción del 10%. Eso supone que para la declaración del impuesto de 2009, que realizarán la mayor parte de empresas a 25 de julio es del 4%. Puede parecer poco, pero cuando se habla de millones de euros, resulta interesante.
Sin embargo el año que viene será el último ejercicio que puedan gozar de ello y será un 2% lo cual es bastante deprimente.
P.- ¿Pero habrá otros incentivos?
R.- Fiscales no. Las empresas tendrán que buscar por la vía de subvenciones, que en su mayoría son de carácter general. Cada CC.AA saca convocatorias para inversiones medioambientales, de energías renovables o de eficiencia energética. Curiosamente otros países han visto las deducciones ambientales españolas como un ejemplo y un incentivo para el sector privado y las están incorporando en su normativa
P.- Pero ¿el proyecto de Ley de Economía Sostenible incluye incentivos?
R.- Justamente. El proyecto contempla no solo eliminar la supresión, sino mantenerla de manera indefinida e intentar subir las deducciones a un 8% anual.
P.- ¿Es entonces una situación transitoria?
R.- Si, lo que ocurre es que el proyecto pasó del Ejecutivo al Congreso y en el Parlamento se están ampliando semanalmente el plazo de enmiendas. Julio y agosto no son hábiles y eso nos lleva a septiembre y es posible que nos encontremos con la mismas situación otra vez. Hay mucho escepticismo y aunque no volvemos al 10% que existía antes de la reforma, plantea una estabilidad normativa que es lo primero que las empresas buscan.
En la planificación financiera y fiscal de una compañía esa estabilidad es de suma importancia y no la tenemos, como no la estamos teniendo en otros temas como energías renovables.
P.- Hay datos sobre las empresas que se han beneficiado de deducciones fiscales ambientales.
R.- En estadística respecto al impuesto de sociedades tenemos siempre un retraso de unos dos años y medio. Ahora en junio han salido las últimas cifras sobre lo declarado en 2007. Estamos hablando de 5.679 empresas. Se trata de las cantidades aplicadas -porque Hacienda- computa y hace pública la cifra de aplicación, es decir cuanto dejó de ingresar-, que fueron 123.955.000 euros.
Esta cantidad puede ser mayor si se tiene en cuenta que la ley establece que la sumatoria de todas estas deducciones no puede superar el 50% de la cuota a paga y que el resto se puede dejar para los ejercicios siguientes. Extrapolando es muy probable que la deducción total en 2007 haya rondado fácilmente los 200 millones.
P.- ¿Cuál sería la situación ideal?
R.- Lo ideal es que haya ciertas deducciones que no tengan ese límite. Se trata de inversiones que son beneficiosas en muchos sentidos y no solo ambiental, ya que generan empleo porque son inversiones industriales. Si no de manera directa, si indirecta y computan como cifra de negocio para la empresa a la que le compran el bien o el equipo.
P.- ¿Deducciones fiscales o subvenciones?
R.- Las deducciones fiscales claramente, porque no se acogen más que al calendario fiscal. Como planificación es ideal. La subvención, además, computan como un ingreso que también tributa. EFE
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